Johnny Marr en Madrid: entre la nostalgia y el eterno futuro

Johnny Marr en Madrid: entre la nostalgia y el eterno futuro

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Johnny Marr

Johnny Marr

Sala But, Madrid

(Noviembre 21, 2018)

 

A pesar de la variada e intensa actividad de Johnny Marr desde 1987, el año en que The Smiths grabó su último álbum de estudio, ha tenido dificultades para que su carrera en solitario termine de despegar. Ello no quiere decir que Marr no tenga el talento o que no posea una importante legión de seguidores -cosa que se demostró en este concierto-, sino que pareciera predestinado a un techo y a no poder crear algo más trascendente que su obra con los Smiths, período corto pero muy fructífero e influyente en el que la química que logró con Morrissey pareciera no poder ser superada.

Mientras Morrissey no perdió ni un segundo para comenzar su exitoso periplo en solitario, con una seguidilla de discos memorables que hicieron que por mucho tiempo no necesitara apelar en directo al material de los Smiths –es decir, a la nostalgia de “mejores tiempos”-, por el contrario Marr lució bloqueado en su proceso compositivo y prefirió unirse a The The y The Pretenders para eventualmente formar junto a Bernard Summer (Joy Division/New Order) y Neil Tennant (Pet Shop Boys) el intermitente proyecto Electronic, con el cual editó tres discos en los 90. Su pedigree incluye trabajos con Pet Shop Boys, Bryan Ferry, Billy Bragg, Kirsty MacColl, Black Grape, Jane Birkin, Talking Heads, Beck y Modest Mouse, entre otros.

No fue hasta la llegada del nuevo siglo que Marr armó su propia banda, The Healers, para la cual reclutó al baterista Zak Starkey (el hijo de Ringo Starr), Alonza Bevan (bajista de Kula Shaker) y Lee Spencer, una unión que prometía gran futuro pero que solo arrojó un álbum. Finalmente con The Messenger (2013), Playland (2014) y ahora Call the Comet (2018), editados con su nombre, parece haber armando una banda estable con músicos de buen rendimiento y poco protagonismo: James Doviak (teclados, guitarra, coros) y la base rítmica de la extinta banda Haven, Iwan Gronow (bajo, coros) y Jack Mitchell (batería).

Tras cinco años de silencio discográfico, Marr ha decidido centrar este tour en el material que compone el sólido nuevo disco Call the Comet y de él tocaron nueve de los doce temas que lo componen. El resto estuvo centrado en su pasado con The Smiths, los dos éxitos del primer disco de Electronic y un par del anterior trabajo, Playland.

Marr, con 55 años recién cumplidos, luce como una mezcla del Paul Weller adulto y el Keith Richards de principios de los 80. Durante todo el concierto gesticuló con su guitarra, se acercó al borde del escenario en poses fotográficas y se mostró agradecido. Empezaron con la potente “The Tracers” y rápidamente colaron “Bigmouth Strikes Again”, el primero de seis temas de los Smiths, como si no quisiera dejar pasar tiempo sin que la audiencia se conectara. Marr canta cumple con su voz, pero de sus virtudes esa no es de las más destacables, una limitación que es especialmente notable en las canciones que se hicieron famosas en la voz inconfundible de Morrissey.

Jeopardy” (el lado B del single “Hi Hello”) y “Day in Day Out”, antecedieron a “New Dominions”, un coqueteo con el electro pop de Electronic, y a la estupenda “Hi Hello”. La euforia en “The Headmaster Ritual”, que abría Meat is Murder (1985), segundo disco de The Smiths, fue tremenda. El envión anímico siguió con “Walk Into the Sea”, sin duda de las mejores de Call the Comet, que dio paso a “Getting Away with it”, de aquel debut de Electronic que en 1991 se alineaba con la insurgencia de la cultura electrónica y trataba de reinventar el synth pop, que en este caso, por razones de origen, estaba ligada a la escena Manchester y la efervescencia que se vivía en el emblemático club The Hacienda y con propuestas como las de Happy Mondays o The Stone Roses. La interpretación de Marr es, como cabía esperar, mas rockera, aunque, a decir verdad, ninguna de las dos canciones provoca excesivo entusiasmo.

La destreza de Marr en la guitarra es realmente soberbia. Las nuevas pieza “Hey Angel”, “Spiral Cities”, abrazaron entre ellas a la gran balada “Last Night I Dreamt That Somebody Loved Me” del cuarto y último disco de los Smiths (Strangeways, Here We Come, 1987), instrumentalmente muy bien ejecutada pero en la que Marr no alcanza la emotividad de Morrissey.

El anterior disco Playland estuvo muy bien representado por la pegadiza “Easy Money” y la punky “Boys Get Straight”, dejando el terreno servido para el clasicazo “How is Soon is Now”, sin duda uno de los temas en los que la guitarra de Marr más destaca.

Aun faltaba el encore, en el que tocó otros dos temas actuales, “Rise”  y “Bug” (con “dedicatoria” a “nuestro amigo de la Casa Blanca”) y como no, ya decidido a que el catálogo Smith sea infalibre atractivo, soltó las maravillosas “There Is a Light That Never Goes Out” y “You Just Haven’t Earned It Yet, Baby”, con el público totalmente entregado.

Juan Carlos Ballesta