45 años de “Starless and Bible Black”, obra maestra de King Crimson

45 años de “Starless and Bible Black”, obra maestra de King Crimson

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King Crimson

King Crimson

Starless and Bible Black

Island Records. 1974. Inglaterra

 

La inestable, controversial y eximia banda del progrock King Crimson, experimentaba una relativa estabilidad en su formación entre 1973 y 1974. Sólo el percusionista Jamie Muir había desertado de sus líneas. El bajista y vocalista John Wetton, el violinista David Cross, el baterista Bill Bruford y la columna vertebral, el guitarrista Robert Fripp, ya venían de grabar el excelente álbum llamado Larks’ Tongues in Aspic. Ahora, con ocho nuevas composiciones, se consolidaban como una fuerza innovadora, poderosa e incluso reverencial. 1974 fue el año de  Starless And Bible Black, una obra discográfica sin desperdicio y con un balance perfecto entre el orden y el caos que le convirtió entre los más deseados de la época. Hoy, un álbum clásico del rock.

La imagen de Tom Philips es una invitación a la contemplación. El nombre de la banda encabezando la portada y justamente debajo de éste, el título del álbum, ambos sobre una desgarrada tira de multi-tonalidades verdes sobre un fondo blanco, conforman la carátula de Starless and Bible Black. Peter Henderson es el encargado de la ingeniería de audio.

En aquellos días la prensa desplegaba titulares como “No para tímidos”, “Crimson: el negro es hermoso”, “Una invasión británica de rock es liderada por King Crimson” o “Crimson, inventivo pero infeliz” o esta otra, “Crimson fija conciertos para octubre” y una más inspiradora, “Crimson en el estudio”. Esa era la forma como la prensa escrita de Inglaterra llamaba la atención sobre el nuevo álbum de la super banda.

El resultado, ocho composiciones, algunas de ellas instrumentales, pero todas con el atractivo lenguaje de sus protagonistas, todo resumido en una sola palabra, King Crimson, dos palabras a las que Robert Fripp se referiría como “un modo de hacer las cosas”, una retórica que en el fondo lograba conciliar las frecuentes deserciones, ausencias y presencias que han caracterizado a la banda desde sus inicios.

Al igual que The Mothers of Invention y Yes, King Crimson ha sido una escuela, un conservatorio que ocasionalmente ha cerrado sus puertas para dar un respiro y retornar con renovadas ideas e impresionantes propuestas. Starless And Bible Blackes una de las más recordadas.

The Great Deceiver” (El Gran Impostor) abre el álbum con un explosivo comienzo de toda la banda. Fripp lidera la pieza que tras varios segundos llega a un alto de modo abrupto y es entonces la dilatada voz de Wetton que nos dice “Health-food faggot with a bartred bride..” y que culmina en el estribillo “Gran impostor, cigarrillos, helados, estatuillas de la Vírgen María, cigarros, helados, Cadillac, blue jeans…” con variantes a lo largo de la pieza. Compuesta por Richard James-Palmer, Wetton y Fripp, destaca la Gibson Custom de Robert a todo lo largo y ancho, mientras la letra parece criticar el modo de vida americano. Fripp nunca fue tan dominante como en este instante.

Sin pausa alguna nos llega “Lament” (Lamento). “Realmente trato de enseñarte como, tomo mi guitarra y el comerciante aplaude…”,  nos relata John Wetton. La percusión de Bill Bruford y el punteado bajo de John son el eje de la pieza. Fripp, inicialmente, asume un rol menos protagónico que en el tema anterior hasta el “solo” a mitad de la pieza y el final.

La tríada culmina con “We’ll Let You Know” (Te haremos saber). Es el turno para David Cross al violín, Fripp, Wetton y Bruford, este último demostrando buena parte de su complejo vocabulario en la percusión. Compuesta por el cuarteto, el tema es un marcado contraste instrumental con los dos anteriores, debido a su riqueza de color y texturas.

La segunda tríada empieza con “The Night Watch”. El mellotron de fondo da un cierto toque orquestal. Compuesta por Fripp, Wetton y Palmer-James, despliega un efectivo solo de guitarra. Los detalles de los armónicos añaden un delicado toque. De mayor belleza es el quinto surco, “Trio”, donde ampliamente destaca David Cross. Como si se tratara de una composición pastoral, la banda sorprende enormemente. Es el “I Talk To The Wind” o el “Cadence and Cascadede Starless And Bible Black. Con 5’39”, es en mi opinión la más hermosa del catálogo del Rey Carmesí.

Le sigue a ésta el sonido de una turbina al que se le une la percusión de Bruford. Fripp con una textura áspera va adentrándose en “The Mincer”, que es una de esas excentricidades compuesta en forma colectiva y donde parece predominar la improvisación. Wetton nos dice entre tantas cosas “Ellos vienen de mejor presencia pero no amanerados” ¿Será el “Solapado”?

https://youtu.be/n4yJQfnkhq4

Los dos temas que componen el lado B son el que da título al álbum y la extraordinaria “Fracture”, los cuales suman unos 20 minutos. Ambas son King Crimson en su mejor faceta y ambas instrumentales con un desarrollo a modo del Bolero de Ravel. Bruford con toda libertad, está en su mejor momento en las dos composiciones. El modo como Robert Fripp va desplegando cada tema es un testimonio de su genialidad como guitarrista y compositor y que evidenciamos perfectamente en “Fracture”. La percusión de Bruford es la aliada perfecta en esta pieza. Bill demuestra acá por que es uno de los más grandes bateristas de la historia del rock. El violinista David Cross también da importantes aportes al dramatismo que caracteriza a esta composición. Wetton no juega un rol protagónico pero su sonido crudo y desgarrado es un elemento vital, sobre todo en el 7’45”, donde el estallido de Fripp desencadena un caos sónico y tras el cual John sí juega un papel más relevante.

 King Crimson ha sabido reinventarse sabiamente en cada década con propuestas sólidas e innovadoras que signan una clara evolución. Aunque su último trabajo en estudio data de 2003, su más reciente trabajo es un recopilatorio en vivo titulado Radical Action To Unseat The Hold Of Monkey Mind de 2016, una interesante retrospectiva que cubre todas las épocas pero que Fripp nos la presenta con Tony Levin en el bajo y stick, Mel Collins en los vientos, Gavin Harrison, Bill Rieflin y Pat Mastelotto en las baterías (en simultáneo) y Jakko Jaksziyk en la voz y guitarra. El boxset es un excelente inicio para quienes aún no han oído a éstos genios de la música. King Crimson sigue siendo “El Rey”.

Leonardo Bigott