Kraftwerk: cinco décadas de innovación electrónica

Kraftwerk: cinco décadas de innovación electrónica

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kraftwerk 3D

Kraftwerk 3D
BIME Live
BEC, Bilbao Exhibition Centre

(Noviembre 1, 2019)

 

El caso de Kraftwerk es digno de estudio. En los años 70, luego de tres experimentales discos iniciales, concibió una seguidilla de obras que se convirtieron en el pilar fundamental de la música electrónica moderna y en el vínculo más fructífero con el  universo pop. Fueron ellos Autobahn (1974), Radioactivity (1975), Trans-Europe Express (1977), The Man Machine (1978) y el gran coletazo ya en plena era synth pop de la que fueron inspiradores, Computer World (1981). Las versiones originales en alemán no fueron tan conocidas como las de habla inglesa, aunque ahora las reivindican en directo.

Han pasado 50 años desde que Florian Schneider y Ralf Hütter le dieron vida a Organisation y enseguida a Kraftwerk y aún se mantiene como uno de los proyectos más innovadores y seductores del vasto panorama electrónico y pop.

Ha sido Hütter el responsable de mantener encendida la máquina, inyectándole una dosis de actualidad sin perder la esencia original. El repertorio está basado principalmente en aquellos visionarios cinco discos que le dieron un vuelco total a la música electrónica.

Ante un ávido público -principalmente por encima de 40 años- que se apostó frente al escenario con más de una hora de antelación, Ralf Hütter (voz principal, vocoder, sintetizadores), Fritz Hilpert (percusión electrónica), Henning Schmitz (percusión electrónica, teclados) y Falk Grieffenhagen (visuales), fueron desgranando ese repertorio maravilloso e inmortal, comenzando por cinco temas concatenados de Computer World, un disco que cerró un ciclo único y paradigmático en 1981 cuando ya Europa había caído rendida ante los influjos del synth pop.

Visionarios, como siempre, avizoraban un mundo en el que cada hogar y cada persona tendría un ordenador, lo amaría y le sería indispensable para vivir.

Así, sonaron “Numbers”, “Computer World” “It’s More Fun to Compute / Heimcomputer” y “Computer Love” en versiones cristalinas y remozadas, con el acompañamiento de unas visuales tan vintage como atractivas que con las gafas 3D y cerca de la pantalla se convierte en una experiencia inmersiva.

Uno de los momentos clásicos fue “The Man Machine”, que da nombre al disco de 1978 en el que ironizaban sobre el proletariado robotizado y la posibilidad de ser sustituidos en escena -sin que nadie lo notara- por sus clones robots.

Del mismo disco continuaron con la exquisita “Spacelab”, en cuyas visuales presentaron a un platillo volador posándose a las afueras del BEC y del Guggenheim, antes de lo cual ya habían proyectado el mapa de la península ibérica identificando la ubicación de Bilbao. Por supuesto, el público se sintió muy halagado.

La melódica “The Model”, con las clásicas imágenes del videoclip original, completó el trío del sexto disco.

El mismo día de este concierto pero 45 años atrás, el 1 de noviembre de 1974, se publicó Autobahn, el disco que sirvió de catapulta para Kraftwerk. Tocaron una versión corta pero sumamente atractiva del tema que le da nombre, con visuales que recrean las modernas autopistas alemanas y vehículos Volkswagen y Mercedes Benz circulando por ellas.

Quizá la canción que ha recibido una de las actualizaciones más notables es “Radioactivitat”, con referencias a desastres nucleares como los de Chernobyl o Fujiya, que no habían ocurrido en 1975 cuando se públicó el disco, ya convertidos en cuarteto con la inclusión de Wolfgang Flür y Karl Bartos. Soberbias imágenes reforzaron el mensaje.

Los 15 minutos de “Tour de France” / “Prologue” / “Étape 1” / “Chrono” / “Étape 2”, en homenaje a la prueba reina del ciclismo, deporte del que siempre fueron muy aficionados Florian y Ralf, fueron las únicas composiciones del siglo 21.

Uno de los pasajes más brutales fue “Trans Europa Express” / “Metall auf Metall” / “Abzug”, influyente tema que sonó especialmente atractivo, con las imágenes del tren de alta velocidad atravesando Europa, otra temática visionaria para 1977.

Tras ella se retiraron y muchos creyeron que por razones de tiempo se había acabado el concierto. Pero entonces comenzó la indispensable “The Robots” con las figuras robóticas proyectadas, para luego aparecer ellos y realizar una coreografía con los brazos que se reflejaba en las pantallas. Momentazo, sin duda.

El encore final fue con tres temas de Electric Café (1986), “Boing Boom Tschak” / “Techno Pop” / “Music Non Stop”, sirviendo ésta última de telón de fondo mientras uno a uno se iban despidiendo y saliendo de escena, quedando de último Rafl Hütter y el leit motiv sonando: “Music Non Stop” (música sin parar).

La dinámica sin descanso del festival no nos dio tregua, pero la verdad fue difícil aterrizar luego de este increíble concierto que permanecerá en nuestras retinas y cerebro por siempre.

Juan Carlos Ballesta (Texto y videos)

xabier Landa (fotos)