Kraftwerk 3D: Una obra de arte en forma de concierto (Madrid /...

Kraftwerk 3D: Una obra de arte en forma de concierto (Madrid / Junio 23, 2018)

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Kraftwerk
Foto: Lore Lya Labropoulos

Kraftwerk 3D en Noches del Botánico 2018

Universidad Complutense, Madrid

(Junio 23, 2018)

 

A los pocos minutos de anunciarse en la rueda de prensa de las Noches del Botánico 2018 en la Universidad Complutense ya empezaban a desaparecer en pantalla los puestos disponibles de un concierto que estuvo agotado semanas antes de la cita. No era para menos, puesto que quien se iba a presentar no era solo la banda dueña de apelativos como “los padres o los pioneros de la música electrónica”, “la leyenda viva” o “los hombres máquina de la música moderna”, sino que en el caso de Kraftwerk queda claro que la invitación era a presenciar una obra de arte integral en forma de concierto.

A la salida de la estación del metro Ciudad Universitaria de Madrid ya era evidente hacia dónde había que caminar. Bastaba con seguir los ríos de gente y los motivos de las camisas de las personas: Radio-Activity, Autobahn, Computer World, etc. A la entrada todos recibíamos el sobre con las gafas imprescindibles para entregarse a la experiencia Kraftwerk 3D.

Kraftwerk

Con perfecta puntualidad se apagaron las luces del recinto mientras que en medio de aplausos expectantes se oía en los altavoces la famosa frase “Meine Damen und Herren, Ladies and Gentlemen, heute Abend, die Mensch-Maschine Kraftwerk” para que fueran saliendo uno a uno los “hombres máquina” (Ralf Hütter, Henning Schmitz, Fritz Hilpert, Falk Grieffenhagen) con sus mallas futuristas de rayas simulando neón y para situarse ante sus podios iluminados de forma análoga. Encabezando el grupo estaba Hütter, el único miembro de la formación original que se inició en 1970 junto con Florian Schneider en la pequeña ciudad industrial de Düsseldorf, meca artística y creativa a la orilla del Rin por cuyos espacios la Kunstakademie y el Kunsthalle han desfilado figuras de la talla de Joseph Beuys, Andy Warhol, Axel Hütte o Gerhard Richter. Por ello no es de extrañar que la propuesta de Kraftwerk haya tenido una repercusión inmensa influenciando generaciones de la música electrónica, sino que su retrospectiva haya sido también centro de espacios artísticos del mundo tan importantes como el Guggenheim de Bilbao, el MoMA de Nueva York, la Bienal de Venecia o en la propia Kunstsammlung NRW en Düsseldorf.

Ante cientos de personas empezaban a sucederse los números 12345678 tanto con la robótica voz en alemán como en pantalla en verde intenso y formando ondas orgánicas en 3D acompañando “Numbers/Computer World” para enlazar con “It’s More Fun to Compute/Home Computer” con sonidos alienígenas y pulsantes imágenes geométricas. Algo increíble durante todo el concierto fue percibir la estética y sonidos retrofuturistas a la que ya estamos acostumbrados, pero expuestos de tal manera que su vigencia y modernidad son incuestionables, al estar enriquecidos con los recursos disponibles de la era digital. El sonido del concierto fue excelente, la precisión en la coordinación audiovisual era impecable y la calidad de las imágenes provenientes de cuatro potentes proyectores estuvo a la altura del reto. En “Computer Love” iban apareciendo en la pantalla pulsos sonoros de colores vibrantes ante los cuales los cuatro músicos apenas movían una pierna o ejecutaban un leve balanceo al compás de la música, para ir dando paso en medio de gritos y aplausos a “The Man Machine”, con una depurada composición de sonido y visuales minimalistas entre composiciones geométricas constructivistas donde predominaban los colores rojo, blanco y negro, así como formas entrelazadas con las palabras “Man Machine, Semi Human Being, Super Human Being”.

Entre las naves espaciales  de “Spacelab” llegaba el guiño que acompaña sus presentaciones con la imagen satelital de España y el cursor de Google Maps ubicado en Madrid, para hacer aterrizar un platillo volador en el espacio virtual del concierto, el de las Noches del Botánico. Siguieron la sofisticada y deliciosa “The Model” con sus imágenes de modelos de los años 50-60 en blanco y negro y “Neon Lights” que hacía desfilar consecutivamente luminosas luces de neón entre letreros clave de la cultura y el consumo alemanes como UFA, 4711 o Klosterfrau.

Con el icono del progreso “Autobahn” aparecían las conocidas animaciones minimalistas de carreteras entre idílicos paisajes con las marcas alemanas de coches como Mercedes y VW. Luego con “Geiger Counter/Radioactivity” las ondas que emulaban al contador de partículas daban paso a la versión que Kraftwerk hizo en 1991 tras el impacto que significó para Europa Central el sentir tan cerca la amenaza nuclear en el accidente de Chernobyl, mostrando en pantalla a modo de alerta la lista de catástrofes de la historia o centrales nucleares peligrosas tales como Tscherbnobyl, Harrisburg, Sellafield, Hiroshima o Fukushima, y tomando posición con “Stop Radioactivity, Chain Reaction, Mutation, Contaminated Population” en medio de figuras de átomos.

KraftwerkEn “Electric Café” con sus figuras cinéticas y unos humanoides en blanco y negro pixelados disfrutamos mucho del efecto 3D y frescos sonidos espaciales.

Kraftwerk KraftwerkCon “Tour de France” el trabajo visual era exquisito. Los móviles encendidos de los asistentes mostraban un intento inútil por registrar la sublimación estética del 3D cuando el criterio de su utilización es artístico. Cientos de móviles encendidos apenas podían registrar el recuerdo de imágenes planas movidas que no podrían plasmar el efecto de las gafas. Entre los jadeos que emulaban el esfuerzo de los ciclistas y palabras en francés de Ralf Hütter, se iban sucediendo las imágenes en blanco y negro de la competición, intervenidas por trazados dinámicos y letreros en azul y rojo acompañados de pasajes techno pop cautivadores. A continuación se iniciaba la maravillosa secuencia de “Trans Europe Express/Metal on Metal /Abzug” con una gráfica minimalista, elegante, en blanco y negro, con intercambiantes juegos con líneas, trazados, estructuras eléctricas y la aparición permanente del tren expreso con las siglas TEE que marcó una época con la edición de este álbum en 1977 producto de un cuidadoso trabajo conceptual en su estudio de grabación Kling Klang el año previo.

KraftwerkTras interminables aplausos salieron nuevamente los músicos con las piezas del encore, la esperada y emblemática “The Robots” con sus réplicas en hombres máquina y un formidable juego de intensas luces, siluetas, diagramas y los robóticos movimientos de los androides para seguir con el contagioso techno pop de “Aerodynamik” con una propuesta  cuidada al milímetro y terminar con la vibrante electrónica de “Planet of Visions” y la explosiva combinación visual y sonora de “Boing Boom Tschak/Techno Pop/Music Non Stop”. Los músicos se iban retirando uno a uno tras una ejecución donde cada uno iba brillando en su aporte y Ralf Hütter se despidió de último diciendo “Buenas noches, adiós, Auf Wiedersehen” y dando paso a la brutal ovación final y todo tipo de expresiones de euforia de seguidores de todas las edades entre el público.

El gigante Kraftwerk ha demostrado por ya más de cuatro décadas no solo que se adelantó a su tiempo con propuestas totalmente vanguardistas marcando pauta con un sonido y una estética propias generada por la búsqueda artística de esos niños de la posguerra en Alemania Occidental, sino que también ha sido un testigo de la historia contemporánea plasmando en su lenguaje visual, en su música y recursos, elementos del progreso, de pasajes determinantes como la guerra fría, la energía, la carrera espacial, la importancia del diseño, de la moda, la robótica, la economía y el entretenimiento. Lo cierto es que Kraftwerk es y ha sido único. ¿Serán conscientes de todas las generaciones en la música electrónica que han influenciado?, comentaba un millennial dedicado a la electrónica, a lo que Ralf Hütter respondió en una entrevista de hace dos años: “Eso habría que preguntárselo a otros artistas”.

Mariella Rosso

Fotos y videos: Mariella Rosso, Nicolás y Lore Lya Labropoulos

Edición de videos: Juan Carlos Ballesta