La avasallante noche madrileña de Triángulo de Amor Bizarro (Abril 20, 2018)

La avasallante noche madrileña de Triángulo de Amor Bizarro (Abril 20, 2018)

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Triángulo de Amor Bizarro

Triángulo de Amor Bizarro

Ocho y Medio Club, Madrid

(Abril 20, 2018)

 

Cabrían muchos adjetivos para describir el concierto ofrecido por el cuarteto gallego en el repleto Club Ocho y Medio, pero hay varios que son indiscutibles: demoledor, avasallante, salvaje, apabullante, incendiario…

La coartada perfecta fue la presentación de las canciones de su nuevo EP, El Gatopardo, un trabajo conceptual lleno de críticas sociopolíticas. Los cuatro temas fueron desgranados a lo largo de un generoso repertorio de 25 piezas, que dividieron en dos lotes, con un pequeño descanso en la mitad del concierto. Isabel Cea (bajo y voz), Rodrigo Caamaño (guitarra, voz), Zippo (guitarra, teclados) y Rafael Mallo (batería), ofrecieron un performance que no dio tregua en ningún momento, ni siquiera en sus pasajes menos frenéticos. La noche fue una explosión continua de guitarras y sintes sobre una contundente batería, aderezada por un juego de luces cambiante que enfatizó aun más el carácter frenético y lisérgico de las canciones. El alto volumen y el ruido blanco son dos de los elementos que forman parte de su propuesta en directo, elementos que ejercen un efecto lisérgico de grandes proporciones y que el ingeniero de audio Carlos Hernández maneja a la perfección tras muchos años conociendo al grupo.

Triángulo de Amor Bizarro es noise, post punk, shoegaze, neo psicodelia, rock garagero, desenfado indie…Su conformación de dos guitarristas desatados y una bajista, voz masculina cruda y una femenina algo aniñada que se alternan, recuerda a Sonic Youth. También los ecos de Spacemen 3, la lisergia ruidera y a la voz melódica de The Jesus and Mary Chain, Black Rebel Motorcycle Club, Ride y My Bloody Valentine orbitan sobre su música, como también nombres anteriores como MC5 y The Stooges.

Toda esa amalgama de influencias ha ido madurando con el tiempo para construir una propuesta soberbia muy personal que en directo potencia aun más todos los ingredientes que pueden escucharse en los discos. Es ahí, sobre una tarima, en donde TAB desarrolla toda su fuerza emocional. Sobre ella es que se transforma en una banda telúrica. Al componente musical, que no deja espacio para el silencio ni en el descanso (dejaron sonando una especie de drone), se unen sus letras críticas, a veces llenas de ironía como es el caso de dos de los temas del nuevo EP: “Ciudadanos” (en alusión al partido político) o “Les llevaré mi cruz”.

A lo largo de hora y media, sonó material de los cuatro discos, además de los temas de El Gatopardo, que completan “O Isa” (elegida para abrir fuegos) y la que da nombre el EP. El concierto tuvo la fuerza de un huracán, gracias a canciones como “El fantasma de la transición”, “Un Rayo de Sol”, “Seguidores”, “Robo tú tiempo”, el sensacional noisy-reggae “Desmadre estigio”, “Para los seres atados”, “De la mano de las almas oscuras”, “Barca quemada”, “Gallo negro se levanta”, “Luz del alba”, entre otras.

El final apoteósico con “De la Monarquía a la Criptocracia”, con parte del público en la tarima fue como una especie de cierre participativo que podría interpretarse como un premio al apoyo que la banda ha recibido del público a lo largo de poca más de una década desde que lanzaron su álbum debut en 2007.

Sin duda alguna, Triángulo de Amor Bizarro tiene un directo como pocas bandas. Su intensidad es tal que por momentos nos asaltó el pensamiento de cuánto podrá durar esa mecha prendida de esa manera. Ojalá sea por mucho tiempo.

Juan Carlos Ballesta @jcballesta (Texto y fotos)

Triángulo de Amor Bizarro