La breve y contagiosa presentación de Bombino en Madrid

La breve y contagiosa presentación de Bombino en Madrid

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Bombino

Bombino (+ Desert Mountain Tribe)

Teatro Lara, Madrid

(Octubre 4, 2018)

 

La gira que acompaña al fantástico Deran, nuevo disco del músico nigerino de origen tuareg, Bombino, del cual su autor confiesa es su favorito, ha conllevado una una doble escala en Madrid en el marco de la actual temporada de SON Estrella Galicia. La primera, hace dos semanas para grabar en exclusiva para SON Records (y que sirvió para entrevistarlo) y luego para ofrecer un concierto con su banda conformada por el tuareg Illias Mohammed (guitarra, voz), el estadounidense Corey Wilhelm (batería, percusiones) y el simpático mauritano (establecido en Bélgica), Youba Dia (bajo).

Lo que casi nadie sospechaba es que el concierto sería abierto por el trío de origen alemán mudado a Londres, Desert Mountain Tribe. El nombre confundió a muchos, relacionándolo con el desert blues de Bombino. Pero nada más lejos de la realidad. El trío que conforman Jonty Balls (voz, guitarra) y los hermanos Philipp Jahn (bajo) y Felix Jahn (batería), se mueve en terrenos del rock psicodélico, con reminiscencias a The Verve, un stoner Oasis, bandas suecas como The Spacious Mind y de la alemana Shiny Gnomes. Tratándose de una banda telonera y de que el concierto estaba empezando algo tarde, el set de más de 10 temas se nos antojo largo. Pero no por ello significa que no lo hayamos disfrutado. De hecho, la banda suena sólida y muy interesante, con tres instrumentistas de muy bien nivel. El baterista, que es zurdo, se las arregló de manera brillante para tocar con una disposición de batería para derechos, lo cual, de no haber sido así, hubiera significado algunos minutos adicionales antes de Bombino para rearmarla para un derecho. Felix Jahn se sacrificó. El guitarrista/cantante es el que lleva la dirección del grupo, sin que ello desbalancee excesivamente las cargas.

Aunque estrenaban un nuevo disco, Om Parvat Mystery, solo tocaron dos canciones de él, “High Drive” y “Its All Good”, ambas magníficas. De hecho, en la improvisada mesa a la entrada del teatro solo vendían el material anterior, así que la maduración de los nuevos temas quedará para más adelante.

El repertorio hizo énfasis en el LP Either That or The Moon (2016) y los EP Desert Mountian Tribe (2014), If You Don´t Know Can You Don´t Know Köln (2017) y Live At Saint Pancras Old (2017). Si hubiera que destacar algunos temas sobre otros, sin duda hay que comenzar por “Leave it All Behind”, con el que desarrollan toda su potencia instrumental y vocal. También destacaron “Runaway”, “Heaven and Hell”, “Circles” y “Coming Down”.

Bombino como el Cometa Halley

Con muy poca pausa salieron Bombino y sus tres músicos para arrancar un set que resultaría sorpresivamente corto –menos de una hora-, basado en su nuevo disco y en el anterior Azel (2016). Los temas en directo toman un cariz mucho más orgánico, más visceral, eléctrico y bailable. Bombino luce inquieto y al mismo tiempo contenido. Baila frente al micrófono con un movimiento de piernas y cadera que recuerda un poco a Carl Perlkins, Buddy Holly e incluso Chuck Berry. Su estilo guitarrístico es una amalgama de influencias que van de Jimi Hendrix a John Lee Hooker, pasando por Ali Farka Touré, Jimmy Page, con elementos que van del blues al funk al reggae. La voz, sin embargo, se escuchó algo lejana.

Prácticamente todas las canciones que tocaron, entre ellas “Imajghane”, “Deran Deran Alkheir”, “Tehigren”, “Timtar”, “Tenesse” y “Ouhlin”, recibieron un tratamiento eléctrico y una especie de shock de la mitad hacia el final, con Bombino exigiendo cada vez más velocidad. En muchos segmentos realizaban unas sencillas coreografías, que les permitía divertirse. Corey Wilhem es un baterista que mezcla la sonoridad rítmica de Tony Allen (Fela Kuti), Jaki Liebezeit (Can), Clyde Stubblefield (James Brown) y Carlton Barrett (The Wailers) y su aporte podría ser cuestionado por algunos pero lo cierto es que su aporte en directo es fundamental. El guitarrista rítmico Illias Mohammed, quizá no sea tan protagonista, pero es importante como segunda voz. El que reluce es el bajista Youba Dia, no solo por su cadenciosa manera de tocar sino por erigirse en un interlocutor con la responsabilidad de anunciar que el concierto terminaba antes de tiempo. Nadie entendió el abrupto final, permaneciendo largos minutos con las luces del teatro encendidas con la vana ilusión que tocaran algo más.

La música de Bombino es contagiosa, tanto que el público no resistió más de dos canciones en las butacas y a partir del tercer tema los pasillos se llenaron de gente bailando. Fue una especie de coitus interruptus, pero el tiempo que duró fue fantástico. Esperamos una próxima visita en la que pueda tocar más tiempo.

Juan Carlos Ballesta