La intrincada y lúdica propuesta de Théo Ceccaldi Freaks

La intrincada y lúdica propuesta de Théo Ceccaldi Freaks

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Théo Ceccaldi Freaks

Théo Ceccaldi Freaks
Vancouver International Jazz Festival 2019

Parque David Lam

(Junio 29, 2019)

 

Hay música que uno busca, pero hay música que te encuentra de una manera sorpresiva. Tal es el caso con el trabajo de un grupo que se me apareció en el camino.

Durante los últimos días de junio me encontraba de visita en la ciudad de Vancouver, puerto del Pacífico que además es una ciudad fronteriza. Esto le da una cualidad especialmente cosmopolita, que se respira apenas uno llega.

Entre varias actividades que tenía programadas, me reencontré con un viejo amigo y compañero de viejas batallas en la escena del rock mexicano. Carlos Walraven, ex baterista de Ninot y Consumatum Est, productor de discos de Real de Catorce, Monocordio y del Ensamble Galileo e ingeniero de sonido de Caifanes, entre otras monerías, lleva varios años radicando en esta ciudad canadiense.

Por él, me enteré que estaba en curso el Vancouver International Jazz Festival y que estaban programados diferentes eventos relacionados al género en distintos foros de la ciudad, como teatros, bares, restaurantes y espacios abiertos. Algunas presentaciones con venta de entradas, como fue el caso de la presentación de Herbie Hancock, y otros conciertos de carácter gratuito. Tal fue mi suerte que en el parque David Lam, a solo unos metros de donde yo me encontraba hospedado, se darian diversas presentaciones al aire libre y sin cobro. Así que un día antes de mi partida, el sábado 29 de junio, me di un tiempo para ver a algunas bandas y escuchar nuevas propuestas.

Durante el verano canadiense, los espacios públicos son tomados por gente de manera masiva tras meses de encierro invernal. En un ambiente relajado y cordial, rodeados por puestos de venta de comida y ropa, pude sumarme al público del festival que estaba comprendido por varias generaciones. Las personas se encontraban distribuidas libremente sobre el jardín sentadas sobre telas, como si fuera un día de campo. Frente al escenario los asistentes más entusiastas contemplaban parados a los diferentes grupos sobre el escenario, algunos de ellos, bailando en respuesta al espectáculo que en ese momento estaban presenciando.

Vancouver International Jazz FestivalEn el tiempo que estuve ahí, hubo una banda que captó mi atención particularmente. Ella fue Théo Ceccaldi “Freaks”, agrupación de Orleans, Francia. Seis personajes con personalidades estrafalarias, queers, rockers y marcadamente hipsters, que comenzaron a tocar de manera desenfrenada arreglos contrastantes en tonos, intensidades y estructuras, a lo que se sumaba la diversidad, el humor y el virtuosismo de sus ejecutantes. Su música osciló entre el free jazz y otros géneros aparentemente disímiles como el punk, la música clásica, el folclore europeo, el trash metal, la música concreta, el rock progresivo o la corriente R.I.O (Rock in Opposition). En momentos, me remitió a la música de los dibujos animados de mi infancia.

Integrándose a una larga tradición de violinistas franceses en el jazz, Théo Ceccaldi, con una formación académica dentro de la música clásica, tiene una deslumbrante trayectoria a partir de su involucramiento con diversos proyectos, entre los que se encuentran la ONJ (Orquesta Nacional de Jazz), Eve Risser, Andy Emler, Vincent Courtois, Daniel Humair, Bruno Chevillon, Emile Parisien, Louis Sclavis, Michel Portal, Paolo Fresu o Michele Rabbia. A partir de la creación en 2010 de Théo Ceccaldi Trio, ha creado un sin fin de proyectos personales. También ha acumulado reconocimientos en Francia y Europa por parte de la crítica especializada.

Descrito por algunos como un músico de espíritu dadaísta, en 2016 creó al grupo Freaks, con el cual grabó el disco Amanda Dakota editado en 2018. La banda está conformada por su hermano Valentin Ceccaldi en el violonchello, bajo y teclados, Mattieu Metzger y Quentin Biardeau en los saxos, Giani Caserotto en la guitarra y Sylvain Darrifourcq en la batería (en el lugar de Etienne Ziemniak que grabó en el disco). Théo eventualmente canta también.

Théo Ceccaldi FreaksEl repertorio que nos interpretaron esa tarde provino de esta, hasta el momento, única producción. Temas como “Coquette Rocket”, “Botox”, “Tchou Tchou”, “Escalator Over the Bill” o el que le da nombre a su disco, fueron interpretados en un programa que duró alrededor de 45 minutos.

Théo y sus Freaks lograron una integración paradójicamente esquizofrénica. Por momentos, violín y saxos conformaron una poco común sección de metales/cuerdas, que interpretó melodías complejas en momentos inesperados, así como obligados obsesivos que sirvieron de entramado para las caóticas improvisaciones de los demás instrumentos, en momentos en que ellos mismos no lo estaban haciendo. Las frecuencias bajas a cargo de Valentín, dieron una base pesada y solida, en perfecta conjunción con la batería de Darrifourcq, que con toda naturalidad rompía los beats a la menor provocación. Las guitarras de Caserotto se mantuvieron discretas, rítmicas, haciendo complicados arpegios o solos desquiciados. También hubo momentos de contrapunto entre los diferentes instrumentos, que en ocasiones recurrían a la polirritmia para generar complejas estructuras musicales. En los momentos justos, aparecieron también pasajes ambientales que ayudaron a enfatizar las partes complejas.

La diversión proyectada por Théo Ceccaldi “Freaks” al momento de tocar, terminó contagiando al público que bailaba ritmos posiblemente indescifrables para la gran mayoría. Una situación que podría haber rayado en lo intelectual y solemne, se convirtió en una celebración plasmada de humor y carácter lúdico. Construyeron y deconstruyeron la música para los que estábamos presentes, logrando un perfecto equilibrio de momentos y emociones. Definitivamente sacaron de la manga una carta fuerte, contemporanea, experimental, vanguardista y por ende diferente del jazz fusion, con la que pretenden ganar la partida en el juego de las propuestas musicales novedosas.

 Sr. González