La Pegatina y el gran jolgorio multicultural y polirítmico en Madrid (Abril...

La Pegatina y el gran jolgorio multicultural y polirítmico en Madrid (Abril 13, 2018)

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La Pegatina
Primera parada en Madrid del tour 2018 "Ahora o Nunca" de la banda La Pegatina. © Oscar Ribas Torres, Madrid, Spain, 2018

La Pegatina

Joy Eslava, Madrid

(Abril 13, 2018)

 

El anticipado anuncio de “sold out” hacía prever que la presentación de La Pegatina en Madrid, segunda fecha de su “Ahora o Nunca Tour”, iba a ser una mega fiesta. No había que ser muy perspicaz para imaginar eso. La fila de gente afuera en medio de la lluvia daba la pauta.

Poco antes de las 9 de la noche, fueron colocados dos pendones en el centro del escenario. En la oscuridad todos los integrantes se colocaron detrás de ellos mientras sonaba de fondo “Ojalá no te hubiera conocido nunca”, mientras la audiencia cantaba. El tema fue interrumpido por la explosión de papelillos y el brinco de todos los músicos, dando inicio al jolgorio colectivo con “Heridas de guerra”. Sin pausa siguieron con “A volar”, la primera de las varias que estrenaban del nuevo disco.

La Pegatina
Primera parada en Madrid del tour 2018 “Ahora o Nunca” de la banda La Pegatina. © Oscar Ribas Torres, Madrid, Spain, 2018

A estas alturas, apenas comenzando el concierto, se nos hizo difícil mantenernos en la parte delantera con la brincadera colectiva, empujones naturales de la euforia que provoca la mezcla de ska, cumbia, merengue, música balcánica, rumba, tarantela y más. Era imposible evitar el contagio. “Miranda”, del disco Eureka, volvió a todos locos gracias a la coreografía en la que los músicos se movían unidos de un lado a otro de la tarima. El frenetismo continuó con uno de los miembros del equipo técnico que saltó a tarima para bailar el ska-merengue “El curandero” con piruetas de todo tipo. Evidentemente tuvo un efecto contagio tremendo.

Si una cosa distingue el directo de La Pegatina es la libertad en tarima, que aunque pareciera por momentos ser un descontrol, obedece a una planificación que resulta ser muy efectiva ya que le da un dinamismo imparable al espectáculo. Cada músico posee su dosis de protagonismo y también de bajo perfil, pasando al frente cuando es necesario, a los lados, a las sobretarimas y incluso desapareciendo un rato. Ese ejemplo ocurre principalmente con los metales, y en menor grado con el bajista Ferrán Ibáñez y el guitarrista eléctrico Miki Florensa. Cada uno posee su propia estética y todos juntos establecen una interesante sinergia.

El francés Romain Renard, vestido con falda escocesa, toca el acordeón maravillosamente y a veces adopta el rol de cantante principal, y luego regresa a sus teclados ubicado al fondo a la derecha. Rubén Sierra también tiene sus momentos al frente, como en “La ciudad de los gatos”, que al final utiliza el puente de “Seven Nation Army” (The White Stripes) para desembocar en la rumba salsosa del nuevo álbum, “Sonqueson”, que el trombonista (a quien presentaron como Miguelón, el nuevo fichaje) aprovechó para bailar con un swing de salsa casino.

Sin tregua alguna el grupo continua con el ska gitano y rumbero, “No som d’aquí”, que sirve para incentivar aun más el pogo en el patio del Joy Eslava, creando especies de olas hacia los laterales. La rumba skaseada “Olivia” fue cantada por todos, y sirvió para que se luciera el trompetista Axel Magnani.

Ahora o Nunca contiene de todo, como “Stand & Fight”, tema en inglés cantado por Renard que recuerda al grupo de folk-rock irlandés The Pogues. Contrasta con “Mama”, un merengue trancado que bien pudiera ser firmado por Juan Luis Guerra si viviera en España.

Finalmente se produce una mini pausa en la que todos salen momentáneamente de tarima para darle paso a un espacio más sosegado y romántico con Adriá Salas acompañado del violinista invitado Víctor Guadiana  tocando “Amantes de lo ajeno”. De seguidas Rubén se ubica al frente y comienza la muy pegadiza rumbita “Y se fue”, con gran flugelhorn. Probablemente, por ser la menos frenética, fue la que el público pudo cantar con más comodidad. El coro “y se fue como pescado en el mar / y yo sentado en la arena, el viento que pega / la ola lo vuelve a llevar” fue un “singalong”.

Si la primera parte fue movida, la segunda fue un “non stop” de grandes proporciones. Hubo adecuadas apropiaciones de “Quizás Quizás Quizas” del cubano Alberto Farrés, y extractos de “Sweet (A la la long)” de Inner Circle (dentro de “Que bonito es él amor”), “Don´t Let Me Be Misunderstood” (dentro de “Muérdeme”) que popularizaron The Animals, Nina Simone y Santa Esmeralda, en la que el breve solo de percusión y batería de Ovidi Díaz y Sergi L Gry nos recordó a Los Amigos Invisibles.

La Tempestad”, del nuevo disco, la emotiva rumba “Alosque”, el excelente reggae-ska “Algo está pasando” (que se asemeja al grupo venezolano de ska Desorden Público), “Gat Rumberu”, “Cómo explicarte”, la divertida tarantela “Mamma Mía” y “Una mirada”, sonaron en la recta final del concierto, que ya habíamos decidido ver desde otro lugar menos sudoroso y complicado. La perspectiva desde el balcón era alucinante.

Aunque se despidieron (usando de nuevo el recurso de esconderse detrás de los pendones), era imposible que no tocaran otras. El encore fue con “Mary Carmen” y “Lloverá y yo veré

El grupo de Barcelona, con quince años en el ruedo y ahora estrenando un nuevo disco, demuestra que su propuesta híbrida (multilingüe, polirítmica y multicultural) de naturaleza festiva, tiene un efecto contagioso difícil de evadir.

Juan Carlos Ballesta @jcballesta

Fotos: Óscar Ribas T @oscarribast