La persistencia y resistencia del Festival Nuevas Bandas. Crónica de la Edición...

La persistencia y resistencia del Festival Nuevas Bandas. Crónica de la Edición 2017.

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Festival Nuevas Bandas 2017

Festival Nuevas Bandas 2017

Plaza Sur Altamira, Caracas

(Octubre 16 al 22, 2017)

 

Documentar una nueva edición del Festival Nuevas Bandas tras haber presenciado todos los realizados hasta ahora desde que arrancó como Primera Muestra de Bandas Pop en 1991, representa al mismo tiempo un placer y por el otro un compromiso, mucho más si una vez más nos tocó formar parte del jurado que elige a la banda ganadora.

El de esta edición era un sitio nuevo. Tras haber pasado por la Sala Rómulo Gallegos (Celarg), la Sala Cadafe, el Teatro Ana Julia Rojas en la antigua sede del Ateneo, los espacios abiertos del Teresa Carreño, el Teatro Nacional, el estacionamiento del CCCT y también del Sambil, Concha Acústica de Bello Monte, la Plaza La Castellana, el estacionamiento del diario El Nacional, la Plaza Alfredo Sadel y el Centro Cultural Chacao, esta vez aterrizó en la Plaza Altamira Sur, en el anfiteatro ubicado en la boca del Metro de Caracas.

Luego de un 2016 en el que el Festival tuvo que posponer su edición hasta comienzos de este año (edición Nuevas Bandas Deluxe), la de 2017 vino repotenciada. Es verdaderamente un acto heroico haber podido organizar, en las circunstancias que atraviesa Venezuela, un festival digno (con circuitos previos en varias regiones del país de donde se escogieron varias de las bandas finalistas), que no solo contempló un día completo de conciertos sino una semana llena de actividades de gran interés como conversatorios, conferencias, talleres, sesiones de DJs, proyección de películas y exposiciones de discos, en las que estuvieron involucrados una buena diversidad de periodistas, promotores, locutores, Djs y especialistas. Los espacios del Nuevas Bandas 2017 se repartieron en la Librería Lugar Común, el Banco del Libro, Grenwich Pub y la Sala Cabrujas, que se convirtió en el sitio de la rueda de prensa y las noches de after party, todo según los horarios actuales. De eso se trata un festival, de abarcar diversos ámbitos relacionados, no solo conciertos. Todo el equipo involucrado merece una ovación.

El ambiente de los días previos desembocó en la actividad central programada para el domingo. Fue una apuesta algo arriesgada la de realizar el festival en los espacios abiertos de la Plaza Sur Altamira, sin ningún tipo de restricciones ni invitaciones formales necesarias para entrar (como había sido las veces que se realizó en Plaza La Castellana, con un perímetro cerrado). El riesgo funcionó positivamente, ya que el comportamiento de los asistentes fue ejemplar. De hecho fue un día muy agradable, con un sol esplendoroso. La gente fue llegando poco a poco, quizá por lo largo de la jornada, el calor sofocante (para lo cual la venta de cerveza fue ideal). En ese sentido los primeros grupos sufrieron de falta de público, como suele ocurrir en estos casos.

Según lo estipulado a las 10 am, Manuel Ángel Redondo, maestro de ceremonia, anunció el arranque y a la primera banda, Musanostra, proveniente de Puerto La Cruz. Su propuesta fue un pastiche de rock reivindicativo, pachanga funky rock, cumbia, y una estética que combina lo indígena con lo hippie. Hasta una canción dedicaron al líder yukpa Sabino Romero, asesinado en 2013. Cantaron afinados, pero no conectaron.

El siguiente grupo fue Kurikus Suin de Valencia, un coctel descafeinado y bastante amateur de cumbia, música andina y funky inofensivo, con un cantante/flautista como líder. La tercera banda mejoró el nivel. Proveniente de Acarigua, Casona Fletcher, ofreció un rock de aroma grungero, que sonaba parecido a otra banda que pasó por el Nuevas Bandas, Vltravioleta. Ambas beben de las mismas fuentes noventeras. Sonó bien, y los cuatro músicos tuvieron una de las estéticas más coherentes del festival. Luego de ellos fue el turno de la banda más metalera de todas, Kurarex. El quinteto caraqueño lo hizo bien dentro de su estilo, con los clichés acostumbrados y un vocalista de voz muy potente.

En pleno mediodía, con el calor a tope, se montó el cuarteto de San Cristobal, V.P.H., practicando un punk formulaico y poco inspirado que se hizo eterno. Sus integrantes probablemente eran los de mayor edad entre todos los concursantes. Fue la banda menos atractiva.

Luego llegó Chinelo con una mezcla de metal con hip hop y sus letras y mensajes panfletarios en los que incluso mencionaron aquella frase del Subcomandante Marcos, “la larga noche de los 500 años”. La vestimenta de sus integrantes dejó mucho que desear. A pesar de todo, hasta ese momento era la única banda que había logrado parar al público y la más aplaudida.

Uno de los platos fuertes apareció en tarima: Henry The Horse. La banda formada para homenajear al disco Sgt Pepper Lonely Heart´s Club Band de The Beatles en su 50 aniversario había debutado en la jornada Liverpool-Caracas organizada por el British Council y la Fundación NB y tal fue el éxito de los dos toques en la Sala Cabrujas que se decidió incluirlos como invitados especiales en el festival. Decisión más que acertada. Un disco que nunca fue concebido por sus autores para ser tocado en vivo, por ello la dificultad de reproducirlo. En el tiempo del que dispusieron Hana Kobayashi (voz), Luis Irán (guitarra, voz), Víctor Rodríguez (teclados, voz), Luis “Tafio” Méndez (bajo) y Francisco “Chewie” Valles (batería), interpretaron el tema título, “With a Little Help From My Friends”, “Fixing A Hole”, “She´s Leaving Home”, “Being for the Benefit of Mr. Kyte”, “When I´m Sixty Four”, “A Day in the Life” y “Lucy in the Sky With Diamonds”. Todos los presentes corearon las canciones y fueron felices por cuarenta minutos.

Las bandas concursantes continuaron su paso por tarima con la presentación de la banda de Maracaibo, Paisaje Local, una de las mejores. Su mezcla de shoegaze, britpop noventero, post punk bailable y buen sentido de la melodía, hacen pensar que la banda puede llegar lejos. Deben cuidar su estética, especialmente el cantante que salió vestido con una larga y holgada franela que parecía un pijama y replantear si el teclista/bajista aparecerá siempre con una tela tapándole la cabeza como al legendario Nash The Slash que se cubría con una venda.

Tras ellos apareció el cuarteto de rockabilly/swing Frankenstein V8, sin duda el más coherente y cuidado en su estética como banda. Musicalmente contagiosa, quizá le falte soltarse más en escena (especialmente a la cantante, a quien siguiendo nuestro consejo en el circuito en La Quinta Bar, colocaron en el medio) y probablemente pensar en cantar en español. Es un grupo prometedor que si sigue puliendo su propuesta obtendrán frutos.

Luego tocó Colibrí, banda de Puerto Ordaz que toma su nombre del apodo que tiene su cantante, un joven extrovertido con una voz aguda y expresiva. Fue la banda escogida por el jurado para recibir una mención especial por su excelente trabajo, un pop rock melódico y gentil.

Gran Radio Riviera, de Caracas, suena bien, pero varios de ellos lucieron nerviosos, especialmente el teclista/cantante. La banda posee obvias referencias a Americania y Recordatorio y en ocasiones a Okills. Puede irle bien si se serenan y encuentran su personalidad. Algunos de ellos ya habían ganado el Intercolegial con el nombre de Los Dinasaurios.

El último concursante resultó ser la banda ganadora. Le’ Cinema, con influencia de Los Mesoneros, realmente sonó potente, se notó ensayada, engrasada, sin miedo y con mensajes de resistencia cultural que atizaron al público. Recibió bastantes aplausos. Sin duda el consenso fue general respecto a sus méritos para ganar. Si logra mantenerse unida dentro de este país en estampida, será un logro gigantesco. La banda está conformada por Rafael Antolínez (voz, guitarra), Andrés Díaz (bajo, coros), Elias Mks ( sintetizador, teclado), Cafeína (guitarra, coros) y Daniel Landaeta (batería, coros).

Como ya es costumbre en cada festival, es invitada la banda ganadora de la edición anterior, que en este caso al haber habido empate, la invitación fue doble para Polyman y Technicolor. No ofrecieron nada sustancialmente diferente a cuando las vimos en febrero. Tras ellas, el jurado que conformé junto a Max Manzano, Juan Olmedillo, William Padrón, Humberto Sánchez, Sail Bartolozzi y José Alejadro Morantes, fue presentado por Manuel Redondo, quien comunicó la decisión ante la algarabía de ambas bandas y el reconocimiento de los presentes.

Ya casi con la noche encima, unas breves palabras del presidente de la FNB, Félix Allueva, agradeciendo a Cultura Chacao y su presidenta Albe Pérez, a Amnistía, Polar Pilsen y todos los aliados, además de insistir en no perder espacios para la cultura, dio paso al cierre apoteósico dedicado a homenajear a Dermis Tatú, la banda liderada por Cayayo Troconis que cumple 25 años de formada este año. Fernando Bosch (guitarra, voz), Armando Lovera (batería, coros) y Antonio Romero (bajo) hicieron un trabajo fabuloso, con la ayuda puntual de And Panza (voz), Miguel Chakarji (saxo), Tito Fierro (guitarra), Víctor Rodríguez (teclado) y Miguelángel González (Technicolor) con un poderoso repertorio conformado por “Chillido”, “Zorra”, “Animalito en Corral”, “Artificial”, “Error por cometer”, “Dirección Opuesta”, “Asco” y la catárquica “Terrenal” con todos los músicos juntos. Muchos fans de DT gozaron terrenalmente con la música de Cayayo, quien hubiera cumplido 49 el día antes.

Misión cumplida.

Juan Carlos Ballesta