Los Beat 3 y una pequeña ayuda de sus amigos

Los Beat 3 y una pequeña ayuda de sus amigos

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Los Beat3
Foto: Melchor Monteverde

Centro Cultual BOD, Caracas

(Septiembre 29, 2019)

Caracas, como el resto de Venezuela, se ha vuelto una ciudad carente de ofertas culturales de alto tenor. La música no escapa de ello y cada vez se siente más el gradual deterioro. Cuando uno da una ojeada al dilapidado panorama, se queda con un dejo de añoranzas por tiempos pasados donde grupos como Earth, Wind & Fire, Yes, Camel, Rubén Blades, Al Jarreau, George Benson y Pat Metheny, Queen, Metallica, The Police, entre muchísimos más, daban su paso por la Sultana de El Ávila.

También las ofertas locales eran altamente atractivas y esperanzadoras. Clara evidencia de ello eran los conciertos que bimestralmente ofrecía la revista Ladosis en el Centro Cultural Chacao y los espacios del BOD. Nombres como C4 Trío, La Vida Boheme, Los Mesoneros, Los Colores, Vltravioleta, Tomates Fritos, César Orozco, Los Humanoides, Onechot, Domingo en Llamas, Laura Guevara, Ulises Hadjis, La Pequeña Revancha y decenas de propuesta mas, nos daban una clara idea de un movimiento que parecía agigantado. Todo eso dio un giro radical con el éxodo masivo de los últimos cinco años producto de la inmensa crisis política, social y económica.

Sin embargo, la ciudad no pierde su ánimo y dentro de la brusquedad que la azota hay artistas que se reinventan con sabiduría y, lo mejor, atractivos para gente muy ávida de encontrar espacios que mitiguen una calidad de vida ya pauperizada.

Un público de un rango etario principalmente por encima de los 45 años. Así, artistas como El Taller De Los Juglares (Andrés Barrios y Bartolomé Díaz) y las propuestas del Movimiento Nacional de Orquestas Juveniles, que han abierto una  enorme y loable posibilidad de disfrutar la música popular bajo el esquema sinfónico orquestal como la que está por presentarse en el Teatro Teresa Carreño con la música de Queen, son indicativo que señalan un camino más esperanzador.

En ese mundo se cuelan los fantásticos Los Beat 3, el legendario cuarteto que en su versión actual conforman el excelente baterista Renzo Cirivolo, el afable Zarik Medina, el agridulce guitarrista Iñigo Ayala y el excelso bajista, y hombre de radio, Andrés Seger, con una quinta columna espiritual, Alejandro Pérez (†), y Luis Alegrett, este último quien desde los inicios se ha encargado de la difícil e incómoda tarea de mantener el barco a flote junto a los cuatro caraqueños.

Los Beat3
Foto: Melchor Monteverde

Los amigos de Los Beat3

Bajo el nombre de Los Beat 3 con una pequeña ayuda de mis amigos, ¡y qué amigos!, los cuatro caraqueños destilaron más de una veintena de canciones que iniciaron con siete composiciones de la primera etapa de The Beatles: “All my loving”, “I want to hold your hand” y “Help” fueron algunas de ellas. Interpretadas a un volumen, si se quiere moderado, el cuarteto nos recreó esos primeros años de locura colectiva que generó la llamada “Beatlemania”.

Tras ese grupo de canciones vendría la imaginativa “Nowhere man” y con ella los primeros invitados, el segunda guitarra Jaime Santos y sus afinadas hijas en las voces. Un momento para recordar a este trío de hermanas con un inmenso futuro por delante. Siguiendo la presentación de invitados especiales, el grupo nos traería a “Something” y “Oh darling”. La primera con el superlativo guitarrista Álvaro Falcón, quien soleó junto a Iñigo y la segunda con la no menos superlativa Biella Da Costa. Sin dudas un punto alto del concierto.

Los Beat3Una grata sorpresa resultó el joven carabobeño, interprete del ukelele y el cuatro, César Salazar, quien llamó la atención del bajista Andrés Seger a través de un video en Internet con la lógica consecuencia de la invitación al concierto para tocar la emotiva “Here comes the sun” en ukelele y “Lady Madonna” en cuatro. La presentación le valió al valenciano un “standing ovation”.

El cuarteto luego retornaría con cuatro temas que nos recordarían los años de los álbumes Revolver y The Beatles (The White Album) con “Taxman” y “Back in the USSR”.

Otro legendario y emblemático personaje, Valerio González, representativo de uno de los capítulos más exitosos del poprock venezolano, fue invitado a tarima para ponerse tras los tambores e interpretar, con Álvaro Falcón en la guitarra,  el movido y clásico rock ‘n’ roll “Roll over Beethoven” de Chuck Berry.

Tanto Álvaro como Valerio fueron parte de la primera etapa de la legendaria Aditus, banda que en sus inicios incluía al  teclista Ignacio Lares (Ficción) y cuya dirección musical apuntaba hacia una interesante fusión de jazz y rock que en unos años se habría transformado, con la inclusión de Pedro Castillo (Témpano), en un concepto musical más accesible y atractivo que ensancharía su audiencia. Valerio aún sigue en ella.

En este segmento participó también Armando Álvarez, el percusionista de Gaélica que con un notable peso en los tambores, nos cautivó con “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band” y “With A Little Help From My Friends”, además de su atuendo evocador del hito discográfico, recreando así una de las la obras maestras del cuarteto de Liverpool (Armando ha dirigido el musical “Lucy in the Sky With Diamonds”)

Siguiendo con parte de la crema y nata del ruedo musical local, Los Beat 3 pusieron en tarima a otra destacada invitada, Leonor Jove. Veterana voz recordada por su versión en español de “I don’t know how to love him” del musical Jesucristo Super Estrella, junto a Los Vecinos de la Cuadra, por allá en los 70, Leonor interpretó “Honey Pie” y una excelente versión de “Let It Be” con un importante peso en las manos de Iñigo Ayala.

Caracterizada por un domino escénico y vocal, Leonor también es recordada como la voz de Música Expresiva, agrupación fundada por el cellista Asdrúbal Urdaneta que versionaba The Beatles incorporando ritmos latinoamericanos, empleando instrumentos de percusión étnicos y vibráfono (Gerardo Avendaño), guitarras (Freddy Guzmán) y corno francés (Eduardo Arias).

En esta parte del concierto también participó el bajista Oswaldo De La Rosa, veterano músico que tiene en su haber una larga lista de participaciones en bandas pioneras del rock venezolano.

Otro momento estelar lo tuvo José Riú, preciada gema del blues local considerado por muchos como el más destacado guitarrista en el género. Riú nos ofreció una excelente versión de “Wild Life”, tema de 1971 compuesto por Paul Mc Cartney con su banda Wings para luego retornar al White Album con “Helter Skelter” a la que Iñigo, para sorpresa y agrado de todos, le añadió “Whole Lotta Love” de Led Zeppelin.

Siguiendo el lenguaje guitarrístico, inspirado en el “ángel maravilloso”, llegaría a tarima Eddy Pérez al que Iñigo Ayala presentaría con sobrada emotividad resaltando su virtuosismo y humildad. Eddy Pérez, además de ser un versátil guitarrista que ha sido parte fundamental de las grandes agrupaciones del país, es el creador del sonido de Yordano, piedra angular del pop venezolano de los 80.

Eddy e Iñigo protagonizaron “While My Guitar Gently Weeps” y “Golden Slumbers”, dejando a todos boquiabiertos. Y como muchos dicen en esos comentarios de pasillo donde resuenan opiniones de expertos, Pérez puede tocar en cualquier parte del mundo.

Otro interesante giro, en comparación con anteriores presentaciones de Los Beat 3, fue “My Sweet Lord”. Una interpretación con todos en tarima como encore de este concierto que sobrepasó las dos horas. Andrés Seger tomaría su guitarra acústica dejando el bajo a De La Rosa y recibiendo la agradable sorpresa de Samantha Tralongo, baterista de gran peso y miembro de la banda Morango quien, junto a Renzo, se hizo cargo de la rítmica de la universal composición.

Tras esa emotiva interpretación, la banda poco a poco iría abandonado la escena cuando sorpresiva y espontáneamente, sin precedente alguno, las casi 400 almas comenzaron a corear “Hey Jude”, trayendo nuevamente a escena a una banda ya exhausta de tanto tocar pero con suficiente amor y corazón para retornar a la tarima y acompañar a la multitud.

Ahora sólo estamos a la espera de un nuevo Imagine 100% Lennon el venidero octubre…

Leonardo Bigott

Fotos: Melchor Monteverde