La hipnótica liturgia de Low en Madrid

La hipnótica liturgia de Low en Madrid

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Low

LOW
Veranos de la Villa
Caja Mágica, Madrid
(Agosto 27, 2019)

Low lo volvió a hacer. Por segundo año consecutivo el trío de Duluth, Minnesota, visitó Madrid para hipnotizarnos con su maravillosa liturgia sonora. Esta vez fue en el marco de Veranos de la Villa, punto álgido de su programación.

Ya son 25 años desde que la pareja que conforman Alan Sparhawk (guitarra, voz) y Mimi Parker (batería, voz) irrumpiera con el primer álbum, I Could Live in Hope (1994, Vernon Yard), del cual suelen interpretar en directo el tema “Lazy”.

En aquel momento fueron rápidamente ubicados dentro de la corriente “slowcore”, por el carácter lánguido, ralentizado y casi narcótico de sus composiciones, subyaciendo ciertas referencias a Galaxie 500, Cowboy Junkies, Bedhead e incluso Neil Young.

Una docena de maravillosos álbumes conforman su discografía, siendo el más experimental el aún reciente Double Negative (2018, Sub Pop), que vinieron a presentar el pasado año. Seis temas de ese álbum formaron parte de este generoso concierto que huyendo de la posibilidad de lluvia fue cambiado radicalmente de lugar, realizándose finalmente en uno de los espacios cubiertos de Caja Mágica.

El sonido superó con cierta dificultad la difícil prueba. Adelante se escuchaba bastante bien, mientras atrás no era tan definido. La pantalla lumínica al fondo del escenario contribuyó de manera especial con la ambientación íntima y oscura, sobre la que se traslucían las siluetas de los tres.

Con la dupla “Quorum” y “Dancing and Blood”, dieron comienzo, dos piezas sosegadas que en directo suenan más orgánicas que en el disco. A los 11 minutos Alan saludó y agradeció, y de inmediato sonó “Always Up”, exquisito tema también de Double Negative que comienza cantando Parker para luego dar paso a las fantásticas armonías vocales a las que nos han acostumbrado y que son parte de su sello distintivo.

Tras un silencio de 30 segundos en el que no se escuchó ni un murmullo, tocaron “No comprende”, de Ones and Sixes (2015), un tema con cierta influencia de Swans. Se fueron algo más atrás en él tiempo para interpretar “Holy Ghost” y “Plastic Cup”, dos delicados y melancólicos temas de The Invisible Way (2013).

Con todo el público embelesado, Alan introdujo los fantasmales primeros acordes de “Do You Know How to Waltz?” del álbum The Curtain Hits the Cast (1996), el catártico y telúrico tour de force de Low, 15 minutos durante los cuales construyen una muralla sónica de grandes proporciones, con una primera intervención vocal que funciona como bálsamo y preludio de la tormenta eléctrica que se avecina.

Esta vez, a diferencia del concierto de octubre pasado, Alan pudo construir el wall of sound sin que se le rompiera cuerda alguna. El bajista Steve Garrington contribuyó de manera especial a lograr que la masa sonora nos conmocione totalmente.

El explosivo tramo final desemboca en “Lazy”, el cual 25 años después sigue cautivando con esa estrofa que repiten como un mantra: “No es suficiente / No hay suficiente para dos / Sarah eres perezosa / Ella dice que no es suficiente para dos / Sarah eres perezosa”.

Regresaron entonces al presente con “Always Trying to Work it Out”, uno de los temas centrales del reciente disco y la envolvente “Poor Sucker”, con un interesante juego vocal que navega sobre un ritmo ululante en el que Garrington juega papel fundamental.

La guitarra distorsionada a lo Hendrix arranca “Nothing But Heart” de C’Mon (2011), pero pronto un ritmo ralentizado a lo Cowboy Junkies se apodera de la canción, el cual va ganando en densidad a lo largo de su desarrollo.

No podía faltar “Sunflower”, uno de los clásicos del repertorio. Corta y emotiva. Y a partir de ahí se sucedieron varias exquisiteces, comenzando por la tribalista “Especially for me”, siguiendo con la melancólica y grandiosa “Lies”, que fácilmente hace soltar lágrimas.

El tramo final fue con dos piezas recientes. El austero loop rítmico anunció “Fly”, con las minimalistas capas de guitarra y la brumosa voz de Mimi, para entonces, luego de los deseos de paz enviados por Alan, regalarnos “Dissarray”, con una guitarra a lo Vini Reilly /Durruti Column.

La audiencia completa se levantó de los coloridos tapetes a aplaudir y a pedir otra canción. Ya con todos al borde del escenario, Alan, Mimi y Steve regresaron para tocar un fabuloso último tema: “When I Go Deaf”, el único escogido de The Great Destroyer (2004).

Fue una ceremonia litúrgica en toda regla en medio del silencio y admiración, con la suma sacerdotisa Mimi, el gran hechicero Alan y el alquimista Steve, conduciéndonos durante una hora y cuarenta minutos hacia su propio y único mundo.

Juan Carlos Ballesta