Mala Rodríguez: La sensualidad del rap (Archivo / Ladosis #22, mayo 2012)

Mala Rodríguez: La sensualidad del rap (Archivo / Ladosis #22, mayo 2012)

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Mala Rodriguez

El rap y el hip hop en general ha sido, y sigue siendo, un mundo dominado por hombres. Por ello, que una mujer irrumpa en su adolescencia y se abra paso por méritos propios hasta posicionarse como la gran rapera de habla hispana es digno de admirar. La Mala –como muchos le dicen– ha reinado desde el año 2000 cuando lanzó el emblemático disco Lujo Ibérico. Para el momento de esta entrevista, el 30 de marzo de 2012 tenia cuatro álbumes. Ahora tiene cinco discos tremendos, llenos de mucha actitud y agudos textos. Tenerla enfrente es un lujo, ibérico y caribeño al mismo tiempo.

(Esta entrevista fue publicada en Ladosis #22. Mayo 2012)

Juan Carlos Ballesta

 

Un jueves cualquiera de calor y tráfico en Caracas, se transmutó en un día especial cuando bajamos las escaleras de El Teatro Bar para encontrarnos con María Rodríguez Garrido. Un encuentro que hasta última hora no estábamos seguros que ocurriría. La gaditana –nacida en Jerez de la Frontera, Cádiz, en 1979– y criada en Sevilla desde los 4 años, lucía un atuendo deportivo, vestido naranja con zapatos de goma. Había llegado al país apenas unas horas antes. Su hablar pausado y con atractivo acento andaluz rápidamente ejercieron un efecto hipnótico y mi tono de voz se adaptó al de ella, conectándonos de inmediato. Era mi segundo encuentro con andaluzas –talentosas y muy atractivas– en apenas unos días. Sentados en un sofá, Mala Rodríguez se distiende luego de varias entrevistas con cámaras y lanza espontáneamente: “Qué bien, por fin una entrevista con solo un grabador”. Ojea Ladosis #20, lee el titular de Mcklopedia y empatiza. La pauta de 5 minutos que nos tocaba se multiplicó gracias a su interés.

Tras trece años de carrera intensa, cuatro discos (Lujo ibérico, 2000; Alevosía, 2003; Malamarismo, 2007; Dirty Bailarina, 2010), decenas de colaboraciones, pequeños papeles en el cine y muchos conciertos, finalmente aterrizó en Venezuela para presentarse en Caracas y Valencia (ver la reseña aquí).

Mala Rodriguez Mala Rodriguez La España de los años 90, cuando eras una adolescente, estaba en un momento de esplendor económico y florecimiento muy importante. ¿Qué circunstancias te acercaron al hip hop? ¿Cuál fue el caldo de cultivo?

Mi mamá es peluquera y yo viví siempre con ella y con un tío. Antes también con unas tías, pero ellas se fueron yendo de la casa que compartíamos. Nos quedamos mi tío Paco, mi mamá y yo. No conozco a mi padre. Yo siempre he tenido una gran conciencia social, en mi familia todos somos humildes y trabajadores. En Sevilla siempre ha existido un gran racismo hacia los gitanos y el vivir esas cosas te hace crear un alerta. Si te tachan desde niña como gitana o te das cuenta que te miran mal porque eres pobre, eso hace despertar muchas cosas en ti y te hace mejor si eres inteligente y tienes la suficiente autoestima, que gracias a mi madre he tenido. Cuando aprendes a identificar lo que es la confianza, esas cosas te afectan de manera positiva, como a mí. Uno se da cuenta lo mediocre que puede llegar a ser el ser humano. Todo eso me ha ayudado a escribir y a ver las cosas desde otro punto de vista. La escritura siempre ha sido mi refugio, me ha servido para echar todo. Cuando escuché a los chicos de mi barrio hacer rap me pregunté “¿y esto qué ejjjj?” Se me explotó la cabeza y ya no pude hacer otra cosa. Entonces quería saber más, escuchar todo. Comencé escuchando a los chicos de mi calle haciendo rap en español y otros de Málaga buenísimos llamados Nación Sur. Todo era local.

Coincide justamente con el gran crecimiento que el hip hop español tuvo a partir de 1994-95.

En 1994 hubo un movimiento muy importante. Fue todo muy bonito. Yo me considero parte de la tercera ola. Viendo todo eso desde más chica pensaba “esto es la bomba”. Había pocas mujeres, en el público y como raperas. No necesariamente todos tienen que subirse a tarima, o ser el mejor grafitero o el mejor DJ, hay muchos que necesitan apoyar este tipo de expresión porque se reflejan en ella.

El hip hop en todo el mundo es un género realizado principalmente por hombres, en el que las mujeres han tenido poca cabida como artistas. ¿Cómo te sientes siendo la rapera más conocida, emblemática y exitosa en España? ¿Piensas que hay sexismo?

El rap no es muy diferente a otros campos. Hay menos abogadas mujeres que hombres, el hombre domina en todos los campos. Puede que se haya ido de madre en algunos casos, o que haya algún subnormal que tenga complejos y no sepa cómo dirigirse a una mujer y diga tonterías, como muchos hombres, porque no están acostumbrados a ponerse delante de una mujer de verdad. Pero en general no creo que haya raperos venezolanos ni españoles que tengan una manera sexista de escribir o actuar. En mi caso he tenido un foco, me he sabido diferenciar con mi personalidad, ahí ha estado la diferencia. Me he salido del estereotipo, simplemente quería ser yo, que es lo único que he querido todo el rato. Yo no soy la misma niña de 16 años, he aprendido y leído bastante, afortunadamente he viajado mucho, buscado, buscado y buscado… y sigo buscando. Me nutro de todo y soy feliz.

¿Cómo es entonces la Mala de hoy respecto a la de los inicios? ¿Cómo te percibes luego de 13 de sólida carrera?

Veo a aquella Mala y me cae simpática. La veo como super inconsciente, loca, atrevidísima, muy salvaje. Sigo teniendo todo eso, pero ahora dosifico, manejo la energía, tengo más registros, más poder porque soy consciente.

Mala Rodriguez¿Consideras al tema “La niña” un punto de inflexión en tu carrera? Antes de eso lucías tímida.

Totalmente. Sobre todo porque después del primer disco yo dejé todo y me puse a trabajar en un bar. Dije: “paso de todo”. No estaba preparada para tantas entrevistas, reportajes… no controlaba eso, no era capaz de transmitir lo que yo quería. Me asustaban las entrevistas en televisión y no quería aparecer, para nada quería ser conocida físicamente, ni en mis discos, evitaba todo tipo de fotos, tenía un problema con eso. Quería que conocieran mi música. Lo que siempre he tenido es mucha intuición y por eso dejé todo, porque quería hacerlo bien y pensaba que podía traerme problemas no saber manejar las cosas. Un día estaba en el bar y recibí la noticia que iban a publicar mi disco en Estados Unidos y pensé: “pero vamojavé, ¿qué está pasando? ¡esto es maravilloso! Voy a salir de aquí, yo que siempre he querido salir de mi barrio”. Ese día casualmente había un concierto de Los Violadores del Verso. Ya no fui más nunca al trabajo.

¿Qué significó pasar de un sello independiente pequeño como Zona Bruta a uno grande como Universal?

Yo no tuve el control de eso. Entre ellos negociaron, me vendieron o me compraron, según se vea. Fue positivo, aunque sean los mismos perros con distinto bozal.

A lo largo de los años has hecho colaboraciones con artistas muy diversos entre sí como Nelly Furtado, Julieta Venegas, Bajofondo, Calle 13, Raimundo Amador y muchos más. ¿Buscas con eso a otras audiencias? ¿Has rechazado invitaciones?

Siempre lo he hecho para aprender. Colaboro con aquellos que me gustan y me aportan. He rechazado muchas invitaciones. Por ejemplo, cuando salió Nelly Furtado me encantó y de repente recibí su invitación. Julieta también me parece lindísima, no viene del mundo ni tan siquiera parecido del que yo vengo. En Malamarismo me quité esa actitud de que todo es una mierda menos lo que nosotros hacemos. Esa es una actitud estúpida y limitativa. He querido ampliar mis fronteras mentales, de vida.

En el caso del cine, también has aportado temas a películas muy buenas como “Lucía y el Sexo”, “Yo soy La Juani”, “Y tu mamá también” y otras… ¿Qué ha significado eso?

Me ha encantado cuando los directores han escogido canciones mías para películas que me han gustado. Me encanta el cine, es uno de los momentos en que nos vemos reflejados. Aprendo mucho de las experiencias en otros países cuando veo su cine. Hay muchas cosas que no puedes lograr con una canción y el cine sí. El cine refleja muchas bajezas y debilidades de nosotros.

¿Qué te inspira principalmente?

Aparte de las experiencias, me inspiran mis sueños.

¿Qué música escuchas habitualmente?

Antes escuchaba solo rap y ahora raramente escucho rap. He vuelto a escuchar jazz, que de niña lo escuchaba mucho. Miles Davis, estandars, improvisaciones… Me gusta escuchar a gente que hace cosas diferentes. Me encanta James Blake, esa elegancia y sutileza va más allá de toda explicación. Si me hacen la pregunta de “¿con quién te gustaría trabajar?, respondo: ¡pues con ese tío!”. Oigo cosas clásicas también, temazos de rap que son como himnos o cosas raras como Tyler The Creator, que me parece el perfecto adolescente que se puede cagar en tu puta madre y reírse de todo. Que lo haga ahora, está en su momento, con 40 años no va a poder porque van a decir que es un psicópata. Me gusta ese tipo de fenómeno. Hay discos que son generacionales, el trip hop de los 90, DJ Shadow, Portishead…

Alevosía sigue siendo un paradigma. ¿Piensas eso?

Creo que sí. También Lujo Ibérico conmigo en plan super niñata haciendo lo que me daba la gana. De repente salieron varias cantantes y grupos femeninos que medio rapeaban, pero en realidad ninguna de ellas era rapera. Lo interesante de aquel debut fue que había una persona real detrás y unas experiencias reales. La verdad que aplaudo a esa Mala de aquel momento, por haberlo hecho, ya que no fue fácil. Nunca es fácil mirarse al espejo profundamente.

Mala Rodriguez