María Rodés, un universo estelar de canciones intimistas

María Rodés, un universo estelar de canciones intimistas

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Maria Rodés

María Rodés

Teatro Lara, Madrid

(Noviembre 23, 2018)

 

El pasado 23 de noviembre, en el fondo del escenario del Teatro Lara se proyectaba una inmensa luna, que acompañó a María Rodés mientras presentaba su último disco Eclíptica, quinto álbum de estudio de esta joven pero ya consagrada cantautora española. Vimos todas las fases de la luna y duró lo justo para disfrutar de su melodiosa y suave voz, con letras bucólicas y anécdotas astronómicas.

María Rodés es una de las cantautoras más convincentes de la escena española. Su propuesta ha ganado el interés de artistas nacionales como internacionales, de la talla de Christina Rosenvinge o David Byrne. Todos sucumben al encanto de esta barcelonesa. Encanto que demuestra en lo jovial y cercana que se muestra en el escenario, soltando, por ejemplo, un “estoy muy nerviosa porque hoy hay un astrofísico en la sala”. Esto lo advierte ya que algunos porqués de las letras de su último disco, están inspirados en los diarios de su tío-bisabuelo, Lluis Rodés, un importante astrónomo que dirigió el Observatorio del Ebro entre los años 1920 y 1939, y que inspiraron las canciones de Eclíptica (leer entrevista).

María se presentó acompañada de su estupenda banda que conforman Santi Careta (guitarra líder), Juliane Heinemann (guitarra, coros), Josep María Baldomá (teclados y co-productor de Elíptica) y Pep Terricabras (batería), además del ingeniero de audio Frank Ibern.

Rodés abrió el concierto cantando “Noche Serena”, la copla “El día que nací yo” y “Luciérnaga en suelo”, perfectas para introducirnos en el mood del concierto. Con simpatía y afabilidad relata cómo nació éste álbum. Este tío bisabuelo, llevaba un diario en el que escribía lo que observada, desde las estrellas, hasta las cartas que recibía de otros amigos. Rodés redescubrió la historia de su pariente y es por ello que es un disco que discurre entre una conversación desde lo más íntimo del ser humano hasta lo más inefable como la muerte de una estrella.

El concierto siguió con “Pleyades” y “Nana Negra”, que a pesar del astrofísico presente, se atreve a darnos la explicación de cómo una estrella al enfriarse es una nana blanca y luego, el cadáver, es una nana negra. El astrofísico, desde la sala, responde un “eso es, perfecto”, que hace romper en risas al auditorio y a la cantante.

Luego continúa con “Sirena” y “Eclipsi”, tema especial porque la cantante se gira para cantarle de frente a esa luna llena, inmensa y que había estado a su espalda. Es un momento en el que Rodés y público son cómplices.

Siguen la exquisita “Luna no hay” y dos estupendas escogencias de su segundo álbum, Una forma de hablar (2010), “A lo mejor” y “Desorden”. De inmediato, dejó colar un tema nuevo sin nombre, que podría fácilmente titularse “Adiós, me fui” durante el cual cada músico iba dejando el escenario hasta dejarla sola para el siguiente segmento.

Como toda gran artista, María Rodés tiene la destreza de apropiarse con su particular estilo, de historias, fábulas y ritmos que no le son habituales. Esto lo demostró con el disco María canta copla en donde versiona canciones del folclore español con mágica sensibilidad. Por eso, no faltan “Ay pena, penita, pena” y “Manos vacías” y aprovecha para recordar a Lola Flores (que cantaba maravillosamente la primera) y al espíritu del Teatro Lara, otra Lola a quién hay que saludar, sino “te haces putadillas”.

Rodés es una artista simpática, de esas con la que te quieres ir a pasear una tarde soleada por los jardines del Retiro. No tiene poses ni pretensiones más allá de conmover con su música. Desea para el público lo que ella vive en escena: disfrutar. En “Haz lo que te dé la gana” se ríe y dice, “haced lo que os dé la gana” a modo de himno de libertad. Toca “Fui a buscar al sol” y para cantar “Chocará conmigo” (que en el disco cuenta con la colaboración de la méxicana Ximena Sariñana), salen a cantar los coros de esta cumbia divertida con letra existencialista, Christina Rosenvinge y Nieves Lázaro.

Maria Rodés Maria RodésMaría se despide del público madrileño cantando la ranchera “Ojalá que te vaya bonito” y “Una forma de hablar”, pidiendo las palmas del público para acompasar el ritmo de la canción. Al final de la noche, la artista compartió con el público que ese día tuvo la posibilidad de comprar la versión vinilo de este LP, un trabajo artesanal y detallista, con fotografía del cielo, de las estrellas, tal y como es la producción de este álbum, que justifica que aún merecemos conocer más del universo amplísimo que la artista está construyendo con cada proyecto.

Andrehyna Caringella

Fotos: Juan Carlos Ballesta