Mdou Moctar y su “afroton” del desierto contagiando Madrid (Marzo 18, 2018)

Mdou Moctar y su “afroton” del desierto contagiando Madrid (Marzo 18, 2018)

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Mdou Moctar

Mdou Moctar

Palacio de la Prensa, Madrid

(Marzo 18, 2018)

 

El día con mejor clima en Madrid en muchas semanas, tuvo la guinda con el concierto del proyecto del guitarrista y cantante nigerino, quien se presentó en formato trío con dos guitarras eléctricas y batería. Aunque su música está íntimamente enraizada con su lugar de origen y cultura, la ausencia de instrumentos autóctonos no afecta la cercanía con la música ancestral de los tuareg, sino que la actualiza y la acerca de manera certera a audiencias occidentales acostumbradas a la electricidad de unas Fender Stratocaster. En directo es una propuesta eléctrica, a diferencia de los discos en lo que también hay instrumentos de cuerda acústicos y percusión. Por fortuna la voz con auto tune que caracterizó sus comienzos quedó atrás y no hay rastro de ese dudoso recurso en la tarima. No deja de ser paradójico que la forma en que se difundió inicialmente su música en Níger y países vecinos, a través de archivos de baja calidad en teléfonos móviles, sea ahora algo natural en sus conciertos, todos grabando y fotografiando, además de los procesos de promoción.

El concierto, tratándose de un nombre en pleno crecimiento en el mercado europeo, extrañamente no sedujo a más de un centenar de personas. No es descabellado si usamos el término “underground”, porque además la sala queda en el sótano del Palacio de la Prensa, en plena Gran Vía madrileña. En ella nos encontramos los afortunados asistentes atrapados sin remedio con los contagiosos ritmos, la mayoría de ellos bailables, propuesta muy distinta a la de sus paisanas de Les Filles de Illighadad que disfrutamos pocos días atrás (gracias también a Giradiscos), con las que comparte integrante en el guitarrista Ahmoudou Madassane y disquera (Sahel Sounds).

El concierto fue, casi en su totalidad, un despliegue rítmico adictivo, incluso los momentos más blueseros. Podemos bautizarlo como “afroton”, una mezcla de ritmos reguetoneados de aroma sahariano presentes en “Iblis Amghar”, “Sibidoul” y “Tata Dounia”, y otros más próximos al afrobeat como “Chimounmonin”, “Jagwa” y “Adounia” (todos de la fantástica banda sonora Akounak Tedalat Taha Tazoughai de 2015, su disco más eléctrico). Los tres músicos conectaron musicalmente con los presentes, aunque su comunicación entre canción y canción fue casi inexistente (Madassane lució taciturno casi todo el show). Moctar, en cambio, sonreía mientras tocaba, se acercaba a Madassane, gesticulaba cuando soleaba, pero la barrera idiomática pareció infranqueable. Cantó con la túnica tapando su boca.

El baterista francés Hafid Zouaoui, no habitual en la formación, fue fundamental gracias a su estupenda y versátil técnica, haciendo olvidar que no había bajista. Su estética occidental con jeans (camisa y pantalones) y gorrito de tela, contrastaron notablemente con el atuendo propio de los habitantes del desierto de los dos nigerinos.

Casi en todos los casos, cada tema fue comenzado como si estuvieran afinando o tratando de acordarse, y sin darnos cuenta ya estaban montados en un ritmo que hacía imposible no mover alguna parte del cuerpo. En muchos desarrollos utilizaron la figura del jamming, con ambas guitarras jugando con sus roles, una arpegiando y otra haciendo el riff hasta lograr la hipnosis, con ocasionales solos en los que Moctar, con su Fender para zurdos, imitaba tímidamente el famoso paso del pato de Chuck Berry, haciéndonos pensar que esa influencia ha sido tan inconmensurable que llegó a los más recónditos parajes del planeta. Ecos de Jimi Hendrix (también zurdo) y Ali Farka Thouré, orbitaron sobre ciertos modos de Moctur.

Frente a la tarima unos cuantos, incluido un señor de la tercera edad en una especie de trance contínuo con su air guitar, entraron fácilmente en el estado de ánimo de unas canciones que abordan el islam, la educación, el amor y la paz. Sin duda, en directo la música es más enérgica, menos reflexiva que en discos. Los temas del reciente álbum Sousome Tamachek (2017) fueron insuflados de electricidad y sonaron muy bien.

Mdou Moctar Mdou Moctar Mdou MoctarMdou Moctar, sin duda, está apostando por el mercado europeo. Nombres como Bombino (también de la región sahariana de Agadez, uno de los principales bastiones Tuareg-Bereber) y la gran banda maliense Tinariwen han demostrado que se puede triunfar sin perder la identidad. Ese fino equilibrio entre lo autóctono y lo moderno representa una seductora hibridación entre lo ancestral y lo contemporáneo, un terreno en el que Moctar parece que se mueve con soltura.

Juan Carlos Balllesta @jcballesta