“Oceánica y Cósmica”, el elaborado disco debut de Suki

“Oceánica y Cósmica”, el elaborado disco debut de Suki

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Suji Landaeta

Suki

Oceánica y Cósmica

Independiente. 2017. Venezuela

 

Este es el tipo de disco debut que, sin duda, refleja la pasión, visión, constancia, anhelos y fuerza interior que su autora Suki Landaeta llevaba años tratando de plasmar en un puñado de canciones que pudiera dar forma a una primera y coherente carta de presentación como cantautora. Ya antes había mostrado algo de su arte en EPs que circularon tímidamente entre allegados y fans, mientras le iba dando cuerpo, a fuego lento, a ésta su “ópera prima”,

Océanica y Cósmica, una obra trabajada al detalle. Es una especie de confesión a pecho descubierto en la que Suki deja que se desborden sus emociones en textos que hablan de amor, fe, esperanza, espiritualidad…

Aunque cada tema posee su propia entidad, todos juntos conforman un álbum coherente, algo que se debe a la cuidada producción de Adrián Van Woerkom, quien además hizo los arreglos, tocó teclados y se encargó de la grabación. El resultado final, con lograda mezcla de Darío Peñaloza, se centra en la voz y letras de Suki, pero destaca la soberbia instrumentación de músicos de alto calibre como Óscar Fanega (bajo), Adolfo Herrera (batería, programaciones), Hugo Fuguet (guitarras) y Vladimir Quintero (percusión), con participación adicional en ciertos temas de Juan Ángel Esquivel (guitarra, dobro, cavaquiño, ukulele), Javier Alarcón (guitarra), Pedro Vázquez (cello), Raymond Linares (cuatro, maracas), Jesús Florido (violines) y los coros de Maribel Vila y Leonor Jove. Algunos de este staff ya no viven en Venezuela, empezando por ella misma quien luego de terminar el proceso de grabación, se mudó cerca de Barcelona, España y ya ha comenzado a promocionarlo en radio y en vivo.

Los once temas que componen el disco se pasean por diversas perspectivas. El rock con ciertos tintes prog está presente desde el mismo primer tema que da nombre al disco, el cual empieza como una balada rock y termina de forma épica con una guitarra soberbia. En seguida suena “Abres mi alma”, un chamber pop de aroma acústico, con presencia brillante de los violines. El contraste se hace notable con “Mortal”, una especie de electro rock con capas de sintetizadores, una batería potente y la voz de Suki desdoblada. “Ella” está cercana al trip hop, con delicada percusión electrónica, sutiles teclados y comedida guitarra. El viaje aumenta su intensidad con “Libre”, en el que la densa guitarra y la línea de bajo se imbrican con la voz de Suki cantando “Ir al fondo de tus sueños / Libre al fin / Deslastrarte de tus miedos /Libre al fin”.

El tema “Lluvia de estrellas” es diferente en la instrumentación. Esquivel aporta una paleta sonora acústica muy interesante con el dobro, cavaquiño y ukulele, que junto a los violines de Florido, la percusión y el cuerpo que aporta Fanega con su bajo, conforman uno de los temas más interesantes. “Puedes ir” posee un excelente trabajo de piano y teclados de Van Woerkem y un cello magnífico de Vázquez que le da un toque otoñal.

La admiración de Suki por Gustavo Cerati aflora de manera directa en “Cerati”, la canción más rockera de todas. Escrita tras su muerte, en ella canta “Guerrero lunar / Poeta espacial / Un hombre de luces en tinieblas / Poeta lunar / Sonido espacial / Sinfónico ser ahora en silencio”. El trabajo de Fuguet en la guitarra es notable. El “mood” cambia con “Me completas”, un rhythm & blues con pinceladas de jazz, unos coros de Vila y Jove de inspiración góspel y un cello estupendo.

Princesas y Hadas” posee una atmósfera melancólica y ensoñadora en la que destaca el arreglo de violines. “Tonadark”, es un interesante híbrido de cierto dramatismo en el que se cuelan el joropo e inflexiones árabes. El cierre del disco es una especie de bonus track, versión desnuda de “Océanica y Cósmica”, con el estupendo bajo de Fanega como único elemento de apoyo para la voz de Suki, que despojada de toda la parafernalia instrumental y efectos, pareciera querer transmitirnos que las canciones y su voz al natural no se resienten.

Mención aparte recibe la dirección de arte y fotografía, responsabilidad del increíble fotógrafo Nicolás Serrano, quien captó a Suki en todo su dramatismo y sensualidad.

Juan Carlos Ballesta