El adictivo retro futurismo de Public Service Broadcasting

El adictivo retro futurismo de Public Service Broadcasting

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Public Service Broadcasting

Public Service Broadcasting

Sala O, Palacio de Prensa, Madrid

(Noviembre 30, 2018)

 

En el vasto espectro de la música popular hay agrupaciones que aun teniendo referencias de todo tipo logran desarrollar un sonido único y original. Ese es el caso del trío londinense Public Service Broadcasting, cuya inspiración es una mezcla de pasado y futuro, de tecnología digital de punta y elementos distintivos de la era analógica, del mundo audiovisual en color y también del blanco y negro.

Musicalmente beben del krautrock de Neu!, Kraftwerk y Harmonia, es decir de los años 70, pero también de la música alemana del siglo 21 como Kreidler o Tarwater, del post rock instrumental e incluso del rock progresivo, del electro pop tipo Fujiya and Miyagi y del post punk que desarrolla LCD Soundsystem, entre otras. Todas esas influencias orbitan en su música, pero milagrosamente logran surfearlas y construir una propuesta que inteligentemente ha prescindido de cantar para darle cabida a una serie de fuentes sonoras que funcionan o bien como denuncia de abusos de la sociedad moderna industrializada o bien como un recuento histórico de los grandes logros de la ciencia, en especial la aeronáutica, o también de hazañas como la llegada al Everest o tragedias tecnológicas como la del Titanic.

El proyecto fue formado en 2009 por J. Willgoose, Esq., un polifacético músico que se encarga de los teclados, programaciones, samplers, guitarras y banjo, a quien pronto se uniría el versátil baterista Wrigglesworth. Juntos grabaron los primeros dos LPs, Inform-Educate-Entertain (2013) y The Race for Space (2015) (que llegó al #1 de las listas independientes en Gran Bretaña), así como varios singles y EPs, ganando interés por su interesante puesta en escena en la que utilizan material audiovisual de gran interés histórico gracias a su asociación con el British Film Institute. Para el momento de su tercer disco en estudio, Every Valley (2017), ya se había unido el bajista, trompetista y ocasional guitarrista JF Abraham, el más saltarín e inquieto sobre el escenario, quien también toca percusión menor.

El ahora trío hizo un balanceado repaso por su aún corta pero nutritiva discografía, comenzando con “The Unsinkable Ship” y “White Star Liner”, dos excelentes piezas de su nuevo EP, inspirado en la visión optimista de los que participaron en la construcción del Titanic en las instalaciones de la Oceanic Steam Navigation Company (Compañía de Navegación Oceánica a Vapor), mejor conocida como White Star Line, con imágenes alegóricas a su fabricación y puesta en marcha.

Pasaron entonces a tocar su pegadizo himno “Theme from PSB”, que hizo que el público presente aplaudiera y se sintonizara sin más preámbulos. La inclusión de Marie Slocombe, fundadora del Archivo de Sonidos de la BBC hablando en 1942 sobre ese archivo es muy interesante y casi una declaración de principios. Del disco The Race for Space, en el que abordan la carrera espacial de rusos y estadounidenses, tocaron varios temas, comenzando por el misterioso ambient techno “Sputnik”, el primer satélite en la era soviética. Siguieron con “Korolev” –el gran ingeniero y diseñador de cohetes soviético-, un tema que en algo recuerda a The Chemical Brothers y que forma parte del EP del tema anterior. Siguieron con más del material de 2015 interpretando “E.V.A.”, un math rock con guitarras ala Michael Rother (Neu!) o Manuel Göttsching (Ashra), con escenas de la nave Voskhod 2, aquella que produjo la primera “caminata” en el espacio del astronauta Alexey Leonov.

Para el momento de comenzar a repasar el reciente disco, Every Valley, el desfile de guitarras era ya impresionante, y aun faltaba mucho más. Perdimos la cuenta, pero probablemente Willgoose se haya colgado más de 10 guitarras, entre ellas varios modelos Fender, Gibson y Rickenbacker, asistido por el “cuarto miembro” que tuvo mucho trabajo durante todo el show y evidentemente hay que destacar su laborioso y efectivo rol.

Dicha revisión arrancó con “People Will Always Need Coal”, a la cual siguieron la kraftweriana “Progress” (con el pegadizo coro “I Believe in Progress” que hace Tracyanne Campbell y la audiencia coreó) y “They Gave Me a Lamp”, quizá de los temas más melancólicos, incluso con el épico crescendo que incluye trompeta y un delicado vibráfono al final. En este caso, el concepto del álbum está basado en el auge y decadencia de la industria minera en Gales, con las huelgas de los mineros y las posiciones acomodaticias y manipuladoras de políticos. Las impagenes fueron reveladoras.

El tema más “terrenal” es probablemente “Elfstendentocht P2”, sobre la famosa carrera sobre hielo que recorre 200 kilómetros y une once ciudades de Frisia en Holanda por las zonas fluviales congeladas. La última fue en 1997 y por ello se muestran escenas de ediciones ya lejanas.

Volvieron al primer disco con “Spitfire”, con sampleos relativos al famoso avión británico de guerra que tuvo gran protagonismo en la Segunda Guerra Mundial. La guitarra es particularmente notable en este tema de ritmo metronómico. Antes de su primera despedida volvieron a The Race for Space tocando dos temas. El primero fue “The Other Side”, que aborda la exitosa misión del Apollo 8 como la primera nave que orbitó la Luna y regresó a la tierra sin problemas. Las comunicaciones entre los astronautas y la NASA le dan un toque especial a este exquisito electro pop que a veces recuerda a Boards of Canada o Sun Electric. Y el segundo fue “Go!”, magnífico y contagioso tema sobre la paradigmática misión Apollo 11, cuyo módulo Eagle alunizó el 20 de julio de 1969 logrando que el piloto Buzz Aldrin y el comandante Neil Armstrong caminaran y se cumpliera la célebre frase que él segundo había escrito antes de partir desde Cabo Cañaveral: “Es un pequeño paso para el hombre, pero un gran paso para la humanidad”. El “Go!” fue cantando con energía por todos, lo cual hacía presagiar que iban a regresar muy rápido del backstage ante los eufóricos aplausos al terminar el tema.

Regresaron con sus sonrisas permanentes para tocar tres maravillosos temas más –uno de cada disco-, empezando por “All Out”, quizá el más rockero de la noche con cierto aroma al primer Radiohead. No podía faltar la funky “Gagarin”, con guitarras a lo Chic, acompañada de imágenes y voces de la misión Vostok 1, con Yuri Gagarin como el primer ser humano en viajar al espacio. En directo prescinden de la sección de metales y quizá suena mejor así.

Del público surgía un grito que preguntaba “¿cuántas guitarras tienes?”, mientras Willgoose, sin entender nada, presentaba a sus compañeros y en su precario español agradecía a Madrid y anunciaba el último tema, el emotivo “Everest”, sobre la expedición británica que en 1953 alcanzó por primera vez la cima de la más alta montaña de la Cordillera de los Himalaya.

Pocas veces es posible presenciar a unos músicos tan risueños, agradados y felices, proyectando una increíble energía positiva que se transforma no solo en un performance inspirado sino en una simbiosis ideal con el público. El banco de imágenes y sonidos hace de su directo una experiencia única y sin duda confirma que sus discos no están completos si uno no asiste a uno de sus shows. Este concierto de Public Service Broadcasting ha sido uno de los más interesantes de 2018 em Madrid y en consecuencia uno de los puntos álgidos de la temporada otoñal de SON Estrella Galicia.

Juan Carlos Ballesta