El regreso de Viniloversus desde el exilio

El regreso de Viniloversus desde el exilio

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Viniloversus

Viniloversus

Days of Exile

Independiente. 2017. Venezuela

 

Muchas cosas han pasado y cambiado desde que la banda caraqueña lanzó Cambié de nombre (2012), hace ya cinco años. Lo más importante es que Rodrigo Gonsalves (voz, guitarra), Adrián Salas (bajo), Juan Víctor Belisario (bajo, teclados, coros) y Orlando “Mangan” Martínez (batería) decidieron mudarse a Miami. Fue un proceso paulatino y durante el cual Gonsalves lanzó su trabajo en solitario como Rodrigo Solo y de paso se convirtió en papá. Se les une ahora un quinto miembro: Alberto Duhay (guitarra, coros), quien además contribuye en la composición.

Desde el punto de vista artístico, Days of Exile (título de elocuente significado) representa un gran cambio en la manera de transmitir el mensaje, sustituyendo la lengua nativa (español) por el inglés, apuntando ahora a una nueva audiencia. Es una decisión que podría discutirse, que tiene sus pros y sus contra, pero que es respetable al tratar de enfrentar un mercado diferente en una ciudad que si bien posee una población latina notable, pertenece a Estados Unidos. El tiempo dirá si fue una decisión correcta o si por el contrario convendría balancear ambos idiomas. A juzgar por el resultado de este nuevo trabajo y de ciertas actualizaciones en su sonido, es muy probable que Viniloversus avance con éxito hacia nuevos derroteros.

“So Long School Boy” abre fuegos con una mezcla del potente y clásico sonido de la banda, pero introduciendo nuevos elementos como el sintetizador (responsabilidad de Belisario), algo que se nota más en “In My Head”. El disco está construido sin pausas y algunos interludios como el que une el segundo con el tercer tema, “Desintegrate Me”, una especie de midtempo con excelente trabajo de las guitarras y los coros de Luis Jiménez (Los Mesoneros). “So Many Stars” es dominada por una magnífica secuencia de sinte sobre la que se mueven las guitarras de aroma ochentero y la arropante voz de Gonsalves.

Uno de las canciones más pegadizas es “Broken Cities”, mucho más pop de lo que cabía esperar de Viniloversus, lo que supone un sorprendente paso. Destaca el solo distorsionado de guitarra en la conclusión del tema realizado por el productor y guitarrista venezolano Alex García. Otro interludio a base de sinte antecede a la potente “Show Me the Money” el vínculo más evidente con su pasado, un corto y rabioso tema de apenas dos minutos. Enseguida suena “Only Hungry for You”, igualmente poderoso pero más melódico, que de manera sorpresiva termina sosegadamente.

“Boss Don´t Fire Me”, es otro de los temas novedosos en el sonido VV, una especie de blues nostálgico con pinceladas soul, con la fantástica trompeta de Rudy Pagliuca. “The Future in Your Eyes”, continúa con el mood de cierto bucolismo hasta llegar a la última canción, que sorprende aún más. “Hey Mama (The Bill Murray Song)” es un tema country-folk, como si la banda se hubiera mudado a Nashville, aunque paradójicamente fue grabado en el ahora extinto estudio Tumbador en Caracas. La parte final del disco, podría ser una señal de los tiempos por venir.

Days of Exile es un álbum corto, apenas 30 minutos, producido de manera magistral por el conocido tándem de Carlos Imperatori y Rudy Pagliuca. En esa media hora, Viniloversus demuestra la renovación de su sonido, tanto en el aspecto instrumental como en lo referente al idioma. Los textos, ahora escritos por Gonsalves en inglés, quizá todavía adolezcan de complejidad, pero funcionan muy bien para este punto de inflexión.

Atendiendo a los tiempos que corren, el disco fue lanzado en diversos formatos, siendo el más llamativo de ellos la edición limitada en vinilo. La fotografía de Iván Nava y la dirección de arte de VAM, contribuyen de manera especial al atractivo del empaque.

Juan Carlos Ballesta