“Rocketman”: el homenaje que merecía Elton John

“Rocketman”: el homenaje que merecía Elton John

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Elton John

Aún es pronto para hablar de taquilla pero este biopic debería romperlas. Lo que viene no es spoiler, pero sí una crítica a Rocketman, producción que narra el ascenso de Elton John, el personaje y la persona, y todo lo que rodeó su vida en una etapa decisiva y única en la historia del rock y la música pop.

Juan Carlos Ballesta

 

Nunca ha sido fácil que un biopic reúna las características necesarias para complacer a todos; tanto a expertos biógrafos, a cinéfilos, como a espectadores que solo buscan entretenerse: apego a la historia, dosis adecuadas de ficción, buenas actuaciones, guión coherente y atractivo, banda sonora digna, interesantes recursos cinematográficos de apoyo. Casi todos los biopics dividen opiniones.

Inevitable hacer comparaciones con “Bohemian Rapsody”, la gran favorita en España durante 2018 y que recaudó alrededor de 900 millones de euros en todo el mundo, aun con sus notables inconsistencias cronológicas (gran error de dirección incluir fechas, que no siempre fueron correctas) y un tratamiento bastante condescendiente del papel de May, Taylor y John Deacon.

Rocketman”, en cambio, no ahorra escenas que ayuden a mostrar  momentos duros o realidades crudas, ni deja bien parados a personajes claves en la vida de Elton John, como su madre y su padre.

El propio Sir Elton Hercules John es el productor ejecutivo de esta producción en la que cuenta sus días de gloria, el camino hacia el estrellato, adicciones y sus carencias familiares. Es el mismo caso que Brian May y Roger Taylor, productores de “Bohemian Rapsody”, cuyo último director, Dexter Fletcher (quien no apareció en los créditos), es quien dirige “Rocketman”. Hasta ahí las coincidencias.

Este filme es otra cosa. Elton, quien nunca ha ocultado sus inseguridades, es presentado como un ser humano que sufre por la mala relación con sus padres y también con la aceptación de su homosexualidad.

Tampoco da rodeos para presentar a su manager Jim Reid –de quien se enamoró como una persona manipuladora, ni escatima en mostrar al protagonista en sus momentos de debilidad extrema. Quizá hay ocasiones de melodrama en el tratamiento familiar, pero nunca ha sido un secreto esas carencias en la vida de Reginald Kenneth Dwight.

El guión, la dirección y la música

El mérito de “Rocketman” es que se centra de manera inteligente en el período definitivo en la carrera de Elton John y en la historia del rock, entre 1969 y 1976, y da vueltas en redondo, sin acudir necesariamente a fechas exactas.

Aunque el discurso narrativo avanza de forma cronológica, no lo hace de manera totalmente lineal. En ello tiene mucho que ver el guión de Lee Hall y por supuesto la dirección de Fletcher. Las canciones nos ubican en contexto, justo en esos años en los que Elton publicó una impresionante seguidilla de 11 álbumes en los que se encuentran buena parte de sus canciones más emblemáticas y exitosas, que son reinterpretadas de manera digna por Taron Egerton, el actor que encarna de manera sorprendente a Elton John. Entre esos discos, destacan Honkey Chateau (1972) -donde aparece la canción que da nombre a la película-, Don´t Shoot Me (I´m The Piano Player) (1973) y Goodbye Yellow Brock Road (1973),

Es claro que Egerton como cantante no alcanza las cotas de Elton -lo cual parece una obviedad-, pero cumple muy bien con esa difícil responsabilidad, aunque probablemente la banda sonora resulte incompleta sin el acompañamiento de las imágenes.

RocketmanEn cualquier caso, la producción musical de Giles Martin logra concebir una banda sonora que le da una vuelta de tuerca a las canciones sin que pierdan la esencia, pero si dotándolas de una personalidad necesaria hilada con el guión y la dirección.

Siempre es antipático contar una película, y no lo haremos, pero si es bueno recalcar el uso de recursos cinematográficos que ayudan a enfatizar ciertos momentos de especial importancia, como el del primer concierto en Estados Unidos en el Troubadour de Los Angeles el 25 de agosto de 1970 en el que Elton y su recién conformada banda interpreta “Crocodile Rock” (una licencia del director ya que la canción es de 1972) y en medio de la interpretación Elton y la audiencia levitan. O la coreografía de pelea callejera en “Saturday Night is Alright (For Fighting)”, tema de 1973 que ocupa el tercer lugar en la película. A lo largo de ella hay un tratamiento que coquetea abiertamente con el musical, una estética manejada con autocontrol y que aporta colorido y sobre todo ayuda a apuntalar los arreglos musicales de las canciones sin caer en clichés edulcorados.

Queda claro que hay varias licencias tomadas por el director, siendo quizá la más notable la de adelantar y retroceder el tiempo al mezclar canciones de ese período, lo que no representa mayor problema en el desarrollo de la historia ya que esa etapa, a la distancia, es una sola. “Bitch is Back” y “Saturday Night is Alright (For Fighting)” suenan al principio. “Don´t Go Breaking My Heart” se adelanta a “Honky Cat”, y “Pinball Wizard” a “Rocket Man” (probablemente una de las mejores adaptaciones de toda la banda sonora, que coincide con un momento clave en la película). O, como ya mencionamos, “Crocodile Rock” se anticipa a “Tiny Dancer” y “Take me to the Pilot”.

Los personajes

Relevancia excepcional tiene, como es lógico, Bernie Taupin, el autor de las letras y que conforma una de las más fructíferas y brillantes asociaciones en el universo de la música. Su papel es interpretado con sobrada presencia por Jamie Bell, el mismo que dio vida a Billy Elliot en el año 2000. Su padre, su madre y en especial su abuela materna -realmente la única en su familia que apoyaba su talento-, llevan el peso protagónico en la primera parte, con la actuación conmovedora de Kit Connor como el niño Reggie.

Tienen relevancia también en la película Dick James (interpretado por Stephen Graham), fundador de la disquera DJM que editó todos aquellos discos a pesar de su reticencia inicial, y Ray Williams (personificado por Charlie Row), el agente, manager y relacionista público que lo descubrió y que de paso le presentó a Taupin.

Una de las omisiones inexplicables es hacia los músicos de la banda, que fueron fundamentales en el sonido de Elton John en los años 70, que apenas aparecen pero no son nunca mencionados. Es como si Elton no hubiera establecido relación con sus músicos, con los cuales no solo grabó muchos discos en poco tiempo sino con los cuales compartió innumerables conciertos. Nos referimos a la base rítmica de Dee Murray (bajo) y Nigel Olsson (batería), así como al guitarrista Davey Johnstone, e incluso el percusionista Ray Cooper, todos (menos Murray, fallecido en 1992), miembros aún de la banda.

Quizá lo que ameritaría una explicación es el momento en que le preguntan a Reggie por su nuevo nombre, del cual solo tenía decidido “Elton” (en alusión a Elton Dean, el saxofonista con el que tocaba en la banda Bluesology) y al ver un cuadro de The Beatles en la pared, decide agregar “John”. Las biografías siempre han apuntado a que el “John” proviene de Long John Baldry, el cantante al que acompañó un tiempo antes de lanzarse como solista y no de John Lennon. Esto parece un detalle menor, pero tratándose de un artista que ha vendido más de 300 millones de unidades alrededor del mundo, nunca está demás evitar confusiones sobre el origen de su nombre artístico. A lo mejor este haya sido el momento de develar ese asunto.

Rocketman” es mucho más que un biopic de homenaje a uno de los artistas más exitosos del universo pop. Es el reflejo de una época especialmente relevante en la historia del rock y la cultura pop en la que todo se inventaba cada día, el retrato de un personaje envuelto en inseguridades, dudas, soledad, adicciones, excesos, pero desbordante de talento. Es también la historia de una exitosísima relación profesional convertida en amistad eterna. La historia del excéntrico Elton no se entiende sin la del aplomado y honesto Bernie. Allí desfilan todos sus estrambóticos y glamorosos trajes y la interminable colección de gafas, que al final se contrastan con las imágenes reales.

Coincide la película con el desarrollo del extenso Farewell Yellow Brick Road: The Final Tour que ya está en su segunda etapa por Europa, potenciándose mutuamente. Toda la info aqui