Tabako y el fabuloso tributo a Led Zeppelin (Teatro de Chacao, Caracas)...

Tabako y el fabuloso tributo a Led Zeppelin (Teatro de Chacao, Caracas) (Nov 4, 2017)

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Tabako - Led Zeppelin

Tabako – Tributo a Led Zeppelin

Teatro de Chacao, Caracas

(Noviembre 4, 2017)

 

Rendir homenaje a una banda como Led Zeppelin no es cosa fácil. Los motivos son diversos. Una de las razones es la tentación de imitar a quienes por años han sido los héroes musicales de millones de músicos alrededor del mundo. Recientemente veía un video donde Jimmy Page ilustraba a Jack White y The Edge lo que le fascinaba del tema “Rumble” de  Fred “Link” Wrye, en ese video (“It Might Get Loud”) Page enfatizaba “la actitud” como guitarrista de Link en ese tema. En el caso de Page, podía apreciarse otra actitud, la de admiración y respeto hacia el héroe musical. Esa fue la actitud que hizo de la tarde del pasado sábado 4, un genuino tributo a una de las bandas más trascendentales de la historia del rock and roll universal. Otra razón es el alto nivel musical que exige la obra de este laureado cuarteto. Y una tercera, el respeto hacia las composiciones de dichos héroes aportando elementos propios de quien rinde tributo sin mancillar la esencia de lo que se interpreta. Existen más razones pero creo que esas tres son esenciales para que uno como espectador se sienta enteramente satisfecho. Y eso fue lo que nos dejó la banda de heavy rock venezolana Tabako en su tributo a Led Zeppelin.

Creada en la primera década del milenio y con una homónima producción discográfica editada en 2009, la reformada banda del vocalista Andrés Csizmandia, el baterista Rafael Pinto en sustitución de Manuel Pérez, el bajista Luis Miguel Sanabria “Vampiro” y el guitarrista Miguel Filoseta, no sólo sonó con el volumen y la energía necesarios sino que aportaron con balanceado respeto ingredientes propios que hicieron del tributo algo que merece repetirse.

Además de la entrega total al interpretar la música de Led Zeppelin, Tabako escogió un repertorio idóneo que incluyó un extenso medley conformado por “Kashmir”, “How Many More Times”, “Whole Lotta Love” y “Dazed and Confused”. Y no es que desee comenzar por el final pero siendo Led Zeppelin una de esas bandas cuyo repertorio es difícil destilar, el cuarteto caraqueño se las arregló para desgranar, en parte, el repertorio de “The Song Remains the Same” con otros, pero fue ese medley el que me atrapó con especial afecto.

Así, la tarde comenzó con “Rock and Roll” y “Black Dog”, temas que nos dieron la oportunidad de calentar los motores y apreciar el peso de Rafael desde el mismo inicio del concierto. Andrés, quien ocasionalmente gesticulaba como Robert Plant pero sin caer en el exceso, nos recreó los momentos más gloriosos del cuarteto con gran humildad, demostrando un dominio escénico que nunca pretendió ser una copia de una de las piedras angulares del rock, Mr. Plant.

Bajo la producción de Orlando Zurita la tarde continuó con “Ocean”, “What is and What Should Be”, “Bring it on Home” de Willie Dixon e “Immigrant Song”, esta última dedicada a alguien de la audiencia. A lo largo del concierto, no sólo Andrés demostró su histriónico carácter, también lo hicieron “Vampiro” y Miguel quienes junto a él evocaron con mesurada actitud aquellas actuaciones de Plant y Page con un rezagado John Paul Jones, en este caso encarnado por “Vampiro”, quien no es precisamente un bajista pasivo. En un retorno a los primeros dos álbumes, Tabako interpretó “Communication Breakdown” y la estruendosa “Moby Dick” con el consabido solo que dejó sin compañía a Rafael Pinto quien, como solemos decir en el argot, ¡se botó!

Luego se moverían en el tiempo a 1973 para tocar “No Quarter” de Houses of the Holy y retornar a 1969 con “Heartbreaker”. Esa breve fluctuación temporal fue la antesala para “Stairway to Heaven” con Andrés y Miguel recreando la versión de la banda sonora de The Song Remains the Same sin caer en cursilerías.

Si te preguntas cuál fue el momento álgido del concierto, te pregunto, cuál es tu canción favorita de Led Zeppelin, entonces encontrarás que es una encrucijada que te hace dudar sobre cual camino escoger y en la cual puedes pasar toda una tarde sin llegar a algo definido. Sin duda, Tabako escogió muy bien su repertorio y nos dejó satisfechos. Sí debo decir que la emoción de ver por segunda vez a un Theremin y ver como Andrés jugueteaba, con el máximo placer, el no tocarlo, marcó un antes y un después.

Debo además confesar que mi ánimo estaba perdido un poco en el tiempo pero todo retornó a su lugar a partir de la tercera canción del concierto. No entiendo que motivó una baja audiencia pero lo que si es cierto es que debe repetirse y debo compartir algo que llamó mi atención: la variedad del público iba desde los 11 hasta pasados los 70 años. Bueno, Led Zeppelin al igual que The Beatles tiene esa característica generacional pero de momento mi rezo va por un ¡reprise! … y bueno sí… ¡quería ver la Gibson roja doble mástil en la archiconocida “Stairway to Heaven”!

Leonardo Bigott