35 años de “It´s My Life” de Talk Talk, la elegancia del...

35 años de “It´s My Life” de Talk Talk, la elegancia del synth pop

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Talk Talk
It´s My Life (1986)

Talk Talk
It´s My Life
EMI. 1984. Inglaterra

 

Tras un álbum debut que puso a la banda londinense en el mapa musical europeo y en especial entre lo más interesante del synth pop, la corriente dominante a comienzos de los 80, el 28 de febrero de 1984 veía la luz It´s My Life, su segundo y aún más exitoso disco.

Para ese momento, Talk Talk era en esencia un trío conformado por Mark Hollis (voz, guitarra acústica y principal compositor), Paul Webb (bajo) y Lee Harris (batería electrónica), con el productor Tim Friese-Greene como un cuarto miembro involucrado también en algunas composiciones, sintetizadores y programación.

Aunque en Inglaterra, el grupo tuvo aun que esperar al siguiente disco para obtener el éxito merecido, este álbum tuvo una gran aceptación en muchos países europeos, entre ellos Suiza, Alemania, Holanda e Italia, con cierto impacto también en Estados Unidos y Nueva Zelanda.

El éxito se debe principalmente a dos de los temas: “Such a Shame” e “It´s My Life”, los cuales fueron también lanzados como singles acompañados de su respectivo videoclip, un recurso de mercadeo que para esos años aún era novedoso y que se había convertido en algo necesario. A ello contribuyó especialmente el nacimiento de un canal de televisión dedicado exclusivamente a la música, MTV.

En 1984 utilizar una batería electrónica era señal de modernismo y de sintonía con el momento histórico que se vivía en el ámbito tecnológico, en el cual se estaba produciendo la revolución digital y la era analógica comenzaba a quedar atrás. Aquella primera etapa de la era digital presentó herramientas musicales novedosas, pero aún todavía en proceso de maduración. Una inmensa cantidad de grupos y artistas se dejaron seducir por los nuevos teclados polifónicos, las baterías electrónicas, los efectos de guitarra sintetizada y otros recursos, que quizá en un principio hayan significado que a la distancia algunos sonidos comunes utilizados en muchos discos suenen anacrónicos y anclados a un período de tiempo.

Los procesos de grabación también comenzaban a cambiar aceleradamente y el nuevo formato de consumo, el disco compacto o CD, hacía su entrada triunfal en 1983 y en pocos años desplazaría al famoso vinilo (que el tiempo ha devuelto a su lugar). A ello habría que agregar la llegada del videoclip, lo cual obligó a disqueras y artistas a ponerle mayor atención al aspecto visual.

En medio de esta revolución se manejaron los grupos. Unos decidieron prescindir de los adelantos y una gran mayoría hacer uso de ellos. Talk Talk fue una de las agrupaciones que nació al calor de esos cambios y no dudó en montarse en ese tren. Pero, a diferencia de casi todos los demás compañeros de tren, Hollis pronto decidiría cambiar el rumbo. De aquella primera etapa quedan dos testimonios fundamentales para la era del synth pop, muy en especial este segundo álbum en el que contrasta la voz taciturna de Hollis con el uso de la tecnología y el bajo sin trastes de Webb, cuya inmediata referencia, sin duda era la del gran Mick Karn con la agrupación Japan, quizá el otro gran ejemplo de cómo se podía convivir con los cambios de manera distintiva.

It’s My Life comienza con una auténtica joya: “Dum Dum Girl”. Es una pieza en la que el bajo ejerce de hilo conductor y el teclado emulando una flauta en elemento seductor complementando la voz. El emblemático tema “Such a Shame” aparece triunfal, con el colchón de teclados y la batería sosteniendo la voz de Hollis.

El tema más largo es “Renée”, sosegado y otoñal, con la trompeta fantasmal de Henry Lowther, gran trabajo de Friese-Greene en los sintetizadores y Webb en el bajo. Antecede a la maravillosa pieza que da título al disco, que quizá suena ahora mucho más al Japan de Tin Drum (1981) de lo que en su época nos pareció y en la que se distinguen a plenitud todas las herramientas digitales, en especial teclados y batería.

Los seis minutos de “Tomorrow Started” son de elevada sofisticación. Encima de la batería electrónica se construye una telaraña instrumental con arreglos fantásticos de teclados, la guitarra de Robbie McIntosh (The Pretenders, Paul McCartney) y un gran solo de trompeta de Lowther. En “The Last Time” el bajo fue tocado por Phil Spalding y los teclados por Ian Curnow, quien además es el compositor junto a Hollis. Es un tema que intenta ser alegre, pero la voz lo impide, logrando más bien que sea una canción agridulce. En “Call in The Night Boy” -compuesto por Hollis, Webb, Harris y Simon Brenner, teclista en la primera formación de Talk Talk– hay pinceladas de jazz gracias a un solo estupendo de Brenner, pero sobre todo cercanía con el sonido de bandas neo románticas como Duran Duran.

Does Caroline Know?”, compuesta por Hollis y Friese-Greene, es dominada por la percusión del veterano Morris Pert (Brand X) y el bajo de Webb, mientras el teclado acompaña la voz de Hollis. Quizá sea el tema menos atractivo del disco, aunque no por ello despreciable.

El punto final lo pone “It’s You”, es sin duda una canción que refleja el año en que se hizo, con gran presencia de teclados polifónicos y una batería dominante. Con ella, Talk Talk se despedía de un sonido para comenzar otro en Colour of Spring (1986), que concluiría en un cambio total en los grandiosos y rupturistas Spirit of Eden (1988) y Laughing Stock (1991), tras de los cuales Mark Hollis emprendería un lento -y definitivo- alejamiento de los flashes y los escenarios y cuya última señal fue en 1998 con su taciturno y maravilloso disco solista homónimo.

Han pasado 35 años de años de It´s My Life, aniversario que se produce apenas tres días después de la dolorosa y prematura partida de Hollis, cuya obra cobra cada día más valor.

Juan Carlos Ballesta