25 años de “Voodoo Lounge”, piedra angular de la adultez stoniana

25 años de “Voodoo Lounge”, piedra angular de la adultez stoniana

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Voodoo Lounge

The Rolling Stones
Voodoo Lounge
Virgin. 1994. Inglaterra

 

La publicación del vigésimo álbum de estudio de los Stones (#22 en el mercado norteamericano) vino precedido por un periodo en el que cada miembro lanzó material solista, convirtiéndose en el silencio discográfico más extenso de su prolífica carrera.

El disco anterior, Steel Wheels (1989) había significado el regreso a los escenarios, tras siete años de inexplicable ausencia producto de cierta tensión interna. Ni Undercover (1984) ni Dirty Works (1986) contaron con giras de apoyo.

El tour que sucedió a Steel Wheels -el más grande hasta entonces- arrojó el documento en directo Flashpoint (1991) y significó el final para el bajista Bill Wyman, quien tenía cierto tiempo meditando su salida del grupo.

Keith Richards, Mick Jagger, Ronnie Wood y Charlie Watts decidieron seguir como cuartero, contratando como bajista a Darryl Jones, a sugerencia de Watts, una relación que ya se extiende por 25 años.

Bajo la producción compartida de Don Was y The Glimmer Twins (Jagger y Richards), el disco comenzó a grabarse con el ingeniero Don Smith en septiembre de 1993 en el estudio casero de Ronnie Wood y en los famosos Windmill Studios de Dublin, Irlanda, para luego ser mezclado por Bob Clearmountain en A&M Studios de Los Angeles y Right Track Recording en Nueva York, proceso que terminó en abril de 1994.

Aunque siempre ha sido reconocido como un disco en el que los Stones regresaron a su sonido básico rockero –prescindiendo casi completamente de los coqueteos con el funk, el reggae, el soul y los sonidos exóticos, pero sobre todo del blues- lo cierto es que Voodoo Lounge contiene un generoso puñado de 15 excelentes canciones. En plena era del reinado del formato CD, y luego de cinco años sin nuevo material (el período más extenso hasta ese momento), 62 minutos de música parecía una decisión lógica.

Tres aldabonazos rockeros abren el disco: “Love is Strong”, “You Got Me Rocking” y “Sparks Will Fly”, el primero de los cuales fue escogido como el primer single.  Representan el sonido Stone en estado puro, con cercanía los temas frenéticos de Exile on Main Street (1972) como “Rocks Off” o “Respectable” de Some Girls (1971).

El aroma a balada country surge con “The Worst”, cantada por Richards, con la estupenda “pedal steel” guitarra tocada por Wood y el fiddle (violín irlandés) por Frankie Gavin.

La maravillosa “New Faces”, con el clavecín tocado por Chuck Leavell y las guitarras acústicas sonando como un dulcimer, es lo más cercano a los tiempos de “Lady Jane”, “Playing with Fire” y “I’ Waiting”, un homenaje a los aportes de Brian Jones.

Muy diferente es “Moon is Up”, uno de los temas más pop de los Stones, con una melodía algo nostálgica, que sirve de puente con la balada romántica “Out of Tears”, dominada por el piano de Leavell y el órgano de Bemmont Tench (de Tom Petty & The Heartbrekers) y la sentida interpretación de Jagger en línea directa con “Angie”.

La segunda mitad del CD y a su vez primer tema del tercer lado del doble LP es el magnífico “I Go Wild”, uno de esos rock que podría haber sido parte de Goats Head Soup (1973), It’s Only Rock and Roll (1974) o incluso Some Girls (1978). La sigue el libidinoso boggie blues “Brand New Car”, con el saxo de David McMurray, la trompeta de Mark Isham y un trabajo fabuloso en las guitarras de Wood y Richards.

Y de vuelta al country, “Sweethearts Together”, es un tema de íntima relación con los miles de kilómetros de carreteras estadounidenses recorridos por los Stones desde los años 60 y que se acerca también al sonido tex mex gracias al acordeón de Flaco Jiménez.

El único tema con un groove funky es “Suck on the Jugular”, recordando a los tiempos de Black and Blue (1976) Sobre este groove, Jagger se quejó tiempo después que Don Was les rechazó muchos de ellos, a lo que este ripostó aduciendo que solo eran eso y no llegaban a canciones. A decir verdad, este es un tema sumamente pegadizo, con gran sección rítmica de Watts y Jones y una soberbia armónica tocada por Jagger.

Otro de los temas con espíritu country folk es “Blinded by Rainbows”, y a pesar del excelente coro con el sello Jagger-Richards, es quizá el tema más convencional. Vuelve el rock a media velocidad con “Baby Break it Down”, de nuevo con el pedal steel de Wood y los coros de Ivan Neville y Bernard Fowler. Un southern rock absoluto.

El otro tema cantado por Richards es “Thru and Thru”, una poderosa balada con coros con influencia góspel, que probablemente sea de los mejores con Keith al frente. Cierra el disco en gran forma el boogie blues “Mean Disposition”, dejando claro que Voodoo Lounge es uno de los más inspirados discos de los Stones en su madurez.

El disco recibió en 1995 el Grammy como Mejor Album de Rock, habiendo alcanzado en Gran Bretaña el puesto 1 en su lanzamiento (que no ocurría desde 1980 con Emotional Rescue) y en el puesto 2 en Estados Unidos. Sin embargo, en lo referente a singles, no produjo ninguno especialmente exitoso.

El diseño de arte de Mark Norton arrojó una de las más llamativas portadas en la larga historia de los Rolling Stones.

25 años después Voodoo Lounge sigue sonando poderoso y atemporal.

Juan Carlos Ballesta