30 años del debut de The Stone Roses, pináculo del sonido Manchester...

30 años del debut de The Stone Roses, pináculo del sonido Manchester y el pop británico

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The Stone Roses

The Stone Roses

Silvertone. 1994. Inglaterra

Pocos discos debut en la rica y larga historia del pop británico han causado tanto furor e impacto como este trabajo homónimo del cuarteto de Manchester. En 1989 la norteña ciudad inglesa se había convertido en epicentro musical de Gran Bretaña y por extensión también de Europa y parte del mundo. De ella eran algunos de los capítulos más importantes de la era post punk: Joy Division, New Order, The Fall, A Certain Ratio, The Smiths…La escena de finales de los 80 fue bautizada como Madchester, debido a la locura que se desató en la ciudad en la que la tradición post punk e indie, se mezcló con el recién llegado acid house y la cultura rave.

La nueva generación de bandas fue encabezada por Happy Mondays, Inspiral Carpets y The Stone Roses, puntas de lanza indiscutibles del Sonido Manchester. Durante el tiempo de gloria mancuniana fue acuñado el término “baggy” (holgado) para referirse a la combinación de música, actitud despreocupada y vestimenta, que incluía pantalones acampanados de colores brillantes, camisas estilo hippie y sombreros de pescador como los de Reni, el baterista de Stone Roses. La moda baggy, al igual que la música, navegaba entre lo retro, lo festivo y lo moderno.

Casi todas las bandas de la escena Madchester hicieron música “baggy”, incluyendo a James, The Charlatans, The Mock Turtles, The High, The Hollow Men, Northside, New Fast Automatic Daffodils, Railway Children, aunque también hubo espacio para el acid house de 808 State y A Guy Called Gerald o el hip hop de Ruthless Rap Assassins y MC Tunes. En los primeros años 90 el sonido se extendió por el Reino Unido, con bandas como The Farm, Flowered Up, Candy Flip, Blur, Soup Dragons, EMF, Jesus Jones e incluso Primal Scream, a la que terminó uniéndose Gary Mounfield, bajista de los Roses

El incierto comienzo de The Stone Roses

El cantante (para entonces bajista) Ian Brown y el guitarrista John Squire, habían comenzado a tocar juntos a comienzos de los años 80, formando el cuarteto The Patrol con el baterista Simon Wolstencroft (quien pronto los dejó para formar una banda pre-The Smiths con Johnny Marr y luego ser parte de The Fall) y el guitarrista y cantante Andy Couzens.

Con el nombre The Stone Roses tocaron por primera vez en 1984 abriendo para Pete Townsend, ya con Alan “Remi” Wren como baterista. En 1986 comenzaron a trabajar con el manager Gareth Jones y el rumbo cambió. Los primeros temas emblemáticos del repertorio “Sugar Spun Sister” y “Elephant Stone” -luego parte del debut- hicieron su aparición en 1986, cuando el sonido del grupo empezó a tomar su forma. “Sally Cinnamon”, el segundo single, fue la primera señal de lo que vendría pronto.

La formación definitiva con la que se produjo el punto de inflexión fue con la entrada del bajista Gari “Mani” Mounfield, cuya primera presentación ocurrió en noviembre de 1987.

El emblemático disco debut

Con el legendario productor John Leckie, abordaron la grabación del álbum debut entre junio de 1988 y febrero de 1989. El 2 de mayo de aquel año veía la luz el homónimo disco compuesto por 11 temas en la versión original británica, con la acertada adición de “Elephant Stone” y “Fools Gold” en la edición norteamericana en formato CD, que la convertían en más apetecible.

No hay desperdicio en este álbum. Cada tema es una joya producto de la especial inspiración en la que se encontraban sus cuatro integrantes y en especial los compositores Brown y Squire. El inicio con el auto indulgente tema “I Wanna Be Adored”, podría ser interpretado como una declaración de principios que sienta las bases para todo lo que sigue. Tras la entrada paulatina de la instrumentación, el tema va tomando un curso pegadizo gracias al marcado ritmo de bajo y batería y la frase que repite el título muchas veces mientras la guitarra crea un envolvente entramado. Fue escogido como single en Estados Unidos a finales de 1989 y casi dos años después en Gran Bretaña.

Hi-hat y bajo dan la pauta para el arranque de “She Bangs the Drums”, envolvente y movido, sin duda uno de los más representativos del disco, en este caso de los que más bebe del legado de la primera invasión británica y el Mersey beat de la vecina Liverpool.

El tema “Elephant Stone” (originalmente lanzado como single en octubre de 1988, con la producción de Peter Hook de New Order), fue incluido acertadamente en la edición norteamericana, probablemente porque su sonido bailable ilustraba perfectamente el espíritu “baggy” de The Stone Roses.

Waterfall” es probablemente uno de los temas más redondos, con un hipnótico ritmo y la melódica línea vocal con cierto aire nostálgico. Squire lo cierra con una fantástica guitarra wah wah que lo emparenta con la psicodelia sesentera. Fue extraído como cuarto single, pero en una versión remezclada por Paul Oakenfold y Steve Osborne.  El espíritu psicodélico prosigue con la guitarra en reversa de “Don’t Stop”, una pieza con un largo intro instrumental, en el que la voz de Brown también adquiere un aroma lisérgico. Dos de las más perfectas manifestaciones pop son  “Bye Bye Badman”  y “(Song for My) Sugar Spun Sister”, en línea directa con The Kinks, The Byrds y The Smiths. Las separa “Elizabeth My Dear”, una corta versión del clásico tema tradicional “Scarborough Fair”.

Made of Stone”, editado como single en febrero de 1989 -tres meses antes del lanzamiento del disco- fue la perfecta mezcla de psicodelia pop y elementos dance, logrando atención en la BBC y con ello impulsado hacia la cartelera de singles del Reino Unido. En algo recordaba a The House of Love, una de las bandas indie que para aquel momento más prometía con su disco debut de 1988.

Uno de los momentos más hedonistas lo representa “Shoot You Down” y su libidinosa atmósfera apuntalada por la base rítmica de batería con escobillas y la línea de bajo, la guitarra con deudas a Jimi Hendrix y una exquisita vocalización. Tras ella aparece triunfal “This is the One”, tema que mezcla momentos vocales susurrantes con otros de euforia, mientras la instrumentación se mueve entre el sosiego y las explosiones. Grandioso.

La edición británica la cerraba “I Am The Resurrection”, auténtico tour de forcé de la psicodelia bailable, ocho minutos de auténtico delirio en el que la banda se luce en pleno, partiendo la pieza en dos. Los primeros tres minutos componen “la canción”, mientras que los siguientes cinco minutos son una especie de frenético outro que recuerda a los jammings de la era Woodstock.

Las posibilidades que ofrecía el todavía recién llegado formato CD permitieron que los 10 minutos de “Fools Gold” fueran incluidos en la edición norteamericana, una decisión muy acertada tratándose de un tema fantástico en el que se cuelan las influencias del funk (gran línea de bajo), el krautrock de Can (una batería repetitiva en plan Jaki Liebezeit y una vocalización a lo Damo Suzuki) y una guitarra wah wah a lo Hendrix. El espíritu de Madchester reluce aquí, sin duda, un himno del hedonismo mancuniano de aquellos tiempos, de las largas noches raves en The Hacienda.

Como la mayoría de los artes de singles, ésta portada muestra una pintura de John Squire, con evidente influencia de Jackson Pollock y su obra “Bye Bye Badman”, que hace referencia a los hechos del Mayo Francés de 1968.  La distintiva portada fue incluida por la revista británica Q entre las 100 mejores de todos los tiempos.

Aunque pueda parecer inaudito, una de las más relevantes obras en la historia del pop británico, obtuvo poca repercusión en un principio. Solo los semanarios Melody Maker y NME le prestaron la debida atención ya que estaban poniendo el foco en lo que ocurría en Manchester, una ciudad que apenas 10 años antes lucía gris y desangelada. El crítico Bob Stanley -luego del grupo Saint Etienne- escribió para Melody Maker: “Este es simplemente el mejor álbum debut que he escuchado desde que compro discos. Olviden a todos los demás, olviden trabajar mañana”. A la postre, el disco permaneció varios años anclado en los primeros lugares de las listas independientes británicas y entrado el siglo 21 había vendido más de cuatro millones de unidades.

Con el tiempo el álbum ha sido ampliamente alabado por diferentes medios y críticos y mucho de su contenido versionado por otros artistas que han reconocido su influencia. Muy en especial, se destaca el homenaje realizado por The Flaming Lips en 2013 en el que recrean el disco al completo con el nombre de The Time Has Come to Shoot You Down… What a Sound

La agria disputa con el sello Silvertone, al cual la banda acusaba de no haberle pagado lo que merecían, provocó una demanda y una contra demanda. Esa circunstancia, unida al violento ascenso al Olimpo de la fama y el advenimiento de las drogas en sus vidas, entorpecieron el desarrollo de The Stone Roses, pasando cinco años para la edición del segundo y último disco, cuando la convivencia y espíritu de grupo se había erosionado.

Treinta años después este excepcional álbum debut sigue exhalando ese maravilloso aroma a pop perfecto que nos maravilló y enganchó en su momento…y para siempre.

Juan Carlos Ballesta