Una noche de murallas sónicas con The Telescopes, Sneers y Linda Guilala

Una noche de murallas sónicas con The Telescopes, Sneers y Linda Guilala

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The Telescopes

The Telescopes (+ Sneers y Linda Guilala)
Fiesta presentación “Madrid es Ruido”

Moby Dick Club, Madrid

(Septiembre 6, 2019)

 

El solo anuncio de la visita de The Telescopes celebrando los 30 años de su disco debut, Taste (1989) y su relanzamiento en vinilo por el sello Fuzz Club, era un llamado ineludible. Además, un estupendo nuevo disco y un EP agregaban interés. La intriga era grande por comprobar qué dirección tomaría en este directo.

El proyecto comandado el inglés Stephan Lawrie ha transitado por la periferia del rock desde siempre, habitando el shoegaze, noisy rock, space rock, noise, dark psicodelia, drone rock y el stoner…Esta vez se presentó en formato cuarteto, acompañado de bajo, batería y un segundo guitarrista , Jb Mancave, que complementó las virguerías ruidísticas.

Fue un set relativamente corto. Apenas 50 minutos que, sin embargo, fueron suficientes dado el carácter del repertorio. No hubo palabras, casi tampoco miradas hacia el público. Imbuidos cada uno en su papel, ofrecieron un concierto rítmicamente repetitivo en plan mantra, sobre el que Lawrie y Mancave construyeron el “wall of sound”.

Situados en las esquinas, ambos guitarristas demostraron porqué son unos maestros del ruido. Lawrie pasó buena parte del show encorvado o de frente al amplificador -vale decir, de espaldas al público- realizando feedbacks y piruetas con su desvencijada guitarra Silvertone. En sus intervenciones vocales se asía fuertemente al micrófono, con el rostro tapado completamente por su cabellera, como si estuviera en trance.

Mancave, por su parte, construyó su caos guitarrístico de otra manera. Su Fender Music Master la deslizó por los monitores y el piso del escenario, bajó al público y se la dejó a un asistente, la colgó de un lado…Su performance estuvo más conectado con la audiencia, dejando a Lawrie en su universo interior.

No hubo presentación de músicos, ni agradecimientos. El baterista, al que fue difícil verle la cara, mantuvo su ritmo tribal y primitivo -pero efectivo- mientras el bajista se permitía tocar algunos segmentos con un arco. Algunos atisbos de Taste en la primera mitad -pasados por el filtro del tiempo transcurrido- y el contenido del nuevo EP, Strange Waves, fueron la base del show, transitando terrenos emparentados con 13th Floor Elevators, MC5, Hawkwind y Spacemen 3. Cincuenta minutos de fuzz.

 

Sneers, la sorpresa de la noche

El triple concierto comenzó con Sneers, proyecto fundado en Berlín por la cantante y guitarrista MG Blaankart y Leonardo O. Stefenelli, actualmente afincado en Civezzano, Italia.

Menos de media hora bastó para dejarnos seducir por la intensidad de su propuesta. La voz de Blaankart es fantástica, una siniestra mezcla de Jarboe (Swans), Chelsea Wolfe y Dolores O’Riordan, mientras Stefenelli transita entre el tribalismo post punk de Budgie y la crudeza de Phil Puleo (Swans, Angels of Light, Cop Shoot Cop) o Jim Sclavunos (Nick Cave).

El guitarrista invitado completó una formación a la que no le hizo falta bajista.

El repertorio estuvo basado principalmente en su disco más reciente Heaven Will Rescue Us, We’re The Scum, We’re in the Sun (2018) con algo del anterior, With Flames Like Hope To Mortals Given (2016).

El comienzo con “Evil Does That Thing” fue revelador, un tema oscuro y tenso de casi seis minutos, el cual fue seguido por “For Humanity To Rest”, una especie de dark folk con elementos de shoegaze en el que MG juega con su voz y en el cual la guitarra sonó como un bajo.

La notable influencia de Swans hizo su triunfal aparición en los temas “No Man is Poetry” y “Sailing as a Saint”, de una intrigante y caótica belleza. Sin duda, fueron puntos álgidos del show que se nos hizo muy corto porque a los 26 minutos se despidieron.

 

La muralla de Linda Guilala

La agrupación de Vigo, ofreció un set de once canciones en 40 minutos, incluidos dos de los temas de su nuevo EP, Estado Natural, publicado por el sello Sonic Cathedral, ,diez años después de su LP debut.

Conocido es su adictivo sonido que bebe del shoegaze, el retro pop y el dream pop, con influencias, entre otros, de Stereolab, Slowdive, Los Planetas, Ride, Lush…Dieron comienzo con “Chicas guapas (que van a trabajar en moto)” y “No me veis”, de aquel ya lejano EP de 2014, Xeristar, en el que se había incorporado la guitarra de Bruno Mosquera al núcleo fundador que conforman  Eva María López Castro (voz, teclados) e Iván González Gancedo (batería).

Tiempo después a la aparición de Psiconauta (2016), el hasta ahora último LP, el rol de guitarrista lo ocupa Mari Vázquez, quien hace un trabajo fabuloso con la ayuda de una gran cantidad de efectos. De ese álbum tocaron “Cosas nuevas”, “Monstruo” y “Accidente”.

También formaron parte del repertorio los singles “Mucho mejor” y “Primavera negra”, publicados durante 2018, y el recientísimo tema “Agosto”, segundo single del año publicado por un sello internacional, en este caso Dreams Never End, aunque igualmente distribuido por Elefant.

Fue una pena que la voz de Eva apenas se distinguiera. Está claro que la estética shoegaze no da especial protagonismo a la voz, pero en esta ocasión la mezcla estuvo mal porque además la batería sonó demasiado fuerte (en lo que cuenta mucho los pocos matices de Iván y la recurrencia del mismo tipo de redoble).  A pesar de estos hándicaps, Linda Guilala dejó clara su potencia.

Juan Carlos Ballesta