The Who “Quadrophenia”: 45 años queriendo ser alguien

The Who “Quadrophenia”: 45 años queriendo ser alguien

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Quadrophenia

The Who

Quadrophenia

Track/MCA. 1973. Inglaterra

 

Revientan las olas. En su ir y venir se cuelan los sonidos espaciados de varios instrumentos musicales, casi uno a la vez. Después de 2’09”, una voz se deja escuchar, “¿Ese soy yo, por un instante?, el botones, el botones… Amor, reina sobre mí”.  Así, comienza la historia de Jimmy, el personaje del sexto álbum en estudio grabado por la super banda inglesa The Who y la segunda “ópera rock” de la agrupación luego de Tommy (1969).

Son los temas iniciales del doble LP Quadrophenia, “I Am Sea” y “The Real Me”. Celebramos una de las grabaciones más significativas de la historia del rock, escrita y compuesta por el genial guitarrista Pete Townshend y grabada en Olympic Studios, Ramport Studios y en el estudio móvil de Ronnie Lane entre mayo y junio de 1972 y mayo y septiembre de 1973, bajo la ingeniería de Ron Nevison.

La obra está enmarcada dentro de la subcultura ‘mod’ –apócope de modernista– que floreció a finales de los años 50 y se extendió mas allá, inicialmente en Londres y posteriormente en toda Gran Bretaña y otros países. Enfocada en la moda y la música, los ‘mods’ escuchaban jazz moderno, ska, R&B y soul, solían andar en scooters como la Vespa y la Lambretta, consumir anfetaminas y pasar las noches en discotecas. Parte de esas características las encontramos en la grisácea imagen fotográfica de Graham Hughes. Es nuestro primer encuentro con Jimmy, a quien le festejamos 45 años. Como abreboca diré que a este chico le encantan las drogas, las peleas, un romance y la playa, es decir es un mod, pero además se hace fan de The Who luego de ver un concierto en Brighton Beach. Sin embargo, nuestro amigo no encaja de todo en esa onda.

Volviendo a la playa nos sorprende una explosiva instrumentación, nuestro personaje, en la voz de Roger Daltrey, clama: “Regresé al doctor, otro loquero, me senté y le conté sobre mi fin de semana pero el nunca traiciona lo que piensa, ¿Doctor, puede ver mi verdadero yo?”, y luego “Regresé a mi madre, le dije, ayúdame má, estoy loco, ella dijo, lo sé, es mal de familia”. “The Real Me” es seguido  del espectacular tema título, un instrumental de unos seis minutos en el cual Townshend toca las teclas además de la guitarra y nos va ubicando cronológicamente en la vida de Jimmy. Al final retorna el oleaje que pronto da paso a “Cut My Hair” (Corta mi cabello), tema donde conocemos un poco más a nuestro amigo mod: “¿Por qué ha de importarme si cortan mi cabello? Debo estar a la moda o no encajaré, debo pelear pero mi viejo es un tipo correcto, y todavía vivo en su casa, aunque eso no durará”.

La agresiva guitarra de Pete y el resonante bajo de John Entwistle nos llevan a “The Punk Meets The Godfather” (El punqueto conoce al padrino). Parcialmente, el punk (este término aún no se usaba, sería luego en 1976) dice: “Has dicho que serías tres pulgadas más alto pero llegaste a ser lo que hicimos de ti, pensaste que seguías al llamado del destino…” En respuesta, El Padrino declara: “Soy el tipo en el cielo, volando alto, parpadeando, sin sorpresas mentí”.I Am One” (Soy uno) continua la historia con un sonido folk en la primera parte para luego escuchar la descarga con un Keith Moon preciso en la batería.

“Cada año es lo mismo, y lo siento de nuevo, soy un perdedor no tengo oportunidad de ganar, caen las hojas, el llamado dice baja, la soledad comienza a hundirse”. Nuestro personaje se sumerge más en su agonía y, cada vez más, mayor depresión. “Tengo una Gibson sin estuche, pero ni siquiera puedo tener esa mirada bronceada en mi rostro, ropa tallada, mezclado en la multitud, torpes dedos, voz muy alta… pero soy uno”. Y luego continua la historia con una música que refleja cierta grandiosidad que contrasta un poco con esos “trabajos sucios”. La rítmica “The Dirty Jobs” con Chris Stanton al piano, nos dice: “Soy un hombre que cuida de los cerdos, casi siempre me llevo bien, soy el hombre que descubre todo lo que busca, debo cuidarme más de lo que digo” y luego la estrofa más depresiva, “me humillan, me empujan, me golpean todos los días, mi vida se desvanece, pero las cosas están cambiando, no me sentaré a chillar otra vez.”

Las últimas tres piezas del primer LP son “Helpless Dancer (Tema de Roger)”, “Is It In My Head” y “I’ve Had Enough”. En nuestro “Bailarín Desamparado”, Daltrey relata: “Cuando un hombre huye de su jefe que lleva un arma que dispara, y la gente muere de frío o es abandonada por ser vieja, y se lanzan bombas sobre gatos que pelean y el sueño de los niños es perseguido por ratas…” El vibrante teclado y lo que pareciera un corno al que se le une una guitarra, hacen el intro de esta pieza en la cual la voz de Daltrey alterna versos entre un canal y otro como si se tratara de una confrontación con él mismo. Luego en “¿Está en mi cabeza?” escuchamos: “Veo a un hombre sin problemas, veo un país que siempre ha pasado hambre, escucho la música del latido de un corazón, camino y la gente voltea y se burla…” “Está en mi cabeza…o en mi corazón,  al fondo escuchamos un fragmento de un tema muy conocido de los 60.

Finalmente, “Tenías la idea que cuando caminabas hacia adelante llegabas más lejos, pero las cosas no son así de simple… tienes información alterada, te dijeron que no te arriesgaras, te perdiste todos los nuevos bailes, perdiste tus hoyuelos… suficiente con la vida, la muerte, la risa, el llanto, he ido por los caminos más altos… En el tema se puede escuchar el banjo en las manos de Pete. En este punto sentimos cierta lástima con nuestro amigo Jimmy.

Siete piezas conforman el segundo LP. Iniciando con “5:15” y una reminiscencia de “Cut My Hair” La banda explota y contrasta con un breve y sutil coro, “adentro, afuera, déjame solo”, repetido tres veces para en un cuarto verso decir :“Fuera de mi cerebro en el cinco uno cinco”.  El sonido de las gaviotas y el mar retornan en “Sea and Sand” (Mar y arena). Nuestro Jimmy, ahora más confidente, describe a la chica que ama  y como debe ser él para estar a la altura de su amada. En “Drowned” (Ahogado), donde, al igual que la primera de este segundo LP, el piano de Stanton reaparece,  Daltrey canta: “Hay hombres pescando allá arriba que no han visto ni la mitad del mundo, aún no he visto una señal en mi horizonte, y aún me zambullo para buscar perlas”. Nuestro héroe pide que la muerte le salve. Se aprecia acá un sencillo solo de Pete antes de volver a la playa.

Keith Moon nos lleva a “Bell Boy” (Botones) con su explosiva batería y el teclado de Pete fraseando y dando algunas notas de uno de los temas de nuestra cumpleañera obra maestra. El vocalista Roger Daltrey relata: “La playa es un lugar donde el hombre puede sentir, él es la única alma del mundo que es real. Bien, veo un rostro salir de la neblina, lo recuerdo de aquellos días de locura”. La banda luego nos da la pieza más larga de esta magna obra, revivida en el film del mismo nombre de Franc Roddam en 1979, “Doctor Jimmy”. En poco más de ocho minutos escuchamos: “He visto cosas que nunca verás, habla a mis espaldas, pero soy poco común, tomaré a cualquiera, no le tengo miedo a nadie…”. Esta pieza es seguida del segundo instrumental del álbum “The Rock”, un tema elocuente con una breve parte de guitarra y teclado que la impregna de cierto dramatismo y grandiosidad que ya habíamos experimentado en Tommy. Moon toca la batería en modo marcha y varios instrumentos la bordean hasta llegar al punto más alto donde teclas y guitarra van llevándonos al final.

Love, Reign O’er Me” (Amor, reina sobre mí) inicia con un piano y unos timbales sinfónicos tras los cuales se escucha una cascada de agua. “¿Puede hacer que llueva?, la forma como la playa besa al mar, solo amor, ¿puede hacer que llueva?, como el sudor de los amantes que yacen en el campo”. Solo el amor puede traer la lluvia nos dice Daltrey en otro momento, nuestro héroe parece finalmente liberarse antes que la banda estalle en el apoteósico final.

En mi más sencilla opinión, a diferencia de Tommy, guión y música fluyen de una forma  más cohesionada. En su momento y retrospectivamente, esta obra se mantiene como un clásico del género. Muchas cosas destacan acá y debo decir que una de esas es el uso que hace Pete Townshend de los efectos sonoros. No hay abuso, la instrumentación tradicional prevalece y todo fluye con gran energía dejando el final a libre interpretación y con un poco de intriga como buena obra. ¿Se suicida Jimmy o no?. ¡Escúchalo!

Leonardo Bigott