“Thick as a Brick” de Jethro Tull: a 45 años del pináculo...

“Thick as a Brick” de Jethro Tull: a 45 años del pináculo del rock conceptual

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Jethro Tull
Portada del LP firmada por Ian Anderson + newspaper.

Jethro Tull

Thick as a Brick

Chrysalis. 1972. Inglaterra

Que Thick as a Brick cumpla 45 años, significa que Gerald Bostock, el protagonista de esta increíble obra salida del ingenio de Ian Anderson, cumple 53.

En aquellos años 70, una de las más gratas sorpresas fue este excelente álbum conceptual que puso Jethro Tull en el mercado hace 45 años. Se dice fácil. Un LP con un solo tema pudo haber sido algo pretensioso pero Anderson y sus chicos se aventuraron con tesón y cierta picardía para lograr, a través de casi 45 minutos, una obra entretenida, provocadora y, si bien enmarcada dentro del rock progresivo, no deja de tener esos trazos folk que para este quinto LP ya era la marca de fábrica de Jethro Tull. Nosotros, los muchachos amantes del progrock, moríamos (y aún morimos) por esos valores agregados que traían aquellos trabajos, éste en particular, un periódico con toda la historia que décadas después se vería reducido gracias a la tecnología del CD pero que nunca nos satisfizo.

Con letra y música de Ian Anderson, la banda grabó este ambicioso proyecto a finales de 1971, el año en que se editó el gran Aqualung. Con la delicadeza habitual de los amantes del género, uno quitaba el plástico que envolvía al LP, lo acariciaba, lo olía y abría con esmero. Allí estaba el newspaper con las letras en grande THICK AS A BRICK. Y ese debe ser nuestro inicio para entender un poco esta magna obra. La frase en cuestión fue traducida como “embotado como un ladrillo”. Una burda traducción que poco tiene que ofrecer. Pero por esos caminos de Dios se encuentra uno con algo más profundo que encaja mejor con el chico cumpleañero de esta historia y es que esa expresión de las Islas Británicas alude más a la estupidez y suele ser usada para describir a una persona que ha adoptado una postura que escapa a la razón y es incapaz de ver la estupidez en la que se encuentra. Allí me quedo. Claro, siempre estas cosas están sujetas a discusión pero lo último tiene más sentido.

Jethro Tull
La formación de Jethro Tull en 1972 que grabó TAAB. De izq a der: John Evans, Ian Anderson, Barriemore Barlow, Martin Barre, Jeffrey Hammond. Foto: Gijsbert Hanekroot

La aguja cae en el LP y la guitarra arpegiada, flauta y voz de Ian Anderson nos hacen escuchar

“No me importa en verdad si no bailas ésta

Mi palabra es todo menos un susurro, tu sordera un grito

Tal vez te haga sentir pero no puedo hacerte pensar

Tu esperma está en el botadero y tu amor en el lavamanos”

Como todo importante disco del género, cada verso está lleno de imágenes que recrean la historia con metáforas y otros recursos literarios. La música en esta primera parte semeja a la de una fábula infantil. La percusión de Barriemore Barlow poco a poco nos lleva a la parte central donde se desarrolla el tema con una avalancha sonora donde Anderson ejecuta saxo, flauta y trompeta, y hacia el quinto minuto nos sumerge en una atmósfera teñida de dramatismo. La guitarra de Martin Barre y el órgano de John Evans (quien además hizo la portada) son dos de las piedras angulares de esta obra que sirven como vehículo propulsor de la poesía de Anderson que acá nos dice:

“El poeta y el pintar proyectan sombras en el agua

Mientras el sol juega sobre la infantería que retorna del mar

El creador y el pensador: sin tolerancia por el otro

Mientras la débil luz ilumina el credo del mercenario

Arde el fuego casero: la tetera casi hierve

Pero el casero está lejos

El paso de los caballos, sus alientos nublando

En la filosa y gélida mañana del día

Y el poeta alza su pluma al mismo tiempo que el soldado su espada

Y el más joven de la familia avanza con autoridad

Haciendo castillos en la arena, desafía a la retardada marea a derrumbarlos”

Pido acá disculpas y la venia del lector por las imperfecciones que suelen surgir a la hora de traducir, pero más o menos así va esta larga estrofa de Thick As A Brick. No deja de ser menos importante el hecho que la portada del LP es también una parodia de dos provinciales periódicos ingleses (St. Chronicle y Linwell Advertiser). Acá uno puede encontrar irónicas frases y chistes en el mejor lenguaje de ese flemático y oscuro humor inglés como “Lucha local por la ventana de una cocina” o “Prueba tu ingenio”, todos en su mayoría escrito por Ian Anderson, el bajista Jeffrey Hammond y el teclista John Evans. El periódico en cuestión también incluye las letras escrita por nuestro adorado Bostock porque ciertamente subyace un elemento autobiográfico.

Otra interesante característica de la música de este álbum son los frecuentes cambios que la llenan de matices transformando casi 45 minutos en una experiencia placentera, menos densa que Tales From Topographic Oceans de Yes, “A Plague of Lighthouse Keeper” de Van Der Graaf Generator o “Supper’s Ready” de Genesis, todas contemporáneas con Thick As A Brick.  La obra de Anderson no pierde el aire bucólico que en esa década fue una característica emblemática de Jethro Tull y que mantuvo a lo largo del tiempo. Sin embargo, como buena obra progrock, hay evidencia de sonoridades barrocas. Acá son los solos de cada instrumentista los que dan un toque diferente en el contexto de una obra extensa. Hay suficiente espacio para todo y para todos, y Anderson junto con su banda lo han definido muy bien en Thick As A Brick.

La obra está estructurada por un tema central que se repite con ligeras variaciones entre las cuales existen subtemas donde Anderson desarrolla ampliamente su lírica y la banda sus instrumentos. En recopilaciones ese tema central es presentado con frecuencia y en vivo la obra muestra cuan maleable puede ser la obra de Julian Stone-Mason BA quien reseña la obra de Bostock, quien no es otro que el mismo Ian. En vivo, ha sido interpretada generalmente en una versión reducida (muy representativa) de entre 10 a 15 minutos.

En abril de 2012, Anderson editó la secuela, Thick As A Brick 2. Pero ese ya será tema de otro escrito. Mientras tanto disfrutemos una vez más de esta joya del progrock con todo lo que les dejo por descubrir cuya historia no cabría aquí.

Si bien al año siguiente la ambición de Anderson continuó con A Passion Play, creo que su intento por superar Thick As A Brick fue irresoluto e insisto en decir que Thick As A Brick es la cúspide de una carrera musical que inició en 1967 y que cesó hace unos cinco años.

Sea en LP o CD, ¡que lo disfruten!

Leonardo Bigott