“Happy Sad”: 50 años del salto de Tim Buckley hacia la cúspide

“Happy Sad”: 50 años del salto de Tim Buckley hacia la cúspide

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Happy Sad

Tim Buckley
Happy Sad
Elektra. 1969. EE UU

Timothy Charles Buckley III (†) fue un músico folk estadounidense que vivió su época de esplendor a finales de los 60 y principio de los 70. Nacido en Washington D.C., Buckley encontró sus primeras influencias musicales en el seno de su hogar. Glorias del jazz, blues, folk y country como Bessie Smith, Billie Holiday, Frank Sinatra, Johnny Cash y Hank Williams, fueron algunos de los músicos que definieron la inclinación artística de Buckley.

Inicialmente explorando los predios del folk, Tim abrió camino a su obra experimentando con diversos géneros como el jazz, rock y funk bajo una visión vanguardista. Al igual que su vida personal, la música de Tim Buckley está cargada de riesgos pero llena de la calidez que encontramos en grandes como Roy Harper, Bob Dylan, Leonard Cohen, Don McLean, Al Stewart o Yusuf Islam (Cat Stevens), quienes además de relatar historias propias poseen una habilidad sin paralelo para relatar con poética armonía episodios de crónica social.

Hoy celebramos los 50 años de Triste Feliz, la placa discográfica más exitosa de Tim, el padre de Jeff. Dos vidas, dos tragedias.

Happy Sad es el tercer álbum de la discografía oficial de Buckley. Grabado en los estudios Elektra Sound Recorders de Los Angeles, California, bajo la producción de Zal Yanovsky y Jerry Yester, ex miembros de la afamada banda de rock de los 60 Lovin’ Spoonful, y la ingeniería de Bruce Botnick, este disco destaca por varias razones.

Una de ellas es que Buckley incorporó el vibráfono como elemento común en cada pieza dando así un aire jazzístico. También se alejó de fórmulas tradicionales dentro del folk y escribió todas las letras del LP, hecho que anteriormente compartía con Larry Beckett, percusionista y poeta estadounidense.

Buckley se acompañó esta vez por Lee Underwood en la guitarra y teclados, el contrabajo de John Miller, las congas y dirección de Carter Collins y David Friedman en percusión, marimba y vibráfono. Con este último logró un sonido más sosegado que favoreció la creación de espacios para experimentar con elementos externos como las olas del mar, el uso de la voz como si se tratase de otro instrumento más y una voz grave con un vibrato natural que delineó su particular estilo de cantar.

Friedman es el primero en dar las notas que abren “Strange Feelin’” y al que se le van incorporando contrabajo, guitarra y voz. Buckley nos cuenta: “Tengo este extraño sentimiento en lo más profundo de mi corazón, no se decir qué es pero no lo dejaré ir, siempre ocurre que te doy más de lo que tengo pero ahora sólo necesito un poquito de tiempo porque lo que necesito es cantar una canción, y creo que encontraré la forma de perder ese extraño sentimiento”. En este tema destacan Underwood y Friedman con dos solos.

El siguiente tema del álbum es “Buzzin’ Fly”. “Como una mosca zumbando, llego a tu vida, ahora floto como miel al sol, ¿estaba equivocado o no? De cualquier modo no pude cantar esa canción”. La pieza inicia con una hermosa guitarra de 12 cuerdas. Luego entran vibráfono y guitarra eléctrica en un cálido diálogo. La corpulenta voz de Buckley nos va narrando la amorosa historia que nos relata alternando estrofas de seis y cinco versos y un estribillo donde el autor nos dice: “Así es como supe que encontré un hogar”.

Observando por momentos la reflexiva imagen de Buckley, captada por el lente de Ed Caraeff (Steely Dan, Three Dog Night, Elton John), nos sorprende el sonido de las olas del mar en “Love From Room 109 At The Islander (On Pacific Coast Highway)”. El vibráfono va entrando poco a poco y el vibrato natural de la voz de Tim y la guitarra nos atrapan con éste, el segundo tema más extenso del álbum. Underwood hace un sencillo solo que se mezcla con el sonido del oleaje. “Estaba perdido sin una canción, sin una melodía, tú llegaste a mi vida de hotel, de mi habitación hiciste un hogar, ah! Ahora, nena, ya sabes lo que has hecho”. El temperamento nostálgico de este tema con el constante oleaje al fondo, nos va desgranando la triste historia. Una que pareciera evocar rasgos biográficos.

Dream Letter” nos sorprende con el bajo de Miller usando el arco. Ese triste efecto sirve de vehículo para la letra. Tim nos canta: “Dama tiempo vuela lejos, he estado pensando en mi ayer, oh! por favor querida escucha mis vacías plegarias, duerme dentro de mis sueños esta noche, todo lo que necesito saber esta noche es sobre ti y mi niño”. Bajo y congas se combinan con la marimba de Friedman quien la ejecuta con cierto virtuosismo. Lee Underwood toma rol protagónico con un interesante solo.

Una llamativa interacción entre todos los instrumentos, en especial con la percusión, llama nuestra atención en “Gypsy Woman” (Mujer Gitana). La pieza, la más extensa del repertorio, posee una cierta aspereza. Buckley con desgarrada voz nos dice: “Los vientos están soplando cada mañana, para peinar tus cabellos, porque te cuida todo, su día no estaría bien sin el maquillaje, nunca ha llevado maquillaje, ella es como tú y yo, pero ella no tiene hogar, no tiene hogar mientras está allí cantando por dinero”. Tim Buckley muestra un poco esa tendencia a experimentar dando plena libertad a las congas y mostrando una voz como otro instrumento más. Nuestro héroe finalmente es hechizado por la “mujer gitana”.

Cinco estrofas de cuatro versos conforman la breve canción final llamada “Sing a Song for You” (Canta una canción para ti): “En mi corazón es donde te añoro, en mi sonrisa te busco, cada vez que volteas y te vas, llora mi alma, mi tonto modo, demasiado joven para saber”. Buckley, a la guitarra, hace una interpretación excelente de este triste tema. El vibráfono adorna la pieza con cierta timidez.

Happy Sad fue escrito durante la época más prolífica de Buckley, que comenzó a finales de los 60 y se extendió hasta principios de los 70. Este álbum es el resultado de diversas fuentes de inspiración, siendo el trompetista Miles Davis, su ex esposa Mary Guibert y su hijo Jeff algunas de ellas.

Buckley falleció a los 28 años de edad por una sobredosis de heroína el 29 de julio de 1975. Su hijo Jeff correría con similar destino tras fallecer ahogado a la edad de 30 años. En palabras del trompetista Chris Botti, Buckley estaba destinado a ser uno de los más grandes vocalistas.

La prolífica pero breve carrera de Tim Buckley atravesó varios períodos que iban desde el folk al rock pasando por el funk y el vanguardismo. Su obra está plasmada en más de una decena de discos. Su muerte está teñida de cierto misterio dada las circunstancias en la que ocurrió, pero esa ya es otra historia.

Leonardo Bigott