La magistral clase rítmica de Tony Allen y Jeff Mills

La magistral clase rítmica de Tony Allen y Jeff Mills

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Tony Allen & Jeff Mills

Veranos de la Villa
Matadero, Plaza Central, Madrid
(Agosto 7, 2019)

 

La reunión de dos leyendas como Allen y Mills atrajo a miles de personas que colapsaron la plaza central del centro cultural de Legazpi. No era para menos, siendo dos nombres propios de gran peso específico y larga trayectoria que han ido acumulando miles de seguidores donde quiera que se presentan.

Muchos, contra todo pronóstico, ni siquiera pudieron entrar a la gran explanada de Matadero. La cola de gente que se extendía por el Paseo de La Chopera era realmente impresionante. El evento, dentro de la programación de Veranos de la Villa, era gratuito.

Adentro la logística no fluyó demasiado bien. Para unas cervezas había que, literalmente, aplicar leyes darwinistas.

Con todo, fue una jornada maravillosa, que había comenzado el maravilloso grupo femenino de Níger, Les Files de Illighadad (leer reseña aquí)

La simbiosis entre lo orgánico y lo sintético

Una cosa es la grabación de estudio y otra muy diferente la presentación en directo, que suele ser la oportunidad para desarrollar las ideas de manera más orgánica y extensa. El concierto estuvo basado en el material del disco Tomorrow Comes the Harvest, publicado en 2018, un trabajo que refleja ambos mundos, la rítmica panglobal del nigeriano Tony Allen y la compleja telaraña electrónica de Jeff Mills, uno de los grandes nombres del Detroit Techno.

Pero, además de los dos protagonistas, la presencia de Jean-Phi Dary -miembro de la banda de Allen y quien también participó en la grabación- resultó fundamental y por momentos protagónica. Armado de una parafernalia muy setentera que incluye a los emblemáticos sintetizador Moog y piano eléctrico Fender Rhodes, aportó una alta dosis de soul, funk y space jazz. Además, fungió como maestro de ceremonia, siendo el único que se dirigía al público.

Dary y Mills fueron realmente los que condujeron el concierto, situados a los extremos del escenario. Continuamente Mills hacía señas con la cabeza o simplemente agudizaba la mirada cuando la pieza requería un cambio.

La presencia de Allen fue, por momentos, fantasmal y su batería acústica muchas veces estuvo opacada por el clásico sonido de la Roland TR909, distintiva caja rítmica (Rhythm Composer) del techno de Detroit y el house de Chicago.

No lo favoreció la mezcla, una lástima porque el peculiar estilo que ha desarrollado, ágil y al mismo tiempo casi matemático, con las baquetas cogidas por la mitad, hace que sus golpes sobre los tambores sean más técnicos que potentes. Y ello precisa de una mezcla de audio adecuada. Aún así, estando cerca como en nuestro caso, apreciamos plenamente su performance.

Esta colaboración entre Allen y Mills posee cierta inspiración en la maravillosa serie Secret Rhythms desarrollada por los alemanes Burnt Friedmann (teclados, secuencias) y Jaki Liebezeit, el legendario baterista de la agrupación Can. No por casualidad sonó en los momentos previos al concierto.

Los orgánicos techno-dub “On the Run” -con presencia especial del Fender Rhodes-, “The Seed” y “The Night Watch”, fueron puntos álgidos de alto contagio en los que Mills demostró, con su seriedad característica, sus fantásticas dotes para crear intrincadas y a la vez pegadizas estructuras rítmicas, al tiempo que daba espacio a Dary para solear en el piano eléctrico y pincelar todo con sonoridades espaciales. Todas las piezas fueron tocadas en versiones extendidas. En “Locked and Loaded” quedó claro el poderío de los tres.

Fue una experiencia fantástica la ofrecida por estos tres monstruos.

Juan Carlos Ballesta (Texto, fotos, video)