Travellin’ Brothers: música sureña con sabor vasco

Travellin’ Brothers: música sureña con sabor vasco

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Travellin' Brothers

Travellin’ Brothers

Sala Copérnico, Madrid

(Noviembre 15, 2019)

 

Con un nuevo disco recién salido de los hornos de Bilbao, con el cual celebran su noche 1001 en un escenario (doble CD + DVD, 1001 Nights, grabado en directo en el emblemático Teatro Arriaga Antzokia el 28 de diciembre de 2018), los Travellin’ Brothers hicieron escala en Madrid con su arsenal de canciones de raíz norteamericana de infalible resultado. La cuenta de conciertos, por tanto, sigue creciendo.

Jon Careaga (voz), Aitor Cañibano (guitarra, coros), Eneko Cañibano (contrabajo, bajo), Isi Redondo (batería), Alain Sancho (saxos, voz) y Mikel Azpiroz (teclado), salieron a escena con toda la intención de pasarla bien y con ello hacer que el público no olvidara el concierto. Y así fue.

Para comenzar conectando de una vez escogieron la pegadiza “Peggy Sue Got Divorced”, un tema a media velocidad ideal para entrar en calor. Tras un breve saludo nos soltaron el boogie “Sweet Corrine”, uno de esos temas que explora los inicios del rock and roll, en la onda de Bill Haley and His Comets.

La interacción de Careaga con el público comenzó durante la presentación del soberbio blues “Thunderstorm Blues”, diciendo que había que limpiar las calles de gilipollas. El viaje continuó hacia Nueva Orleans, Louisiana, con la magnífica “Oh My River”, coreada por muchos de los presentes y en la que se lucieron Sancho y Azpiroz. Apenas habían tocado cuatro canciones y ya la sala era un total jolgorio.

Antes del siguiente tema, Careaga, ya convertido en artista del stand up comedy, provocó las risas con la anécdota de su hijo adolescente tratando de disimular su ebriedad, haciendo paralelismo con sus padres. Lo que siguió de ahí en adelante fue una auténtica celebración de la música sureña: blues, country, boogie, swing, funk, soul…

Siguieron con un sólido y catártico blues rock con una línea de bajo tremenda casi funk y un gran solo de teclado con sonido emulando al clavinet de los 70. Contrastaron con el sentido blues “Made Me Down a Pallet on Your Floor”, con una magnífica participación vocal de Sancho que levantó muchos aplausos y remató con un exquisito saxo. Él mismo compuso la pieza.

Fue el momento para “A Better Day”, una de esas canciones que no tarda ni diez segundos en meterse por vía intravenosa y en la que guitarra y piano interactúan de forma natural.

Aitor introdujo entonces a Francisco “Patxi” Simón, “uno de los mejores guitarristas”, “un amigo de un barrio a las afueras de Bilbao, Madrid”. Delicadamente, en plan Johnny Cash, comenzaron Jon, Aitor y Patxi con “Song for you (Always There)” para al minuto convertirse en un delicioso country rock, con Patxi sonando como Mark Knopfler en The Notting Hillbilies y un órgano que pincela toda la pieza.

“Alguien tiene pensado ir a Texas el 28 de noviembre? No? Pues os jodeis, nosotros sí”. Y en medio de las risas, con Patxi también, tocaron “Oh What a Shame”, magnífico blues rock muy en la onda del recordado Stevie Ray Vaughan.

Jon hizo publicidad gratuita a “El Atómico”, donde hacen “la mejor ensaladilla rusa de Madrid, cuando las cosas están bien hechas, están bien hechas”. Y de inmediato abordaron “Frenchmen Street”, tras la cual Aitor tomó el micro para presentar a todos los integrantes y equipo de forma simpática y distendida hasta desembocar en “The Power of Your Love”, otro de los temas infaltables.

Travellin' Brothers Travellin' BrothersLa falsa despedida fue casi un trámite porque regresaron casi de inmediato. Con un magnífico intro de Aitor a lo Johnny Winter, Jon se incorporó cantando sin micro e interactuando con el público, y junto a Patxi tocaron el sentido y profundo blues “Sweet Little Angel” -según la adaptación de B.B. King – con un memorable contrapunteo entre ambas guitarras. Avanzado el tema se unió toda la banda para redondear uno de los más fantásticos performances de todo el show, en el que hubo espacio para el lucimiento de cada músico.

El broche final fue con “Love Joy and Happiness”, una especie de híbrido funk blues y góspel. Una hora y cuarenta minutos de contagiosa catarsis, luego de la cual hubo aún tiempo para departir con ellos. Travellin’ Brothers nos hicieron sentir como parte de su familia. Vale la pena repetir la experiencia.

Juan Carlos Ballesta (Texto, fotos y videos)