La infalible melancolía de Tulsa

La infalible melancolía de Tulsa

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Tulsa Miren Iza
Foto: Joe Codallo

Tulsa
Sesiones Ruido by StubHub
Sala El Sol, Madrid

(Septiembre 11, 2019)

El oficio de cantautor es probablemente el más practicado dentro de la música popular. Quizá por ello, por la ley de las probabilidades, dentro de ese universo se produce un alto porcentaje de propuestas prescindibles que repiten una y otra vez las mismas fórmulas. Un aspecto fundamental para aquel que decide componer canciones y ponerle música a sus textos es tratar de diferenciarse y huir de los lugares comunes. La honestidad en las intenciones es clave en el resultado.

Dentro del amplio panorama de la canción de autor española, Miren Iza ha sabido ganarse un puesto. Desde que decidió emprender una carrera solista abandonando el inglés que usaba para cantar con Electrobikinis, su carrera dio un giro cuando creó el concepto de Tulsa, inspirado en el pueblo estadounidense donde nace la famosa Ruta 66, y con ella la canción mil veces versionada

No hay duda que Tulsa recorre esa larga carretera donde el dolor, la soledad, la incomunicación, el amor y el desamor, habitan y conviven. Y a través de ese recorrido nos lleva de pasajeros. Media una década entre el debut Solo me has rozado y el más reciente, Centauros (2017, Intromúsica), entre los cuales hay otros dos álbumes, Espera la pálida (2009) y La calma chicha (2015). Además, la banda sonora de la película de Jonás Trueba, Los exiliados románticos (2016).

Hay una separación de seis largos años entre el segundo y tercer álbum que divide su discografía en dos etapas, carrera que ha llevado con cuidado, gran sensibilidad y acierto. Por ello, no hay relleno en sus discos, compuestos por emotivas canciones y una particular forma de cantar arropada por la melancolía y una gran personalidad.

Antes de la aparición de Tulsa, se produjo la corta presentación de la cantautora Ainhoa Buitriago, quien acompañada de su guitarra tocó cinco canciones que serán parte de su álbum debut: “Redención”, “Azoteas”, “Canales”, “Venecia” y el primer single “Dispárame”. Buena voz, con canciones de naturaleza sencilla que seguro contarán con un nicho de público.

Pocos minutos después, con la sala El Sol repleta, apareció Miren para comenzar cantando sola “Amigos”, uno de los mejores temas de Centauros. De inmediato salieron al escenario Charlie Bautista para desdoblarse estupendamente entre guitarra y teclado y el baterista Ramiro Nieto, para formar parte del resto del show, un formato minimalista que engrandece las canciones con fantásticos arreglos, dejándolas al mismo tiempo respirar.

Ay”, una de las más conmovedoras piezas de La calma chicha, fue el primer tema abordado como trío, siguiendo con “La miel que pudo ser”, con esa magnífica letra metafórica: “Me gustaría haber estudiado física nuclear / A lo mejor habría podido controlar nuestras partículas / A lo mejor habría podido evitar esta catástrofe / A lo mejor habría podido evitar este desastre / Pero no lo vi venir / No lo pude ni imaginar / Este rubicón nuestro que quisimos cruzar / Mi empeño sombrío que ahora tengo que pagar”.

Siguió con “Il futuro é donna”, un tema de amor intenso parte del soundtrack de Los exiliados románticos. Luego de decir “Feliz cumpleaños a la sala Sol que cumple la friolera de 40 años, como yo. ¡Lo que habrá visto!”, se adentraron en La calma chicha con tres temazos, empezando por “Leña”, siguiendo con “En tu corazón solo hay sitio en los suburbios” -una de las piedras angulares de Tulsa– y la bucólica balada “Los ilusos”, antes de la cual Miren reconoció que estaba muy emocionada y que incluso se había puesto un poco nerviosa.

Un tema de clara inspiración cinematográfica es “Gambetta”, el cual sonó sólido. El viaje al remoto pasado de su debut fue con “Carretera”, con su característico ritmo de aroma reggae apuntalado por el piano eléctrico. Y luego “Bilbao”, probablemente una de las más “rockeras” de su repertorio.

Fue seguida por el magnífico blues “Verano averno” del EP Ignonauta (2013), con la descarnada letra: “Vas por ahí oliendo a verano / despiertas deseos me sudan las manos / Tumbado en las rocas te juras viril / Alteras tus muecas, seduces como el más vil ( Los peces pelean por caer en tu red / Te quitas la ropa, se oye el borgeo de una mujer / Flaquean mis fuerzas si te veo alteza / Abril parece hostil / Abril parece hostil al olor de tu verano”.

El estreno de nuevas canciones tenia a todos a la expectativa y a ella en estado de nervios. Varias canciones atrás, había pedido que nadie grabara. “Flipad los temas”, nos dijo Charlie y comenzó a sonar el piano que acompaña a “Os oigo follar” (“No sé qué edad tenéis / imagino que la misma que yo…creo que soy yo la que ríe en la otra habitación/ creo que eres tu el que folla en la otra habitación / somos nosotros…”), un delicado y reflexivo tema.

Miren confesó: “Es muy complicado esto, ahora lo digo sin ironía”… y de repente sorprende diciendo “Voy a tocar una canción que me inspiró Isabel Pantoja”. El tema lleva por nombre “No nací así”, con una irónica letra que dice: “La cárcel no es como yo me la imaginaba / No se está tan mal aquí / Yo no nací así / yo me fui volviendo así / poco a poco, año a año me fui volviendo así / no recuerdo con claridad aquella noche / una quemadura en el corazón/ las manos manchadas de un misterioso brebaje”.

La tercera canción nueva fue la previamente anunciada por su disquera y ella misma, “Tres venenos”, cuyo lanzamiento fue acompañado de un video lyric. Un tema con cierto tumbao cumbiero.

“Espero que recordéis este momento, ya que las canciones mutan con el tiempo. Si algún desaprensivo la ha grabado –espero que no (risas)- podrá compararlo con el tiempo”, concluyó Miren luego de este trío de estrenos. Y comenzó el coro repetitivo de “Centauros” con su adictivo ritmo, coro al que se unió el público. “Todo el mundo habla mal de ti/ Eso habla muy bien de ti / Hachas, antorchas, cuchillos, cafés / No sabes muy bien cómo hacer querer / No sabes quién eres / Centauro / No sabes que quieres / Centauro / Te sientes gilipollas / Por no poder ser / Protagonista de una vida hedonista”. Sin duda, momento álgido.

Y sonó entonces “Los amantes del puente”, una de esas memorables piezas de despecho con pinceladas de pop sesentero cantadas a la manera de Tulsa y que la gran mayoría también cantó: “Es 20 de enero y es un día de esos oscuros / Madrid parece el sitio más triste del mundo / Hay restos de guerra en las calles que me rodean / Nuestra guerra nunca empezó, por eso nunca acabará”.

Luego de agradecer, siguió con “Matxitxako”, otra cantada a todo gañote por la audiencia. Era el preámbulo para el final, aunque de repente tres chicas del público gritaron que tenían camisetas de Tulsa, mostrando las que tenían puestas y regalando una a Miren, quien replicó “¿Lo decís en serio?” y se la puso. Unos segundos de duda surgieron con la idea que pudieran estar comerciando con ellas, pero se aclaró que era en plan fan.

Tulsa Miren Iza

El momento cumbre llego con “Oda al amor efímero”, la cual prácticamente fue cantada por el público en un gesto que a cualquier artista emociona al extremo. Y así con la estrofa, “Si apareces ahora mismo entre los peces / te voy a perdonar cualquier pecado mortal / Daremos cine italiano o si prefieres cine francés / Nos buscaremos las cosquillas, las agotaremos en un mes / Toda mi ambición es verte, es enredar la noche de ayer / Mi casa vacía es tu casa vacía y yo te voy a querer”, Tulsa dejó a todos gritando “otra otra otra” durante un minuto, o más.

 

Esta segunda cita de las Sesiones Ruido se suma a la primera protagonizada por Pablo Und Destruktion, dando forma a un indispensable ciclo de conciertos.

Juan Carlos Ballesta

Fotos: Joe Codallo