35 años del incendio inolvidable de U2

35 años del incendio inolvidable de U2

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U2 The Unforgettable Fire

U2
The Unforgettable Fire
Island Records. 1984. Irlanda

Bono, voz; The Edge, guitarras y teclas; Adam Clayton, bajo; y Larry Mullen Jr., batería; colectivamente conocidos como U2, entraron con buen pie en la órbita musical de los 80.

La trilogía inicial de los álbumes Boy (1980), October (1981) y War (1983), nos presentaba a una banda preocupada por texturas sonoras originales y una singular voz que además mostraba un importante interés por la crónica social, sin restar espacio para algunos temas románticos y otros de orden espiritual.

Emergente de Dublín, Irlanda, el cuarteto fue cautivando poco a poco a las audiencias del mundo con unas super presentaciones de una grandilocuencia sin paralelo. Su sonido arrollador, lleno de espacios abiertos y una originalidad sorprendente es el resultado de una evolución que comenzó en 1976 cuando el movimiento punk ardía. Conocidos en sus primeros años como Feedback y The Hype, U2 logró calar en los 80 con composiciones como “Sunday Bloody Sunday” y “Pride (In the name of love), la última, perteneciente al repertorio de nuestro celebrado álbum.

Aunque en años recientes la vena creativa del cuarteto no ha producido temas tan exitosos, debe reconocerse que U2 se ha mantenido como un muro de concreto a lo largo de estos años. Sus más recientes placas discográficas, Songs of Innocence (2014) y Songs of Experience (2017), tienen elementos que aún permanecen atractivos, aunque no han llegado a cristalizar resultados como en discos anteriores.

Sin embargo, uno siente que U2 pudiera sorprendernos como lo hizo en 1991 con Achtung Baby o en 1997 con el arriesgado Pop y el fascinante How To Dismantle An Atomic Bomb de 2004.

Hoy hacemos un alto en su amplia historia discográfica de catorce discos que le han valido el otorgamiento de 22 premios Grammy, para celebrar los 35 años de The Unforgettable Fire, obra donde el cuarteto contó por primera vez con la ayuda de Brian Eno y Daniel Lanois para que le asistieran con un concepto más inclinado a lo experimental y distanciado de las estridencias del rock que habían venido haciendo. Eno, inicialmente renuente, aceptó el reto. Un claro punto de inflexión en la dilatada carrera del cuarteto que, con esta obra, labraría el camino para el emblemático The Joshua Tree (1987), su disco más famoso, tres años más tarde.

En esta ocasión, el título del álbum fue adoptado de una exhibición artística sobre la bomba lanzada en Hiroshima, Japón. La alegórica imagen es obra de Anton Corbjin es nuestro primer contacto antes de pasearnos por el repertorio de diez temas que conforman el disco y donde participan emblemáticos músicos como Peter Gabriel y Chrissie Hynde (The Pretenders). Todo bajo la ingeniería del genio de Brian Eno con asistencia del productor Daniel Lanois, a quien Eno le habría pedido le acompañara para ser una segunda opción si Eno y U2 no llegaban a un acuerdo.

Las canciones de The Unforgettable Fire

Inicia el álbum con los tambores de Mullen y la guitarra de The Edge en “A Sort of Homecoming”, donde Bono nos canta: “Sabes que llegó el momento de partir, atravesando la nieve y los campos de luto, deseoso de que llegue el momento de sanar…” Ya la ambientación nos habla de una propuesta diferente. En el tema participa discretamente Peter Gabriel.

Le siguen los temas “Pride (in the name of love)” y “Wire”, para completar la primera tríada. El primero es uno de los sencillos del álbum. Destaca The Edge en la primera parte del tema y un Bono clamando: “Un hombre lava en una playa vacía…”  Llegando al minuto dos, The Edge hace un efectivo solo. Hynde contribuye en esta pieza con su característica voz.

Cierra el primer trío de canciones con “Wire” y The Edge guiando el camino, apoyado por la potente sección rítmica de Mulllen y Clayton. “Inocente y, en cierto modo culpable de un crimen que ahora está en mis manos…..”  Acá Bono se siente más arriesgado y los sonidos que van surgiendo en el desarrollo hacen de este tema uno de mis favoritos del disco.

Un interesante contraste ocurre con el tema titulo cuyos arreglos están en las manos de Nolan Kelehan. The Edge inicia una vez más pero permitiéndose más tiempo entre un acento y otro. Este tema mid tempo, con un aire de misterio, establece una especie de punto medio. Bono nos dice: “Tú, sólo los ríos corren fríos, estas luces de la ciudad brillan como plata y oro, excavados en la noche, tus ojos negros son como el carbón”.

Cerrando el lado A, “Promenade” mantiene ese temperamento medio de la anterior con The Edge adornando la voz de Bono quien nos canta: “Tierra, cielo, mar y lluvia, ¿regresará ella de nuevo? hombres de heno, palabras que construyen o destruyen, hueso sucio y seco, roca y arena…”

El breve instrumental “4th of July” abre el lado B, en la cual los músicos se lanzan a la experimentación con The Edge creando atmósferas en un modo que nos recuerda a David Gilmour.

La siguiente tríada del álbum la conforman “Bad”, “Indian Summer Sky” y “Elvis Presley and America”. La primera es una canción de temperamento moderado con la voz de Bono ornamentando la guitarra de The Edge. Mullen y Clayton destacan con una rítmica sencilla y creativa. En este, el segundo tema más extenso del disco, Bono nos dice: “Si te tuerces y retornas, si te partes en dos, diría sí, si pudiera, si pudiera lo haría, déjalo, ríndete…”

En la segunda Bono nos relata: “En el océano pude nadar, cavar en el cielo, no se por qué pero me gusta allí, en el bosque hay un claro, corre hacia la luz, hay un cielo azul”  La música está llena de sorpresas sobre todo por la creatividad de The Edge quien pareciera más bien un pintor prestado a la música pues el estilo de la banda no es el usual cuarteto con guitarra. The Edge la emplea para adornar, unir espacios, crear texturas empleando frases cortas arpegiadas o rasgadas. Tan eficientes nos resultan Mullen y Clayton quienes crean una base rítmica discreta y al mismo tiempo un elemento de identidad de U2.

En la siguiente canción Bono vocaliza con su característico estilo. Es interesante como la banda combina la voz con los variados tintes de la guitarra. Mullen usa los tambores linealmente casi en forma tribal, Bono nos canta: “Desesperanzadamente, tan desesperanzadamente, abro camino para ti y para mí, tú no, aunque nadie te dijo tú hallaste la respuesta…”

MLK” (Martin Luther King) es la breve pieza que pone punto final a este estupendo disco. La composición es, al igual que la segunda, un tributo al líder de las luchas por los derechos civiles en Estados Unidos. The Edge al teclado introduce el tema creando un ambiente de amplio espacio que sugiere desolación. Bono, con  un ligero efecto que acentúa aún más ese espacio, nos dice: “Duerme, duerme esta noche, y tal vez tus sueños se tornen realidad, si el trueno trae lluvia, deja que llueva, que llueva sobre él, mmm déjalo ser…” Clara evocación al célebre discurso del Reverendo “Tengo Un Sueño”.

Resulta interesante la mesurada participación de Eno añadiendo voces y haciendo sus “Enosifications” sin menoscabar o transformar con su estilo el trabajo de los irlandeses. Milagrosamente, o quizá por la sabiduría de Eno y Lanois el sonido se descuelga de las típicas herramientas que deslumbraron a muchos músicos y productores en el inicio de la era digital en los años 80.

The Unforgettable Fire es U2 un paso al frente y puede hasta decirse que es una línea divisoria. Pero cierto es que es un álbum tan disfrutable hace 35 años como ahora.

Leonardo Bigott