Una noche de electrónica envolvente con Telefon Tel Aviv e Insula (Madrid...

Una noche de electrónica envolvente con Telefon Tel Aviv e Insula (Madrid / Marzo 24, 2018)

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telefon tel aviv

Telefon Tel Aviv (+ Insula)

Sala 0 del Palacio de la Prensa, Madrid

(Marzo 24, 2018)

 

Un concierto de música electrónica puede tener muchas aristas. Según la perspectiva que se analice y las expectativas previas puede resultar un magnífico viaje a otra dimensión o una experiencia soporífera. En el caso que nos ocupa, los dos protagonistas de la segunda jornada de 100% Psych organizada por Giradiscos y MasGalicia, nos pusieron a volar. Ambos beben de la escena IDM de los años 90, aunque no de la misma manera.

Insula es el proyecto de Leonardo Mirabal, nacido en Venezuela pero con muchos años en España. Su puesta en escena impresiona de entrada. Un mesón sobre el que reposa una especie de maleta que contiene un equipo modular repleto de cables interconectados y perillas que recuerdan al panel del histórico Modular Moog que usaron Wendy (Walter) Carlos y Keith Emerson, entre otros, y en un extremo una pequeña botonera con la que producía los cambios y ritmos.

La presentación de Insula constó de un set continuo de algo menos de media hora, a medio camino entre la complejidad rítmica de Autechre (en la era de Tri-Repetae), las sutiles atmósferas de Biosphere, la sampladelia de The Future Sound of London, las texturas de Aphex Twin antes de abrazar el drum n bass, y el ambient-techno de LFO, vale decir, referencias de un período en el cual la electrónica explotó en mil pedazos y produjo auténticas maravillas basadas en las nuevas posibilidades tecnológicas. Durante su desarrollo, Mirabal estuvo a lo suyo, sin desconcentrarse con el público que tenía a solo un metro de distancia, creando una atmósfera envolvente. Cuando estábamos ya atrapados, se terminó. Su propuesta de espíritu analógico, aunque con algunos elementos digitales, es orgánica y sumamente llamativa. Nadie quedó ajeno a ella y desde ya esperamos otra presentación.

Unos minutos después apareció Joshua Eustis para posicionarse frente a su laptop y pequeño controlador y comenzar a disparar un set mucho menos gentil de lo que cabría esperar si nos atenemos a los discos de Telefon Tel Aviv, reeditados en 2017 para acompañar este definitivo renacimiento del proyecto, el cual había quedado en el congelador tras la inesperada muerte de su compañero Michael Cooper en 2009.

Quizá quedan ya muy lejanos aquellos Fahrenheit Fair Enough (2001), Map of What Is Effortless (2004) y Immolate Yourself (2009), aunque haya recuperado algunos temas de ellos. En esta década Eustis fue parte de Nine Inch Nails, Puscifer (la banda de rock alternativo liderada por Maynard Keenan, cantante de Tool y A Perfect Circle), el trío electrónico The Black Queen y más recientemente de su propio proyecto bajo el nombre de Sons of Magdalene.

Todo este bagaje de años recientes ha permeado su música y el resultado de esta presentación lo reflejó. Sin una luz que facilitara el trabajo fotográfico e incluso poder verlo desde lejos, Eustis desarrolló todo su show con apenas una repetitivas visuales en blanco y negro con formas geométricas. El set dio la impresión de contener material para una inminente publicación nueva de Telefon Tel Aviv, aunque pudimos percibir ecos de “The Whip”, “Unfortunate Phone Call”, “O Death” y “Crows on the Eaves of My Father’s House”, del disco Move to Pain (2014) y los dos temas del EP, Ecumenicals (2016), de Sons of Magdalene. Ecos de Seefeel orbitaron en varios momentos, así como también del Autechre menos críptico y de Boards of Canada. Solo al final decidió tocar los temas de ritmo cuadrado, mientras que la voz la utilizó esporadicamente, a veces recordando la languidez del shoegaze.

A ciencia cierta no sabemos si asistimos a un performance del proyecto Telefon Tel Aviv, ya que identificamos muy poco de sus álbumes (quizá “Birds” y “Helen of Troy” de Immolate Yourself), a uno de Sons of Magdalene o simplemente a una presentación de él mismo presentando sus recientes exploraciones electrónicas. Lo que si parece ser cierto es su intención de resucitar el proyecto que fundó con su amigo Cooper en Nueva Orleans a finales del siglo 20.

Sea lo que sea, fue una noche de la mejor música electrónica, esa que escapa a los clichés.

Juan Carlos Ballesta