Vetusta Morla: el hechizante ritual de una noche de verano (Madrid /...

Vetusta Morla: el hechizante ritual de una noche de verano (Madrid / Junio 23, 2018)

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Vetusta Morla
Foto: María Macías

Vetusta Morla

Explanada de la Caja Mágica, Madrid

(Junio 23, 2018)

 

Veinte años de historia conjugadas en una sola noche. Vetusta Morla ha colocado su listón muy alto con un concierto convertido en una fiesta ritualística masiva. El sentimiento de pertenencia que la banda madrileña produjo en los 38 mil asistentes fue evidente desde que comenzó a sonar, a las 10:17 de la noche, “Mismo sitio, distinto lugar”, el tema que da nombre a su más reciente disco, con el que han demostrado de nuevo su capacidad de crear vínculos emocionales sin sacrificar su independencia y el compromiso con la creación libre de corsés.

El de Vetusta Morla es un fenómeno realmente notable, tomando en cuenta que se trata de una banda que ha construido a pulso su carrera, a fuego lento por mucho tiempo, sin grandes maquinarias y que en la primera mitad de su recorrido no pudo publicar un solo disco. Son los mismos seis amigos desde el día uno, circunstancia poco común en el rock que suele pasar factura a la convivencia e incluso en los intereses creativos de cada integrante. Juan Pedro “Pucho” Martín (voz), Guillermo Galván (guitarra, coros), Juan Manuel Latorre (guitarra, teclados, coros), Álvaro B. Baglietto (bajo), David “El Indio” García (batería, coros), Jorge González (percusión, coros) han estado juntos en las verdes y en las maduras desde 1998. Todo ello se nota en la cohesión de una propuesta sólida en todos los aspectos y que asume riesgos sin perder la brújula, tal como ocurre con Radiohead. Están apoyados por un equipo de trabajo eficiente que potencia su pegada. Avanzado el concierto, Pucho agradeció a las importantísimas mujeres detrás de la banda.

Las magníficas visuales, las acertadas luces, la estética del escenario, la dirección de filmación, el impecable sonido, la dirección técnica, la notable conducción de Pucho y, por supuesto, la perfecta ejecución instrumental, formaron un todo que no tuvo fisuras. Incluso la acertada proyección previa que rezaba “Solo sí es sí”, haciendo alusión al juicio de los miembros de La Manada. Todo lo achacable directamente a aspectos técnicos y musicales fue perfecto. Hubo cuatro pantallas, en tres de ellas (dos a los costados del escenario y otra al centro de la explanada, detrás de la consola principal y zona vip) se proyectaban las incidencias y, en la ubicada en el backing de la tarima, las visuales.

Desde temprano, las adyacencias mostraban la gran efervescencia y expectativa con todos los bares y tiendas de alimentación del barrio de San Fermín a tope, a sabiendas que dentro del recinto todo sería más caro. En efecto, el método de tokens llevaba a pagar 3 euros por un vaso pequeño de refresco y 9 euros por una cerveza. Los malos olores en ciertas zonas del recinto quitaban las ganas de comer; todo hay que decirlo. El acceso, en nuestro caso, fue rápido y sin traumas, aunque no favoreció a todos. Una vez dentro de la explanada, para los que se ubicaron detrás de la línea imaginaria de la zona vip, el concierto fue más un video en pantalla gigante que otra cosa. Algunos, sentados en el asfalto, socializaban mientras el Vetusta Morla tocaba. Es lo que tienen los conciertos muy masivos.

Vetusta Morla
Foto: María Macías

Muchas personas prefirieron perderse a Jacobo Serra a cambio de compartir unas cervezas con amigos. Realmente Serra fue una estupenda elección para abrir, quien tiene todo para pasar a otro nivel: buenas canciones, una voz expresiva y excelentes músicos. Se presentó en formato trío y durante unos 40 minutos captó la atención de la audiencia para ese momento presente, quizá un tercio o menos de los que finalmente llenaron la explanada.

La ambientación musical fue de altura, con canciones de Tom Waits o la que sirvió de preámbulo de Moses Sumney. El tramo inicial estuvo compuesto por “Mismo sitio, distingo lugar”, “Deseáme suerte”,  “El discurso del Rey” y “Palmeras en La Mancha”, la primera revisión del último disco que da nombre a este tour. Con ellas quedó claro que en menos de un año ya las nuevas canciones están aprendidas e internalizadas por todos los fans.

Vetusta Morla
Foto: María Macías

El repaso al extraordinario La Deriva (2017) comenzó con “Golpe Maestro”, punto de inflexión en la conexión público-banda, que continuó con “La mosca en tu pared” y “Pirómanos”. La mirada atrás siguió con “Maldita dulzura”, del disco Mapas (2011), con el que comenzaron realmente su ascenso imparable. Otro momentazo fue “Cuarteles de invierno”, uno de los más emotivos temas de su repertorio, luego del cual aprovecharon para desacelerar el ritmo con “Copenhague”, del disco Un día en el mundo, que cumple una década de su publicación. La hoguera de la noche de San Juan agarró mas fuerza con “Fuego”, para retornar al nuevo disco con cuatro temazos: “Guerra civil”, “La vieja escuela”, “23 de junio” -justo para la noche- y “Punto sin retorno”, antes de la cual volvieron al debut con “Al respirar”.

Vetusta Morla
Foto: María Macías

Pucho utilizó la ocasión para, en nombre del grupo, fijar posición sobre temas álgidos como el de la liberación de los miembros de “La manada”, o los injustos juicios contra los que salvan vidas en el Mediterráneo. Y arrancaron con “La deriva”, grandísimo tema que fue seguido por “Mapas”, durante el que Pucho se paseó entre el público. La recta final, antes del infaltable regreso, fue con “Sálvese quien pueda”, “Valiente” –completando cuatro temas del debut-, la potente “Te lo digo a ti”, que recuerda al Primal Scream de Exterminator, en la cual se produjo la participación del humorista David Broncano con una máscara de cerdo. Cerraron con “Fiesta Mayor” pero, como era lógico, la gran mayoría se quedó a esperar más.

Vetusta Morla
Foto: María Macías

Dos horas de concierto se completaron con las poderosas “Consejo de sabios”, “El hombre del saco” y “Los días raros”, luego de lo cual se produjo el caótico desalojo, en varias direcciones. El largo pasillo que atraviesa la Caja Mágica presentaba una escena digna de “Walking Dead”. Este fue el lunar de la jornada, que sin embargo no opacó lo vivido.

Vetusta Morla ha llegado al Olimpo y sola ha logrado lo que algunos festivales les cuesta con atractivos carteles. El estatus de banda de estadio se lo han ganado, como Led Zeppelin, Queen y The Rolling Stones en los 70.

No hay duda; este será uno de esos eventos que aparecerá en todos los resúmenes de 2018.

Juan Carlos Ballesta @jcballesta

Fotos: María Macías IG @_mariamacias_