Warp Records: 30 años de vanguardia electrónica

Warp Records: 30 años de vanguardia electrónica

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Warp

El emblemático sello discográfico de Sheffield, Inglaterra, cumple 30 años en la cresta de la ola. Durante dos décadas ha sido el artífice del surgimiento de algunas de las propuestas electrónicas más interesantes y novedosas, entre las que se ubican Aphex Twin, Squarepusher, LFO, Boards of Canada, Autechre, Plaid, Seefeel, Bibio y muchas más. A lo largo del tiempo también han firmado propuestas ligadas a la vanguardia pop como Broadcast, Grizzly Bear, !!! y el polifacético Brian Eno. Revisamos aquí su legado visionario e imprescindible.

Juan Carlos Ballesta

 

A finales de los años 80 la música electrónica vivía una etapa de reinvención. Las escenas de Detroit (Techno) y Chicago (House) habían alcanzado el esplendor, pero su radio de influencia seguía circunscrito principalmente a los clubes nocturnos. Para entonces, en Gran Bretaña había explotado la cultura rave, importada de Ibiza. La retroalimentación entre ambas realidades era palpable en muchas de las propuestas surgidas en esos años. Manchester estaba en ebullición y el acid house dominaba la escena de tal manera que la naciente generación de bandas pop, con Happy Mondays y The Stones Roses a la cabeza, se vio irremediablemente seducida por el frenesí electrónico del momento. Proyectos como 808 State fungieron como punta de lanza dentro de una nueva concepción de la electrónica, que poco después se desbordaría. Por otro lado, la influencia de Kraftwerk seguía siendo notable y permanecía en el ambiente permeando a las nuevas generaciones.

Los orígenes de WARP

En el underground británico se cocinaba una revolución electrónica de grandes proporciones, que tuvo entre sus protagonistas fundamentales a Stephen Beckett, Rob Mitchell y Robert Gordon, quienes regentaban una pequeña tienda de discos en Sheffield llamada Fon especializada en rock y dance. Cuando en 1989 deciden editar 500 copias de un primer single de música electrónica (“Track with no Name” de Forgemasters), probablemente no habían medido las dimensiones del acontecimiento que significaba el nacimiento del sello Warp (acrónimo de We Are Reasonable People, nosotros somos gente razonable), quizá la más importante referencia del género, al menos en lo que a la llamada “electrónica inteligente” se refiere.

Aunque en aceras muy distintas, no es descabellado comparar la relevancia de Warp para la electrónica europea con la que ha tenido –y tenía ya para aquel momento– el sello alemán ECM respecto al jazz del viejo continente. Son experiencias que han apostado a la búsqueda de nuevos lenguajes, de expansión de sus respectivos territorios y sobre todo a la libertad creativa de los músicos. El resultado, en ambos casos, es la construcción de un catálogo de vastas dimensiones y decidida vocación vanguardista.

Ninguno de los tres fundadores de Warp era especialista en música electrónica, con la que sólo se relacionaban tangencialmente gracias a la sección de dance que tenían en su tienda. Pero no tardarían en montarse en el tren que apenas arrancaba y apoderarse del mando de la locomotora. Beckett aplicó técnicas de promoción ligadas al mundo del rock, exponiendo a sus artistas constantemente ante audiencias ávidas de nuevos sonidos, y logrando que aparecieran en las muy leídas e influyentes páginas de los semanarios Melody Maker y NME (New Musical Express).

Los siguientes dos singles se convirtieron en iconos. Primero fue “Dextrous” del dúo Nightmares on Wax, que tres décadas después sigue siendo un valioso aporte. Y seguidamente “Testone” de Sweet Exorcist (el proyecto de Richard Kirk, de Cabaret Voltaire). El diseño de cada producción siempre fue cuidado, con una estética minimalista y sobria. El famoso sobre púrpura ideado por Designer Republic se convirtió en imagen distintiva de Warp y sinónimo de su sonido electrónico estilizado y singular.

El sello siguió apostando por jóvenes talentos. La quinta apuesta fue LFO (Low Frequency Oscillator), concebido en Leeds por Mark Bell (futura mano derecha de Björk, lamentablemente fallecido) como una retorcida mezcla de Kraftwerk y techno de Detroit. El homónimo single debut vendió 130 mil copias y se ubicó en el puesto 12 de las listas británicas, lo que cambió para siempre las cosas. Su mejor trabajo, Advance, fue lanzado en 1996.

La explosión electrónica

A comienzos de los 90 todo había cambiado en el panorama musical británico, y muy pronto en toda Europa. El éxito de The Orb y Orbital impulsó a cientos de jóvenes a crear sus propios temas armados de samplers, secuenciadores y teclados y a muchas bandas a fijar la mirada en la nueva realidad.

Grupos como Primal Scream sucumbieron ante la tentación y terminaron creando una obra esencial como Scremadelica (1991), que cambió el curso del pop de los 90. Allí estaba Warp con su valiosa artillería que incluía a B12, The Black Dog, LFO, Laurent Garnier, David Holmes, F.U.S.E., Seefeel, Aphex Twin, Autechre, Speedy J, The Sabres of Paradise, entre otros.

Cada uno de estos nombres poseía suficiente peso específico como para erigirse en punta de lanza y así ocurrió por ejemplo con el dúo Autechre, fundado en la propia ciudad por Rob Brown y Sean Booth y que a la vuelta de tres discos ya era una de las principales estrellas del sello. El doble disco Tri Repetae (1996) los catapultó al Olimpo de la electrónica y los ubicó en una parcela solitaria gracias a un sonido muy particular basado en sonidos e intricadas rítmicas creadas íntegramente desde cero por los dos cerebros. A poco más de un cuarto de siglo de su primer disco, no ha surgido otra propuesta que asemeje su sonido al de Autechre.

Pero, el gran vendedor de Warp fue Richard D James, bautizado muy a su pesar suyo como el Mozart de la electrónica, quien convirtió a Aphex Twin en un modelo a seguir con su mezcla de extrañas atmósferas, melodías a lo Kraftwerk y ritmos quebrados. Solo él vendió más de un millón de discos, aunque en la primera década del siglo 21 su actividad decreció notablemente. Es famosa la portada y videoclip de Windowlicker con la cabeza de James en un cuerpo de voluptuosa mujer.

La llegada del drum’n’bass radicalizó su propuesta, aunque nunca tanto como la de Tom Jenkinson (Squarepusher), quien llevó a límites insospechados la velocidad rítmica que domina su obra de los 90.

Durante la primera etapa, ya sin Gordon –quien abandonó en 1991–, la aparición de la saga de compilados Artificial Intelligence cimentó a Warp, expandiendo por toda Europa la estética de un sonido limpio y asépticamente emocional. De ese título derivó la etiqueta IDM (Intelligent Dance Music), al igual que Intelligent Techno. Rápidamente, el sello se había convertido en paradigma y en un modelo a seguir por disqueras de toda Europa y el mundo. De manera inesperada, Sheffield pasó a formar parte del mapa musical, más allá del glam metal de Def Leppard. Ahora era la cuna de la nueva vanguardia y del pop sofisticado que encarnaba Jarvis Cocker y Pulp. Corría el año 1995.

Las nuevas generaciones, la expansión y la tragedia

Cuando la electrónica comenzaba a mutar hacia finales de los 90, Beckett y Mitchell empiezan a darle cabida a nuevas formas musicales, sin desligarse de su verdadera razón de ser y con los grandes iconos todavía como fuerza motora del sello. El acid jazz de Red Snapper, el techno-lounge de aroma cabaretero del finlandés Jimi Tenor, la electrónica abstracta de la surafricana Mira Calix, el fantasmal post rock de Broadcast, al downtempo de Plone, el frenético drum´n bass de Squarepusher y el estupendo ambient-techno de los dúos Plaid y Boards of Canada, fueron enriquecedoras adiciones a un abanico de opciones cada vez más rico.

En el 2001 deciden crear Warp Films, una natural extensión de la estética de trabajo del sello. Con esta división se dedicaron a crear videoclips y videos experimentales, logrando en algunos casos auténticas joyas audiovisuales.

En medio del crecimiento sostenido de Warp, Rob Mitchell enferma de cáncer y fallece en el 2003 a la edad de 38 años. Un durísimo golpe que sin embargo Beckett supo encajar. Desde entonces, su inquieta y visionaria naturaleza ha seguido guiándolo. En el 2004 nace Bleep.com, una tienda virtual basada en los mismos preceptos de iTunes, que permite comprar/descargar prácticamente cada título editado por Warp, temas inéditos, así como melodías para teléfonos celulares. La página web, siguiendo los lineamientos de excelencia, es un universo en sí mismo en el que se puede estar horas explorando todo el catálogo.

En tiempos recientes Warp ha seguido abriendo el abanico, incluyendo dance-rock (!!!), pop británico (Maximo Park), hip hop (Anti-Pop Consortium), folkpop psicodélico (Grizzly Bear), pop experimental (Gang Gang Dance), electro folk (Bibio), electro pop (Leila), post rock (Battles), nuevos proyectos electrónicos como Flying Lotus, Chris Clark, Hudson Mohawke, Oneothrix Point Never, o propuestas que se ubican en un terreno medio como Gonjasufi.

Warp cumple 30 años con espléndida salud y el olfato en plenitud de facultades. Todo apunta a que seguirá definiendo tendencias.

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