El sublime y evocador preciosismo de Yann Tiersen

El sublime y evocador preciosismo de Yann Tiersen

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Yann Tiersen
Foto: Óscar Ribas Torres

Teatro Nuevo Apolo, Madrid

(Octubre 1, 2019)

Preciosista. Impresionista. Emocional. Melancólica. Cinemática. Paisajista. Sublime. La música de Yann Tiersen es eso y mucho más. Es un cúmulo de sensaciones y emociones que nos ponen a volar, a imaginar, a extrañar, añorar o sonreír. Los acordes, las melodías, los puentes entre segmentos, nos provocan compungimiento o alegría. Es imposible no conmoverse.

Aunque algunas de las composiciones de Tiersen están indisolublemente asociadas con películas y escenas particulares, un concierto crea un nuevo escenario, una película inédita que vamos construyendo a medida que avanza el show.

Tiersen es un músico de espíritu renacentista. Lo ha demostrado a lo largo de su carrera en la que tan pronto hace un disco de piano, o una banda sonora o se involucra con músicos ligados al rock. En escena se desdobla entre el piano, el violín, el armonio, el “toy piano”, el acordeón, la melódica, las campanas tubulares, el clavecín…

Este concierto en Madrid, gracias a Houston Party, formó parte de la gira de su nuevo disco, All (Mute, 2019), el décimo en estudio (sin contar bandas sonoras), un extraordinario trabajo en el que se pasea por ese universo evocador que ha creado en estos 25 años de carrera discográfica.

Estuvo acompañado por Émilie Tiersen, Ólavur Jakúpsson y Jens Thomsen, con quienes establece una singular sinergia intercambiando instrumentos, moviéndose entre la semi penumbra del escenario de manera grácil y natural. Las voces de Émilie y Ólavur aportan, además, una dosis adicional de delicada perfección.

El exquisito repertorio de Tiersen

Yann salió solo al escenario para tocar tres de sus minimalistas piezas de piano (“Porz Goret”, “Naval” y la referencia a la banda sonora de “Amelie” que lo lanzó a la fama, “La Dispute”, con breve intro de melódica), para entonces presentar con humor a Alex, el magnetofón (Tape recorder de carretes) ubicado justo al centro del escenario -especie de quinto miembro durante buena parte del concierto- y de inmediato disparar la cinta con voces de niños y sonidos de la naturaleza, que sirve de cortina para “Tempelhof” y para el resto de los temas de All.

Yann Tiersen Yann TiersenA partir de ese momento se incorporaron sus tres músicos. La conmovedora “Koad”, con Ólavur y Émilie (también golpeando sutilmente un tambor que de lejos parecía un bodhram irlandés) cantando por primera vez, precedió a la extensa “Erc’h”, grandiosa composición que incorpora las campanas tubulares y el “toy piano” en la que la voz de Ólavur recuerda al gran músico bretón Alan Stivel, sin duda una influencia vital para Yann.

El recorrido por All continuó con “Usual Road” con Yann al violín, dando paso a “Pell” –otro de los puntos álgidos del nuevo disco- con Émilie como protagonista, primero produciendo el sonido del viento entre árboles con un tubo flexible de plástico, luego cantando y tocando también el armonio. Yann aportó una segunda voz, al tiempo que pasaba de los tubos tubulares al clavecín. Una pieza exquisita.

Sin pausa siguieron con el resto de All, comenzando con “Bloavezhioù”, pieza más dramática con la que por primera vez orbitó la influencia de Dead Can Dance, siguiendo con “Heol”, “Gwennilied”, “Aon”, “Prad” y “Beure Kentañ”. Un disco, sin duda, de altísima sensibilidad.

Por supuesto que hubo tiempo para más. Tiersen demostró su versatilidad dejándonos dos impresionantes solos, de violín y luego clavecín, para luego dejarnos “Countdown” y repasar “On the Wire”, “The Jetty” (volviendo al piano), “The Old Man Still Want it”, “Le valse des monstres”, “Rue des cascades” y “7pm”.

La admiración fue total durante el concierto. Los asistentes parecían no existir durante cada performance, porque ni una tos o carraspeo, ni un murmullo ni movimiento de butaca se produjo. Solo cerrados aplausos cada vez que se podía.

En la música de Yann Tiersen se escuchan ecos de Pascal Comelade, Alan Stivel, Dan Ar Bras, Mike Oldfield, Michael Nyman, Win Mertens, Ennio Morrione, Eric Satie, Alexander Desplat, Jac Berrocal, Rick Wakeman, John Cale, Dead Can Dance, Hector Zazou, entre otros, pero su propuesta ha podido elevarse por sobre todo tipo de referencias, creando un universo propio tan variado como estremecedor y único.

Juan Carlos Ballesta (texto)

Óscar Ribas Torres (fotos)