50 años de la primera impronta hacia la gloria de YES

50 años de la primera impronta hacia la gloria de YES

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Yes Debut

Yes (debut album)

Atlantic. 1969. Inglaterra

 

“Yes hace todo mal pero suena bien”, diría el afamado músico y productor Trevor Horn, brevemente su cantante en el disco Drama (1980). Ese contrasentido es una de las absurdas características de la legendaria banda inglesa nacida en el fértil terreno musical londinense a finales de la década de los 60.

Yes fue el resultado de un encuentro entre el bajista Chris Squire (†) y el vocalista Jon Anderson, quienes en un club de Wardour Street encontraron gustos musicales en común. El promotor de aquel encuentro fue Jack Barrie, propietario del club La Chasse donde Anderson trabajaba. El quinteto lo completarían el baterista Bill Bruford, el teclista Tony Kaye y el guitarrista Peter Banks, éste último miembro de Mabel Greer’s Toyshop, banda precursora de Yes donde Banks compartía con Squire y a quienes Barrie había visto tocar en el legendario Marquee Club.

Esa misma tarde Chris y Jon dieron vida a “Sweetness”, un delicado tema que forma parte de nuestro celebrado álbum simplemente llamado Yes.

El prometedor pero subestimado primer paso

Aquella incipiente banda, cuyo nombre nació como sacado de una chistera, comenzó a delinear un estilo que conjugaba armonías vocales con interesantes pasajes instrumentales y arreglos radicales de temas compuestos por The Byrds, The Beatles, Simon & Garfunkel y Stephen Stills, entre otros, logrando que éstos parecieran en sí composiciones propias. Celebramos medio siglo del álbum que lo inició todo.

Una historia tan absurda como fascinante que tuvo en Squire la piedra angular de un sonido único que nos ha sabido ofrecer diversos géneros en un estilo propio que pese a los abruptos cambios de personal han logrado sostener una identidad sine qua non a la que alguien se refirió como “Yesidad”.

La imagen que nos da la bienvenida al  fascinante mundo sonoro de esta increíble banda es simplemente la palabra Yes encerrada en un cuadro de diálogo de colores azul y rojo sobre fondo negro. Tan efectiva como atractiva pero distante de aquellas hermosas que ha futuro haría Roger Dean, esta carátula es obra del trío de los reconocidos diseñadores gráficos Crosby Fletcher Forbes con la participación de Haig Adishian. El reconocido fotógrafo David Gahr, es el creador de la foto portada de la versión estadounidense del LP. En ella la carátula nos muestra a la banda en un centro arquitectónico de Fulham, Londres. Los responsables de la ingeniería de sonido fueron Gerald Chevin y John Anthony, todo bajo la producción de Paul Clay y Yes.

Las distintivas canciones

Beyond and Before” (Más allá y antes), es el tema que inicia esta primogénita aventura. Esta pieza escrita por Chris Squire y Clive Bailey, guitarrista de Mabel Greer’s Toyshop, inicia con la guitarra de Peter Banks punteando las primeras notas e incorporando el resto de los instrumentos antes de escuchar la celestial voz de Anderson quien con psicodélica visión nos dice: “Burbujeantes árboles de plateada espuma proyectan sombras en la invernal morada, ramas basculantes que rompen el silencio, suelo tembloroso, bosque solitario, enmascaran azules hojas que van en círculos entorno al rocío matinal…”

Este primario encuentro donde además destacan los pasajes instrumentales, ya nos dice de una banda con originalidad que parecía marcar distancia de las tradicionales influencias del blues. El juego vocal es sencillo y apropiado, procurando siempre adornar con igual intención. Pete y Tony crean interesantes líneas que se confabulan con el bajo de Squire

I See You”, el segundo tema, fue compuesto por Roger McGuinn y David Crosby (The Byrds). Acá el quinteto nos ofrece un poco de jazz y un llamativo pasaje instrumental con un solo de Banks bajo un peculiar sonido que a mitad de camino gira entorno a los platillos y tambores de Bill Bruford. Hay una cierta influencia de Wes Montgomery en esta pieza donde Bill y Peter intercambian frases breves hasta que Banks queda a sus anchas antes de retornar al tema. “Te miro la la la, la la la, la la la, te miro, sol radiante sol, a través de tus cabellos, viento que baña tulipanes…”

Luego, Yes nos trae “Yesterday and Today” (Ayer y hoy), un breve y hermoso tema compuesto por Jon Anderson con un toque más intimista. “Por qué estás aquí cuando hay tanta gente haciéndome sentir bien, por qué estoy aquí cuando el aire es libre, pudiendo ver mejor de lo que debo, tan sólo estamos los dos simplemente porque pensar en nosotros nos hace sentir más felices”. Banks acompaña a la dulce voz de Anderson con el vibráfono de Bruford al fondo. Banks rasga y arpegia su guitarra con Tony Kaye al piano hasta el final. El repertorio de Yes fluye con esta contrastante pieza enmarcada entre “I See You” y “Looking Around”.

En una nota existencial con el teclado de Kaye como protagonista con Bruford y Squire pulsando la melodía, Yes nos trae “Looking Around” (Mirando alrededor): “Mirando a mi alrededor, no hay mucho que extrañe en esta vida, cosas que no puedo ver, tocaré y sentiré y luego besaré. Y entonces te vi allí, con una sonrisa que no pude compartir, sólo mirando alrededor en todas partes”.  Así va el primer verso de este tema donde Yes nos va desplegando los elementos que definirían su estilo: Un corpulento y melodioso bajo, una percusión con “feeling” de jazz , armonías vocales en dos y tres partes, una voz líder como otro instrumento más del grupo y una guitarra en ocasiones soslayada con elementos de jazz y de singular belleza como la que se aprecia en el tema anterior.

Yes siempre ha sido proclamado como uno de los pioneros del rock progresivo y en este primer trabajo logramos apreciar varios elementos que avalan esa proclama. Ya al umbral de 1970, Genesis, King Crimson y Yes serían tres pilares esenciales de esa corriente que en el caso del segundo tendría un impacto inicial mucho mayor.

La banda de Fripp movería las fibras más remotas de Jon Anderson y Yes se haría fan del “Rey y su corte”. Sin bien es cierto que KC pudiera ser un antes y después del género, Yes con un sonido bastante original para la época, nos abriría un mundo igualmente atractivo. Incluso el carácter vocal de Anderson abriría las puertas de una invitación de Robert Fripp a participar en la experiencia KC en el disco Lizard (1970). Yes siempre ha sabido adaptar su lenguaje a géneros como el jazz, el funk, la música clásica, el folk, incluso el pop… es como dijera Steve Howe una vez, “Yes es increíblemente británico”

Continuando la celebración de los 50 años de la primera placa discográfica de Yes, está el tema “Harold Land” titulo que surge de la espontaneidad de Bruford y que alude a un saxofonista estadounidense pero que en este caso relata los efectos de la guerra en dicho personaje. “Harold Land ondeando su mano, despidiéndose de todo, pagó sus deudas, dejó la leche y se puso el sombrero, intentó decir sus últimas palabras tan pronto como pudo, prometiendo que regresaría pero dudando que lo haría, dudando que lo haría”. Bajo, batería y guitarra inician esta rara pieza donde resaltan las voces de Jon y Chris. Compuesta por Anderson, Bruford y Squire, llama la atención la acentuación del piano de Tony Kaye. La composición también revela la vena poética de Jon Anderson en su estado primario y una vez más el pesado sonido de Squire al bajo.

“Cuando camino con ella, la gente me dice que soy afortunado. Sí, soy un chico afortunado. Recuerdo la primera vez que estuve sólo sin ella, ahora no dejo de pensar en ella, cada cosa pequeña que hace, la hace por mí”.  Es “Every Little Thing” de Lennon-McCartney, en esta extraordinaria versión que inicia con una avalancha instrumental donde Squire también deja caer algunas notas de “Day Tripper”.

Con un intro de casi dos minutos, Yes hace suya la canción con un arreglo agresivo y muy distante de la melodiosa original.  En esta versión destaca Peter Banks con un solo y el estruendoso Rickenbacker de Chris Squire a su lado para cerrar con el reiterativo verso “Every little thing…”

 Luego es “Sweetness” (Dulzura). Escrita por Jon, es otra melodiosa y breve pieza de toque personal. Tony, al órgano Hammond, hace un breve intro. Le sigue Squire y Bruford para luego completar Banks antes de oír la voz de Anderson: “Ella trae el sol a una tarde lluviosa, trae la dulzura y con la cucharilla la revuelve, cuida de mí y nunca me deprime, ella pone dulzura todo en torno”. Jon una vez más da otros colores a lo que pudiéramos llamar un hecho cotidiano. Sin embargo, su poesía posee esa libertad de ser interpretada y llevada a un plano más sublime. La sencilla melodía es bien llevada por la banda, que al final, cierra con un interesante juego vocal y con Banks gravitando entre las voces junto al resto de los instrumentos.

Cierra el álbum con lo que pudiéramos considerar en retrospectiva uno de los primeros intentos de Yes en crear un concepto musical temático con obras que distan del formato radial de tres o cuatro minutos y en los cuales el grupo abre espacios instrumentales con la voz de Jon Anderson como otro instrumento más y con el resto del grupo alrededor de la melodía.

Survival”, con Squire señalando el camino, nos presenta a Bill Bruford, Tony Kaye y Peter Banks en un intro de 2’15” que luego se ensancha para que Jon Anderson nos cuente que: “El resplandor serpentea y en algún lugar del campo una vida comienza…” Es el verso inicial de esta pieza donde destacan, una vez más, las armonías vocales.

Más adelante en otro segmento Jon nos dice: “No dudes sobre el hecho que hay una vida en tu interior…”, y luego en el coro: “Supervivencia, supervivencia, quitan y otorgan el derecho a la vida, el derecho a saber”.  La poesía de Jon se centra en la supervivencia de un ave que nace y como queda a la suerte del destino. Es una hermosa metáfora sobre la vida y la muerte, sobre la supervivencia de nuestra estancia en el planeta.

En esas inusitadas vueltas del destino, el manager de Yes, Roy Flynn, y el director gerente de Atlantic Records, Frank Fenter, aseguraron un convenio con Ahmet Etergun, director general de la famosa disquera, para que asistiera al concierto de Yes en el Speakeasy. El concierto fue todo un éxito y, ahora, con un contrato en mano, la banda daría el gigantesco paso a una absurda historia con un excelente resultado: una música llena de sublimes fantasías sónicas y líricas donde “todo se hace mal pero suena bien”, una historia llamada Yes.

Leonardo Bigott