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16 de agosto de 1977: el día que Elvis puso a llorar al mundo

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Elvis Presley

Cuando el 16 de agosto de 1977 se anunciaba que Elvis Presley había fallecido, la conmoción fue instantánea en el mundo entero. Hace 40 años no había internet, mucho menos redes sociales. Tampoco existía la telefonía celular. Sin embargo, la noticia se regó como la pólvora a través, principalmente, de la radio, un medio que sigue conservando su inmediatez. Un ataque cardíaco lo fulminó, consecuencia de una serie de enfermedades que sufría. Hoy, 40 años después, se sigue llorando su muerte.

Juan Carlos Ballesta

 

Para 1977, el año de la efervescencia punk y la fiebre disco, Elvis era ya un vejestorio que seguía conservando una amplia legión de seguidores, entre ellos muchos adoradores. Solo tenía 42 años. Él mismo se había encargado de construir su fatal destino, engordando, deprimiéndose al no poder aceptar su declive comercial, tomando somníferos y convirtiéndose prematuramente en un dinosauro y en una caricatura de sí mismo. Su corazón no aguantó el proceso autodestructivo que se unía a ciertas enfermedades hereditarias y otras que se fueron de control.

Desafortunadamente, aquellos años finales vestido con su indumentaria blanca de cowboy cantando en Las Vegas, sudando a raudales, es la estampa que ha sido caricaturizada hasta el hartazgo. Aquel personaje, sin duda, distaba un mundo del lozano Elvis que saltó a la fama en 1955 con el libidinoso movimiento de caderas por el cual se ganó el apodo de Elvis The Pelvis y que causó revuelo entre los directivos de televisión, al punto de enfocarlo solo de la cintura hacia arriba en los primeros tiempos. En apenas 20 años pasó de ser el centro del universo al centro de la Las Vegas y la nostalgia.

Elvis Presley Elvis PresleyElvis fue la punta del iceberg de una generación que movió los cimientos de la industria discográfica y el entretenimiento, pero ese reinado fue eclipsado al producirse la Beatlemania en 1964. El género que había ayudado a modelar, en los años 60 se expandió y generó un lenguaje propio identificado con una nueva generación con la que Elvis nunca se identificó del todo. Mientras hacía películas de muy baja calidad para el público femenino el mundo cambiaba aceleradamente a su alrededor. Quizá por ello, Presley fue percibido como un viejo prematuro, un rockero que había perdido su rebeldía gracias también a un absurdo coqueteo con el poder mientras la generación de la contracultura luchaba contra la Guerra de Vietnam. Sus fotos con Richard Nixon fueron una bofetada para la generación Woodstock.

Elvis PresleyEl triste final

Elvis había sido, a finales de los 50, la primera y más famosa estrella de rock, pero también el primer gran fenómeno de masas de alcance planetario. La llegada de la Televisión ayudó a que eso ocurriera. Cuando fue hallado inconsciente en su mansión de Memphis, Tennessee, nació el mito y también los rumores, historias y teorías acerca de las causas.

Algunos hablaban de sobredosis, quizá por el hecho que uno se sus guardaespaldas lo había descrito como drogado y paranoico unas horas antes. Lo cierto es que Elvis tenía una salud muy precaria y su intensa actividad lo sumió en una peligrosa espiral. Padecía estreñimiento crónico debido a insuficiencias hereditarias en el aparato digestivo, lo cual le produjo un sobrepeso de más de 156 kilos, lo que a su vez le causó daño cardiaco y arritmias, que de acuerdo a los resultados de la autopsia fue la principal causa de su muerte.

Para completar el complicado cuadro, se estaba quedando ciego debido al glaucoma que año tras año deterioró su visión. A pesar del movimiento de caderas con el que se hizo famoso en sus comienzos, en sus últimos años no podía moverse sin calmantes ya que tenía artritis, gota y episodios de migraña. En vida llegó a reconocer públicamente que consumía sedantes para poder dormir, anfetaminas para tener energía y cocaína líquida para evitar el dolor. Un coctel, sin duda, letal.

Ese mismo día, miles de personas se congregaron alrededor de “Graceland”, su famosa mansión. La muchedumbre estaba inconsolable y se produjeron múltiples desmayos. Los actos funerarios fueron una demostración de admiración e idolatría tremendamente impactante, tanto que la Casa Blanca recibía llamadas para reclamar se decretara duelo nacional. Uno de los telegramas dirigidos al presidente de entonces, Jimmy Carter, decía: “Ninguna muerte, desde la del expresidente John Fitzgerald Kennedy (14 años antes), había conmovido tanto al pueblo norteamericano”. El presidente rindió homenaje al cantante del que dijo era “único e irreemplazable”, símbolo de “la vitalidad, el espíritu de rebelión y el buen humor” de Estados Unidos.

Muchos lloraron desconsolados al depositar ramos de rosas rojas frente a Elvis, vestido con traje color crema, camisa azul y corbata plateada.

Las noches del 17 y 18 de agosto, todos los hoteles de Memphis se llenaron y aquellos que no consiguieron habitación se instalaron frente a la mansión. La gran cantidad de periodistas fueron mantenidos a cierta distancia por agentes de seguridad vestidos con elegancia y joyas ostentosas, fieles al estilo Elvis. Los funerales comenzaron con una misa de rito bautista para un grupo reducido de invitados en la Graceland Mansion. La muchedumbre tuvo que conformarse con ver pasar el cortejo fúnebre seguido por unos quince Cadillac blancos, el color favorito de Presley, que remontaron la avenida que lleva su nombre hasta el cementerio de Forest Hills, unos kilómetros más al norte. Allí fue inhumado en el mausoleo familiar de mármol rosado, frente a unas cincuenta personas, entre ellos sus familiares, unos pocos amigos íntimos y algunos famosos (más actores que músicos)

Las ventas póstumas repotenciadas.

En todo Estados Unidos, las tiendas de discos fueron tomadas por asalto para tratar de comprar el último disco de Elvis, Moody Blue, que se había publicado apenas un mes antes. En una sola jornada se vendieron 250.000 ejemplares del álbum. Las fábricas del sello RCA trabajaron sin parar para alimentar la voracidad de admiradores, con lo cual el catálogo de veinticinco discos de estudio, singles, múltiples compilados, grabaciones en vivo y bandas sonoras que existía para ese año, disparó las ventas.

Al día de hoy, en 62 años de vida discográfica, se han vendido más de mil millones de discos de todos los formatos en todo el planeta, de los cuales unos 140 millones en Estados Unidos.

Elvis por siempre

Qué duda cabe la gran influencia que dejó Elvis en la historia de la música. Su impacto inicial fue de grandes proporciones. Lennon y McCartney nunca lo ocultaron, aunque nunca lo versionaron ni imitaron. Cantantes de todo el planeta replicaron sus movimientos, sus formas, su peinado, su voz y su arrojo inicial. Desde Sandro en Argentina, Trino Mora en Venezuela, Miguel Ríos en España, César Costa y Enrique Guzmán en México, Johnny Halliday en Francia, Cliff Richards en Inglaterra y un largo etcétera, surgieron al calor de la estela dejada por Elvis.

Aunque es discutible adjudicarle el título de Rey del Rock and Roll a Elvis, quien no era compositor ni buen instrumentista, existiendo personajes de alto impacto innovador que si componían sus temas y eran buenos ejecutantes como Chuck Berry, Little Richard o Jerry Lee Lewis, lo que sí es indiscutible es que Presley rompió moldes como cantante, atreviéndose con maneras impensable en 1955 y su inmenso carisma y fantástica voz lo posicionaron en el epicentro de la escena. Ha pasado casi el mismo tiempo desde su muerte a su tiempo de vida y su presencia sigue siendo innegable.

Hoy, 40 años después de su infortunada muerte, preferimos recordarlo como el arrojado veinteañero que llegó como un huracán a transformarlo todo.

Elvis Presley Elvis Presley