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Adrian Belew: “Mr. Music Head” llega a los 30

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Adrian Belew

Adrian Belew
Mr. Music Head
Atlantic. 1989. EE UU

En esa pléyade de “guitar heroes” colmada de cursis adjetivos están los llamados inclasificables. Aquellos irreverentes que no responden a normas o clichés ni le rinden absurdo culto al instrumento o que se rinden a los pies del siempre fatídico mercado, deslindándose del verdadero arte, ese que no se enseña en los conservatorios ni se escribe en papel, uno que es en realidad un excelente balance entre lo que se siente y lo que se sabe.

Genios como Allan Holdsworth, Bill Frisell, Frank Zappa, Glenn Branca y Robert Fripp son algunos de ellos. Claro está que la lista es muy extensa, pero recordemos que se trata del instrumento más popular de la música. En esa larga columna, no podemos pasar por alto el nombre Robert Steven Belew como uno cercano a la cúspide, quien sin dudas está en ese privilegiado grupo de experimentalistas que han ampliado con creces el plural lenguaje del instrumento.

Nacido en Convington, Kentucky, y próximo a celebrar sus 70 años de vida el 23 de diciembre, Robert Steven, mejor conocido como Adrian Belew, es el factor común de relevantes obras discográficas de nombres superlativos como David Bowie (†), Frank Zappa (†), King Crimson, Laurie Anderson, Talking Heads, Tom Tom Club y Paul Simon, entre muchos otros. Fue además uno de los pilares fundamentales de The Bears y poseedor, a la fecha, de 21 álbumes como solista entre los cuales encontramos gemas como Lone Rhino (1982), Here (1994), Salad Days (1999), la interesante trilogía Side One, Side Two, Side Three entre 2005 y 2006 con un Side Four en 2007 que es una presentación en vivo, y nuestro celebrado álbum, Mr. Music Head de 1989.

En el primer contacto, Belew nos ofrece, sobre un fondo morado, un collage de varios instrumentos musicales en el cuerpo de un piano, formando un rostro musical. Es Mr. Music Head, el cuarto álbum en estudio y el primero con Atlantic Records de Adrian Belew quien, no siendo un “hit maker”, logró buena receptividad con el sencillo “Oh Daddy”, grabado junto a su hija Audie. El guitarrista y su pequeña entablan un cariñoso diálogo donde entre exigencias y excusas escuchamos a Audie decir, “Oh papi, cuando escribirás ese gran éxito, oh papi cuando escribirás ese verdadero éxito”, a lo que Adrian responde: “Bien, esa es una demanda muy grande para una niña tan pequeña como tú”.

En esta segunda colaboración con su hija, y como en todo el álbum, Adrian toca todos los instrumentos, incluyendo el piano, protagonista importante en este trabajo de poco más de 40 minutos. La regular rítmica de esta corta pieza la hace pegadiza. Al igual que Jeff Beck pero más arriesgado, Belew, tras esa tierna conversa, nos ofrece un sonido acuoso, un gallo, el “ring” de un teléfono análogo y su espacial guitarra. Es “House of Cards”, tema que rítmicamente procura un intento de bass and drum. Belew nos presenta a Mike Barnett en el contrabajo. En el clásico sonido experimental de finales de los 80 se nos cuela un poco el elemento “Beatle”, al cual Adrian es muy afecto.

Una breve frase al piano es el intro de “One of Those Days” (Uno de aquellos días), tema que tiene un sabor new wave al estilo ¡Wham! en “Wake Me Up Before You Go-Go”. El tema es un instante apropiado para escuchar la variada gama de instrumentos que toca Adrian Belew.

La segunda tríada inicia con “Coconuts”, un tema compacto donde la guitarra es nuevamente protagónica. Mr. Music Head nos cuenta un poco sobre un amor veraniego para luego continuar con “Bad Days” (Malos Días) donde el piano nos presenta el motivo principal. Adrian nos cuenta acerca de “esas terribles noches” donde la guitarra va al frente en esta colección de once temas primordialmente cortos (menos de cuatro minutos). El aparente pop de Adrian Belew es en realidad más complejo de lo que parece a primera escucha. Si bien no es su obra discográfica más experimental, su guitarra Kramer dista del lenguaje convencional, aún en las más típicas frases. Líricamente, el multi-instrumentalista es amistoso, franco y agradable, muy Lennon-McCartney si se quiere. Ese mismo carácter está atado a su personalidad.

Peaceable Kingdom” (Reino pacificante) cierra la segunda mitad del repertorio del lado A. Una percusión de temperamento tribal nos sorprende junto a selváticos sonidos. “Cuando me despierto en mis sueños, me despierto en mi cuarto…”. El trabajo vocal tiene una cierta dulzura y calidez que encontramos en la música tribal africana. “A dónde volarías si tuvieras un par de alas, soy un trozo de volcán”.  Es el lado “World Music” de Adrian Belew.

Un poco más extensa es el “Hot Zoo” (Zoológico caliente), con la que se abre el lado B, donde nos recibe un elefante. Al igual que Hermeto Pascual, Belew incorpora con inteligencia los sonidos de los animales con el de los instrumentos musicales. Belew también da un énfasis importante al contraste de las voces humanas y al de los diversos sonidos animales. La música evoca los misterios de la selva en esta rápida visita al zoo. Luego en “Motor Bungalow” Adrian nos dice que “quiere vivir en todos lados”. La pieza recuerda un poco a “Once In a Lifetime” legendario tema de Talking Heads. En “Bumpity Bump” nuestro héroe es más ambicioso. La pieza se funde con “Bird in a Box” (Pájaro dentro de una caja), donde la Kramer nos recuerda un poco los días del Belew en King Crimson y aquella envidiable trilogía que conformaban los discos: Beat, Discipline y Three of a Perfect Pair y por su rítmica al tema “Big Electric Cat” que abre su álbum Lone Rhino.

Nuestro disco cumpleañero culmina con “1967” en la que Belew nos dice: “Anoche caminé por el recuerdo… era una fiesta llena de chistes y clichés…” donde nos ofrece un poco de psicodelia. La pieza es bastante atractiva por la serie de cambios a lo largo de sus 5’23”, la más larga del álbum. Hay también unos pasajes que evocan cierta nostalgia que nos llevan a un final frío y tajante dejándonos en ascuas.

La versión en formato CD incluye un tema adicional, «Cruelty To Animals«, mucho más experimental que el resto.

Desde mi óptica, parte del mérito de Adrian Belew va más allá de su talento multi-instrumental. Él posee ese raro elemento de hacer escuchar sencillo lo complejo e inducirnos a un trance donde encontramos con frecuencia esa sonoridad de los 4 de Liverpool. Resalta también su habilidad para conectar con ese lado sencillo que a veces olvidamos. En años recientes ha hecho música para una aplicación para iPhone llamada “Flux” y continua su sonido vanguardista con álbumes como e y Dust, trabajos realizados entre 2009 y 2016.

Belew es un género en sí mismo. Es el músico que emplea la guitarra como instrumento expresivo y no un guitarrista en el sentido trillado al que en ocasiones nos referimos. Siendo algo perverso y osado, diría que Adrian Belew es un saxofonista, teclista o cellista que usa la guitarra como instrumento pero por sobre todas las cosas es un eterno creador de colores, formas y texturas, representadas en un sonido a través de sus mágicas manos.

Leonardo Bigott