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The Magic Whip: cinco años de la reaparición de Blur

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Luego de 16 años, Damon Albarn y Graham Coxon, volvieron a trabajar juntos como Blur y el resultado fue un muy interesante disco alejado de fórmulas

Blur
The Magic Whip

Parlophone/Warner. 2015. Inglaterra

Lo que muchos esperaban desde hace años, al fin ocurrió: los talentosos Damon Albarn y Graham Coxon, se decidieron a grabar un nuevo disco de Blur, la agrupación fundamental del pop británico de los años 90. Hablamos de 2015.

Aunque ya habían estado tocando juntos en vivo desde aquel estruendoso concierto en 2009 en el Hyde Park londinense, solo habían entrado al estudio para grabar el single “Under the Westway”.

Las prolíficas carreras de Coxon y sobre todo de Albarn (Gorillaz, Mali Music, The Bad The Good & The Queen y ahora como solista), no permitían reactivar el proceso creativo con canciones pensadas para Blur.

Sin embargo, a pesar de las evasivas, el retorno ocurrió. Y fue gracias al viaje para tocar en un festival fallido que los retuvo 5 días en Hong Kong, que utilizaron para ensayar nuevos temas.

Dieciséis años después del último disco como cuarteto (13, 2009) y once de Think Tank (2003), en configuración trío, Dave Roundtree (batería), Alex James (bajo), Coxon (guitarra) y Albarn (voz principal, guitarra, teclados), recuperon la inspiración.

¿Necesitaban resucitar a Blur? Probablemente solo James y Roundtree lo necesitaban (aunque su rol pareciera algo tangencial), y por supuesto la inmensa legión de fans alrededor del mundo.

A esas alturas Albarn ya no tenía que demostrar su condición de genio pop, lo que en los años 90 algunos todavía ponían en duda dada la notable seguridad en sí mismo que no se correspondía con su juventud.

The Magic Whip se parece poco a Leisure (1991), Modern Life is Rubbish (1993) o Parklife (1994), los discos que lanzaron a Blur al estrellato, popularidad que luego consolidaron con el sensacional The Great Escape (1995).

Tampoco hay mucho parecido con Blur (1997), aunque el productor sea el mismo Stephen Street, y sí algunas referencias a 13 y Think Tank, los discos en los que más experimentaron.

Los parentescos más obvios son con los proyectos recientes de Albarn (sobre todo) y Coxon. Lo sosegado de muchos de los temas, lo acerca a algunos momentos de Everyday Robots, disco solista que Albarn lanzó en 2014. También hay reminiscencias a los discos solistas recientes de Coxon.

The Magic Whip es el Blur de 2015, con canciones menos directas, más cerebrales, y por ello un grupo que 25 años después de su irrupción luce en una órbita muy distinta.

El romanticismo de “Lonesome Street” y “Ice Cream Man” contrasta con la psicodélica distorsión de “Go Out”, “There are Too Many of Us” y “My Terracota Heart”, y a su vez con la experimentación de “Thought I Was a Spaceman” y “Mirrorman”, el folk rock de “I Broadcast”, el preciosismo de “Pyongyang” o el hedonismo de “Ong Ong”.

Este octavo disco, recogió tres lustros de experiencias fuera de Blur, para vertirlas y comenzar a contar una historia distinta pero a su vez ligada al pasado.

La aventura y el riesgo que implica no repetir fórmulas exitosas es sinónimo de músicos con mayúscula. Luego de este disco, no ha habido noticias de otro.

Juan Carlos Ballesta