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Edward Ramírez y Rafa Pino: joropo tuyero del siglo 21 (C. Cultural BOD, Caracas) (Sept 25, 2016)

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Edward Ramirez y Rafa Pino
Foto: Juan Carlos Ballesta

Edward Ramírez y Rafa Pino: Atardecer tuyero del siglo 21

Centro Cultural BOD, Caracas

(Septiembre 25, 2016)

Siempre da gusto asistir a un concierto en el que las ganas de arriesgar e inventar son el leit motiv. Ya lo habíamos experimentado durante la sesión de grabación del disco, que dejamos documentada (aquí). Edward Ramírez y Rafa Pino están expandiendo el lenguaje del joropo tuyero, a partir de sus propias vivencias, su interés y acercamiento desde una perspectiva contemporánea y muy caraqueña. Lo hacen con total desparpajo y al mismo tiempo desde el respeto a la tradición. Su atrevimiento es directamente proporcional a sus ganas de difundir el legado de uno de los géneros musicales más arraigados en Venezuela pero, paradójicamente, poco conocidos en su justa dimensión en otras regiones lejanas al centro e incluso también en la capital.

El Tuyero Ilustrado es un título muy apropiado para la forma en que han abordado este redimensionamiento del joropo tuyero o joropo central, vale decir, el que se practica en los estados Aragua y Miranda, la zona oriental de Carabobo y norte de Guárico. El humor en los textos de Pino es de alta estatura, lo que lleva a imbricarlos con el término “ilustrado”, tan utilizado en el humorismo venezolano (“El Cojo Ilustrado”, por ejemplo).

Por su parte, las composiciones de Ramírez son extraordinarias, mientras su ejecución va del cuatro tradicional de cuerdas de nylon al cuatro electro acústico “envenenado” con efectos, sin olvidar su propio invento, el cuatro con cuerdas de metal. Ambos abordan el tradicional formato tuyero de “arpa, maraca y buche” (es decir, un arpisto -así se le llama- y un cantante que toca maracas) con “cuatro, maraca y buche”. A ello le suman elementos no propios del género tradicional que aportan un arco iris sonoro que enriquece grandemente el resultado, y ello incluye contrabajo, bajo eléctrico, batería, percusión, metales y coros.

Tras la apropiada presentación de Horacio Blanco, el concierto comenzó, sorpresivamente, con “El enredo”, una de las dos versiones del disco, la cual posee una letra sumamente imaginativa y divertida que va construyendo y enredando un árbol genealógico con una serie de relaciones improbables pero no imposibles. El tema original de Fulgencio Aquino y Margarita Aristigueta, tocado en formato trío (cuatro, maracas/voz, y la batería de José “Tipo” Núñez), es ideal para ser disfrutado avanzado el show y por ello no tuvo el efecto que otras veces tiene, aunado a que los primeros versos no se escucharon por un problema en el micrófono de Pino.

“Carta en rima a Carolina” siguió, aun con el sonido buscando su mejor balance. Para ella se incorporaron Yonathan “Morocho” Gavidia (percusión), Gustavo Márquez (bajo), la sección de metales compuesta por Eric Chacón (saxo tenor), Joel Martínez (trombón) y Noel Mijares (trompeta), los coristas César Gómez, Betsayda Machado, Huguette Contramaestre y José Delgado.

El pasado año fue lanzada la canción “Viernes de quincena”, una especie de piedra fundacional del disco que se bautizaba. Para ello se unieron Aquiles Báez (guitarra), Jhoabeat (beatbox), Héctor Molina (cuatro) y Horacio Blanco, para sumar doce en tarima y regalar una festiva interpretación del tema, ya con el sonido en plenitud.

El momento más intimo es sin duda “Amanecer Tuyero”, en el que Edward toca el cuatro eléctrico y una serie de efectos, logrando una atmósfera hipnótica que se une a la exquisita melodía y a la sentida voz de Rafa. Luego, con Freddy Adrián en el contrabajo, tocan el único tema instrumental, “El golpe”, un acercamiento al joropo tuyero “sin buche” y con cuatro (que se escuchaba distorsionado) en lugar de arpa, es decir, cuatro cuerdas en lugar de treinta.

Uno de los más interesante temas es el vals joropeado “Tristemente célebre”, en el que participa Luis Julio Toro en la flauta y los cuatro coristas y que trata sobre el arpisto Nerio Pacheco que fue puesto preso en La Rotunda, en los tiempos de José Vicente Gómez, por matar a su concubina. Cuenta la letra la espeluznante historia que el tipo fue utilizado como torturador de los presos políticos, a quienes tocaba el arpa cuando morían. Fue estupendo, con la batería marcando el ritmo. Pero, sin lugar a dudas uno de los más atractivos y arriesgados fue “El infortunio”, que cuenta una historia jocosa sobre una especie de joropo tuyero jazzeado con arreglos de Adrián, que pudiera haber sido compuesto por Blood Sweat & Tears en un arrebato étnico. Los metales, obviamente, llevan el peso, pero la batería de Núñez junto al contrabajo hicieron un trabajo fenomenal. Es el único tema en el que Ramírez toca la guitarra acústica.

“Claro de Luna” es el otro tema que tocan solos los protagonistas y resulta ser uno de los más sutiles, una historia de amor. Fue un momento de especial delicadeza en el que las luces manejadas por Valentina Sánchez lograron el ambiente propicio, contrastando con el siguiente, “El aguacate”, probablemente uno de los temas con letra más imaginativa y críticamente inteligente que haya surgido en tiempo, manejada con eufemismos propios de momentos delicados en un país. Un aguacate en un camión callejero de venta de verduras y frutas se erige en dictador en contra de los demás vegetales, que actuán en consecuencia. No se puede contar. Luego siguió “Malvada mía”, un despecho monumental que contó con magnífico arreglo de metales hecho por Gustavo Márquez.

Realizado el esperado bautizo en tarima, con todos los músicos rodeando el emotivo momento del chorro de ron sobre el disco, eligieron para despedirse “Mi mejor amiga”, aprovechando también para anunciar que al mismo tiempo era lanzado el video filmado durante la sesión de grabación. Realmente es el tema más pegadizo de El Tuyero Ilustrado, con la participación de José Delgado en la otra voz en lugar de Marcial Istúriz, quien la canta en el disco.

Se suponía era el final del concierto por ser once los temas del disco, pero el público eufórico pedía que volviera a salir y repitieran alguno de los temas. En efecto salieron, pero decidieron improvisar “El Comegente” de Pablo Estacio/ Bacalao Men, que ya Edward había incluido en su disco Cuatro, maraca y buche. César Gómez puso su cuota de jocosidad y el resultado fue una versión bastante divertida e “ilustrada” de un clásico del joropo tuyero moderno proveniente del mundo del rock fusión.

Edward Ramírez y Rafa Pino pueden darse por satisfechos. Fue una noche espléndida, con la audiencia respondiendo con generosidad. Ese material da para mucho.

Juan Carlos Ballesta