Inicio Ahi estuvimos Nademos en música primaveral (Crónicas del Primavera Sound 2016)

Nademos en música primaveral (Crónicas del Primavera Sound 2016)

1347
Primavera Sound
Radiohead. Foto: Eric Pamies

Nademos en música primaveral (Crónicas de una venezolana en el Primavera Sound)

Por Irene van Carmen

Mi Primavera Sound (PS) comenzó cuando miré fijamente a Erlend Øye y él también me miró. En la Sala Apolo éramos simples mortales con ganas de conocer gente y vivir nuevas experiencias. Cruzamos palabras y le recomendé investigar música brasilera. Luego Wout y yo nos fuimos a oír la canción final de la dulce Deradoorian y nos pusimos a menearnos con los enmascarados de RSS Boys. Al día siguiente se presentó Goat gratis en el Parc del Fórum. Tengo un LP de Goat y sabía de su estética emotivodélica; pero fue inesperado enterarme que la banda sueca fulminó el estigma de ser catires al envolver sus identidades en trajes tribales postmodernos.

Grama, naturaleza y apartarse de la ciudad es lo primero que uno piensa al referirse a un festival en Europa. Si ocurre dentro de una ciudad, recorres calles y un circuito de locales nocturnos. Sin embargo, gracias a la reciente modernización de Barcelona, existe desde hace 12 años un espacio público para eventos multitudinarios llamado Parc del Fórum. A pesar del nombre Parc, el contacto con la naturaleza es muy escaso, recordando la arquitectura del brutalismo. Durante el PS fue complicado llegar al Fórum porque el metro se declaró en huelga durante esos días. Nosotros aceptamos que nuestras vidas sin bicicletas eran miserables y volver a montar bici fue simplemente orgásmico.

Son tantos días y tantísimas bandas que la audiencia no tiene ganas de estar demasiado borracha o drogada, sino despierta y alegre. El silencio acompañó la mayoría de los conciertos, haciendo los ratos posibles, en especial si el show era bajo techo en el enorme teatro Auditori. Comenzamos el jueves sentados oyendo Andy Shauf, de quien no conocíamos ninguna canción. Fíjate lo fácil que es seguirlo sin conocerlo.

Algunas anécdotas

El músico más chistoso: El cantante de Beak>. Se sentía conocido y desconocido a la vez. El músico de Portishead (Geoff Barrow) habló entre canción y canción, discutió con sus compañeros de banda «¡Pero si dijimos que esa canción no la íbamos a tocar más nuncaaaa!» y terminaron tocándola; se le salió una que otra grosería. Si alguna vez te culturizaste oyendo Can, seguro te va a atrapar Beak>.

El cajón de recuerdos voladores: Obviamente Radiohead. Te sabes todas las canciones y las que no te sabes es «como si» las supieras. Un show mellow donde muchísimos individuos viajan juntos en y a través del espacio-tiempo. El show fue como te lo imaginas y es encantador ver tus predicciones hechas realidad.

Un alivio a la taquicardia: Luego de Radiohead, Animal Collective se montó con lámparas de explorador en la cabeza, totems decorativos y colores pasteles. Perfecto para verlo desde las gradas. Fue experimental, como si tocaran solo 4 canciones por largo rato.

Primavera Sound
Animal Collective. Foto: Marta Pérez
Primavera Sound
Animal Collective. Foto: Rayban Xarlene

La experimentación fallida: Boredoms. Tenía muchas expectativas con los japoneses. Creí que eran una banda nueva, pero me encontré a la cantante en el aeropuerto y me dijo «tenemos 30 años tocando, sí sí, me veo joven gracias al misterio japonés que no te voy a explicar porque son las 9 am». Le comenté que mi amigo en París disfrutó mucho su último show, intentando balancear lo nervioso que estuvo el baterista durante el PS.

Primavera Sound
Foto: Rayban Xarlene

La euforia del baile: LCD Soundsystem según cuenta la gente, aunque para mí fue el grupo de música turca Selda Bagcan & Boom Pam.

Luces más impresionantes: Sigur Rós.

Cuchi: Ver a una chama con sobrepeso cantando punk en Sheer Mag.

Quien provoca entablar amistad: La baterista y cantante de Autolux.

Impecable y elegante: Pj Harvey. Música tradicional inglesa versión futuro.

Chévere pero el cansancio no me dejó conectarme: Tame Impala.

Nombre de banda que encaja perfecto con la música: Floating Points.

Lo más chimbo de perderse: Todos los djs tempraneros como Todd Terje.

Impredecible: Ty Segall. Un inglés subió al escenario (no supe cómo) y el cantante le dio el micrófono para cantar la penúltima canción. El inglés se restregó en el piso cantando. Cantó, tembló, rió, agradeció, a dream came true para todos y nos hizo reír a carcajadas. El show terminó con el cantante diciendo «Ty Segall is playing in my house, my house».

Más impredecible AÚN: Black Lips. El cantante invita al escenario a un tipo. Luego de darle el micrófono, el señor invita a su novia al escenario. Cuando ella llega, él se arrodilla y le da un anillo. ¡Vaya manera!

La población del festival: Esperaba sentir «ya no tengo 20 años» pero no fue así. En mi opinión la edad promedio era 34 años. Muchos con 20, 30, 40, 50 años, hasta bebés y niños había. La música nos unió. No hubo gente particularmente disfrazada o pintoresca como suelo ver en otros festivales europeos. Fue sobrio y sencillo.

«Llegó la harina pan»: Cuando se acabó Pantha du Prince el festival llegaba a su final; por eso una avalancha de gente se dirigió a la zona chill out. Tenías que cruzar un puente y hacer cola. La gente se apretó tanto que del fondo de mi alma salió un grito diciendo «llegó la harina pan». No tuve a nadie alrededor que entendiera mi chiste. En el chill out seguimos apretados al son de Disco Finale.

…Y mientras tanto, en Venezuela: Black Lips lanzó como 10 rollos de papel toilet al público para darle un efecto visual al show. Fue imposible no recordar a nuestros compatriotas.

El top de la alegría: No fue durante una banda conocida ni esperada, sino todo lo contrario. Había oído algo de Pantha du Prince y no me gustaba; pero cuando hizo su show fue un momento “everything in its right place”. De eso se trata ver shows en vivo, conocer y reconocer.

Cuando fui más feliz AÚN: Como caraqueña mi inconsciente cree que la mejor manera de terminar una fiesta es en la playa. A las 8 am me bañé con unas irlandesas en el mar. Estábamos a punto de irnos pero vimos personas a lo lejos que comenzaban a agruparse en la playa. Gracias al soundsystem casero de Mo, un moreno alto de Dubai apasionado por la música, todo fluyó y se formó el after party. Sus amigos que viven en Londres también animaban la fiesta y cantaban canciones. En esa rueda estaban los músicos chilenos de Tunacola, una banda que tocó al mismo tiempo que Radiohead. Para su sorpresa, tuvieron público. Sí sí, hubo gente que no vio Radiohead.

La insolación del año: Durante el after party, Mike dijo que el cuerpo entero se le iba a poner como un “bloody tomato, but not this arm”. Se echó tanto protector solar en el brazo derecho que parecía body painting. Me dio a entender que para tener sentido del humor, necesitas llenar tu vida con experiencias jocosas.

El domingo recorría Barcelona en bici. Cada vez que veía alguien con cara de trasnochado levantaba mi puño al aire y decía «pruuuimaveeeeiiirraaauuu». En este viaje comprobé que hablar únicamente español me agota. Claro que compartí con venezolanos y disfruté con españoles; pero también con holandeses, noruegos, irlandeses, australianos, gringos e ingleses. Mi idioma oficial ya no es el español, sino el papiamento. Me satisface llegar a la casa (Viena) y haber participado en un festival bien curado y organizado, donde es obvia la relación comercial entre Barcelona e Inglaterra.