Inicio Sin categoría “Five Leaves Left”: el exquisito inicio del breve legado de Nick Drake

“Five Leaves Left”: el exquisito inicio del breve legado de Nick Drake

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Five Leaves Left 50 aniversario

Nick Drake
Filve Leaves Left
Island Records. 1969. Inglaterra

 Mi encuentro con la música de Nick Drake (†) ocurrió durante la visita de Pedro Aznar a Caracas el 23 de junio de 2009. En la rueda de prensa el genial músico argentino contaba que cuando versionó el tema “Time of no Reply” del músico inglés, se enteró que existe una organización que protege los derechos de autor de nuestro celebrado músico.

Una vez traducida, Aznar envió a Inglaterra la correspondiente versión que inicialmente fue rechazada por no mantener el espíritu del multi instrumentista compositor folk. Aznar la versionó bajo el título de “Tiempo sin respuesta” y, en su segundo envió, la organización dio el visto bueno. Aznar la incluiría en el repertorio de su excelente álbum Quebrado de 2008, disco doble donde plasmó temas originales y versiones de canciones de John Lennon, Sting y Nick Drake, entre otros.

El breve paso de Drake por este mundo

La breve e incongruente vida de Nick Drake encontró la muerte el día 25 de noviembre de 1974 cuando apenas tenía 26 años. Sufría de depresión crónica, hecho palpable en la mayoría de sus canciones y condición que le llevaría a tomar la decisión de ponerle punto final a su paso por el mundo. Si bien Drake no encontró la popularidad esperada en su tiempo, el paso de los años ha ido revalorizando su obra al punto de ser elogiada por íconos del folk como la canadiense Joni Mitchell y el estadounidense David Crosby, hecho en parte impulsado por la publicación del boxset Fruit Tree en 1979. Músicos de la estatura de Robert Smith, David Sylvian y Peter Buck, reconocen la influencia de Drake.

La primera gema de Nick

Como punto de partida de nuestro celebrado disco, destaca el notorio sentido poético de las letras de Nick Drake, acompañadas por una música elaborada usando afinaciones alternas en la guitarra y el tono grave de su voz. Íntimo y cálido pero al mismo tiempo evasivo y poco proclive a presentarse en directo, Drake sería considerado un “romántico condenado” por la prensa inglesa. A finales de los 90 se publicaron su primera biografía y una película sobre su vida titulada Un extraño entre nosotros.

Las diez composiciones que conforman Five Leaves Left (Quedan cinco hojas) inician con “Time has told me”: “El tiempo me ha demostrado que eres un raro hallazgo, una atormentada cura para una mente atormentada”. La pieza está conformada por seis estrofas de cuatro versos cada una. Drake destaca con holgura y nos invita a acercarnos a su obra.

 

Luego, en “River Man”, con un hermoso arreglo de cuerdas Drake nos cuenta: “Betty pasó por casa, dijo que tenía algo que decir sobre cosas de hoy y sobre hojas muertas”. Las cuerdas crean una interesante tensión que añade ese sombrío elemento que es parte de la impronta del músico.

La tercera canción es “Three Hours”, en la cual Nick nos relata en un formato diferente: “A tres horas del ocaso, Jeremías vuela, esperando alejarse del sol al este de la ciudad y en la cueva, en busca del maestro, en busca de un esclavo. Con 6 minutos y 16 segundos, es la más extensa del álbum. Destaca también una percusión similar a la india a todo lo largo de la composición.

 

Joe Boyd, productor del álbum, se inspiró en la producción del disco Songs of Leonard Cohen que hiciera John Simon. La idea era mantener un clima cálido e íntimo para el cual, además del tácito talento de Drake, Boyd escogió al guitarrista Richard Thompson de Fairport Convention y al bajista de Pentangle, Danny Thompson, personajes con gran peso específico en el redimensionamiento del folk británico a finales de los 60. Los arreglos de cuerdas fueron responsabilidad de Richard Hewson. En sus inicios Boyd y Drake tenían posiciones encontradas sobre la dirección del álbum, una más orgánica según Drake en contraposición del uso del estudio al modo de George Martin.

Way to Blue” (Camino a la tristeza) es la primera de la segunda tríada. Inicia con un hermoso aunque lúgubre segmento de cuerdas. Drake nos cuenta: “¿No tienes nada que decir para expresar lo que puede ser? ¿Nunca has oído sobre el modo de encontrar al sol? Dime, tal vez sepas, muéstrame lo que has de mostrar ¿No saldrás y dirás si supieras el camino a la tristeza?

 

Le sigue “Day Is Done” (Acabó el día), la más corta del álbum. Destaca el violín en torno a la guitarra y el cello. “Cuando el día acaba, en la tierra se hunde el sol con todo lo perdido y ganado cuando el día acaba”.

 

Culmina la segunda tríada con la melancólica “Cello Song”, donde el cello de Clare Lowther lleva la melodía alternando con la arpegiada guitarra sobre la base de las congas de Rocki Dzidzornu y el contrabajo de Thompson. Nos dice Drake: “Rostro extraño con tus ojos tan pálidos y sinceros, nada que temer porque tus sueños que llegaron a ti cuando tan joven hablabas de una vida, cuando retoñó la primavera”

 Durante el desarrollo de la grabación Drake expresaría su insatisfacción con los arreglos de Hewson por considerarlos muy comunes para su música, por lo que Drake sugeriría a Robert Kirby, un viejo amigo músico de los días de la Universidad de Cambridge donde Drake estudió por un breve periodo antes de dedicarse a la música. Boyd dio crédito a la opinión y Kirby se haría cargo de los nuevos arreglos.

La última tríada comienza con la hermosa flauta de “The Thoughts of Mary Jane” (Los pensamientos de Mary Jane). “¿Quién puede saber los pensamientos de Mary Jane, por qué ella vuela o sale a la lluvia, adónde ha estado, a quién ha visto en su viaje a las estrellas?”. La melodiosa pieza nos pone a flotar con la flauta en torno a la voz y la guitarra de Drake y eventualmente el resto de las cuerdas. Una exquisitez absoluta.

 

Drake luego nos ofrece una más animada “Man in a Shed” (Hombre en un cobertizo). La inclusión del piano de Harris y el pulsado ritmo de contrabajo nos van narrando la historia: “Y bien, hubo un hombre que vivió en un cobertizo, pasó la mayoría de sus días atormentado porque ese cobertizo estaba desgastado y abandonado bajo la lluvia, decía que era suficiente para enloquecer a cualquier hombre, cuando llovía, se sentía tan mal, cuando nevaba, simplemente se sentía triste”.

 

Culmina este trío de canciones con la otoñal “Fruit Tree” (Árbol de frutas). Inicia una guitarra arpegiada con el bajo acompañando a Drake y luego las cuerdas, “La fama es todo menos un árbol de frutas, tan enfermiza que nunca puede florecer, hasta que su tallo está enterrado, así que el hombre de fama nunca encontrará la forma hasta que el tiempo haya volado lejos de sus días finales, olvidados mientras están aquí y recordados por algún tiempo, una ruina más reciente de un estilo obsoleto

 

El sol del sábado llegó temprano en la mañana bajo un cielo muy claro y azul, el sol del sábado llegó sin avisar, así que nadie sabía qué hacer, el sol del sábado trajo rostros y gentes que no parecían ser gran cosa en sus días, pero cuando recuerdo esos rostros y gentes, eran demasiado buenas a su manera, a su manera, el sol del sábado no saldrá y ni me verá hoy”. Es el primer verso del tema que cierra el álbum, “Saturday Sun”. Destacan dos aspectos interesantes en este final, la inclusión de Drake al piano y la batería y vibráfono de Tristan Fry, que dan a la canción unos matices de blues y jazz.

 

En los siguientes tres años, Nicholas Rodney Drake publicaría su segundo y tercer álbum, Bryter Layter (1970) y Pink Moon (1972), para luego retirarse de la vida pública en casa de sus padres. El 25 de noviembre de 1974, tras ingerir una sobredosis de antidepresivos, Nick fallecía a la edad de 26 años.

Drake se convertiría en una figura de culto llegando a influir, además de los músicos ya citados, a célebres como Kate Bush, Paul Weller (The Jam, Style Council), Mikael Akerfeldt de Opeth, José González, Devendra Banhart, Joel Frederiksen y un largo etcétera. Nuestro celebrado álbum representa un excelente inició para conocer a quien luchó contra la depresión y el insomnio en su efímero paso por la vida pero pudo legarnos un puñado de canciones imprescindibles de alto contenido emocional.

Leonardo Bigott