Inicio Archivo discografico 40 años de London Calling, la obra maestra de The Clash

40 años de London Calling, la obra maestra de The Clash

479
London Calling

El 14 de diciembre de 1979 fue editado London Calling (CBS Records / Epic), el tercer disco de The Clash, una de las agrupaciones fundamentales de la era punk, que a partir de este disco amplió de forma notable el rango de influencias y el alcance de su obra. Cuarenta años después, este álbum conserva su frescura y absoluta vigencia, reafirmándose como una de las más importantes obras de la historia del rock.

Fue el gran colofón para la década de los 70 y un comienzo sin igual para la siguiente. Según los criterios actuales, hoy día no aparecería en las listas de lo mejor del año de muchísimos medios que suelen obviar los lanzamientos decembrinos.

Juan Carlos Ballesta

Languidecía la década de los 70 cuando uno de los grandes discos de la historia del rock aterrizaba en las vitrinas de las discotiendas de Gran Bretaña con su característica e inmortal carátula del bajista golpeando su instrumento contra el piso durante una presentación en el Palladium de Nueva York el 21 de septiembre de 1979, en medio de la gira The Clash Take the Fifth.

Ni Paul Simonon ni la fotógrafa Pennie Smith querían incluir esa foto por no ser técnicamente buena. Sin embargo, la simbología pudo más que los tecnicismos.

En poco tiempo se convirtió en una portada clásica y representativa de la contagiosa energía que siempre han irradiado las canciones del disco. Para hacerlo aún más emblemático, fue escogido el mismo tipo de letras que el debut de Elvis Presley.

Era London Calling, el tercer álbum de The Clash, una de las agrupaciones emblemáticas del punk británico y en general de la historia del rock.

Cuarenta años después, con uno de sus miembros fundamentales ya muerto -Joe Strummer-, el disco reafirma su importancia y demuestra su vitalidad y vigencia a prueba del tiempo y las modas.

Aquellas navidades de 1979 las vitrinas de las discotiendas fueron ocupadas por The Clash y Pink Floyd con el disco The Wall. Paradójicamente, aunque musicalmente a años luz, ambas obras abordaban temas sociales y políticos de interés tanto para la generación punk como para las anteriores.

The Clash: del garaje a los grandes recintos

Tras el incendiario e impactante disco debut, The Clash (1977) y el siguiente, Give ‘Em Enough Rope (1978), que contienen sus primeros e inmortales clásicos, se produjo el punto de inflexión en la carrera del cuarteto londinense.

Pocos imaginaban el cambio en el sonido que operaría en este trabajo, que sepultaría por siempre aquellos despiadados comentarios publicados por el semanario NME cuando comenzaban su periplo junto a Sex Pistols. “The Clash es la típica banda de garaje que debería rápidamente regresar a su garaje, preferiblemente con la puerta cerrada y el motor prendido” (Charles Saar Murray, NME, julio 1976).

A pesar de ello, se convirtieron rápido en la cara más creíble de la generación punk, en especial por su actitud política reflejada en muchas de sus letras. Meses después firmarían con la discográfica estadounidense CBS, con lo cual se ganarían otra lapidaría frase: “El punk murió el día que The Clash firmó con CBS” (Mark Perry, octubre 1976)

Para el momento de editar London Calling –14 de diciembre de 1979–, la banda estaba endeudada y en guerra con CBS. Sin embargo, lograron imponer su plan de editar un álbum doble a precio de uno sencillo, engañando a la discográfica con el argumento de que el segundo disco sería un sencillo de sólo dos canciones.

Aquel fue un acto en contra de sus propios intereses y a favor de su fiel y creciente legión de seguidores. Con su siguiente trabajo, Sandinista (1980) fueron aún más lejos ya que un LP triple lo vendieron como uno simple.

Uno de los períodos musicales más ricos de la historia de la música pop se vio enriquecido con un disco que recogía influencias diversas: rockabilly, jazz, blues, ritmos jamaiquinos (reggae, dub, ska), funk, punk e incluso disco music, que para entonces invadía el planeta. Por ello London Calling no caduca, sino que se repotencia cada vez más.

En cuanto a la temática tratada en los textos, no faltó el contenido político que siempre los identificó y que tuvo especial relevancia en aquel período conservador de Margaret Thatcher.

Los cuatro miembros de The Clash (Mick Jones, Joe Strummer, Paul Simonon y Topper Headon) absorbieron en muy poco tiempo una gran diversidad de influencias y lo que es más notorio, habían pulido su forma de tocar que dos años antes lucía tosca y rudimentaria.

El generoso e inspirado contenido de London Calling

El título del tema inicial que le da nombre al disco, fue inspirado en los llamados que transmitía la BBC durante la Segunda Guerra Mundial (“This is London calling…”, “Esto es Londres llamando…”), y se transformó en eso, en una llamada desesperada de una generación.

Aquella canción fue editada en formato single el 7 de diciembre de 1979 -una semana antes del lanzamiento del doble LP-, con un original fotomontaje que mostraba a Elvis Presley sosteniendo el nuevo disco de The Clash. El video fue filmado en modo guerrilla bajo la lluvia, navegando clandestinamente bajo la lluvia.

En medio de la euforia de esta publicación el grupo vuelve a Estados Unidos con la gira The Clash Take The Fight Tour y nuevamente regresan a Londres para tomarse un breve descanso, antes de emprender la grabación de Sandinista y un nuevo tour.

London Calling es un compendio de aciertos y una infecciosa mezcla de estilos e intenciones repartidas a lo largo de 66 minutos.

The Guns of Brixton”, presagiaba los disturbios que se produjeron en la ciudad natal del bajista Paul Simonon, compositor de este fabuloso reggae-dub.

No es el único tema con influencia jamaiquina y caribeña. “Rudie Can’t Fail” es un reggae-punk maravilloso, mientras la contagiosa “Revolution Rock”, es infalible. “Wrong ‘Em Boyo” es un ska melódico y divertido.

Otros temas abordados son las drogas (“Hateful”), el materialismo (“Lost in The Supermarket”), “Spanish Bombs” un homenaje a los combatientes por la libertad de la Guerra Civil Española y los efectos que tuvo ésta en Andalucía, el fascismo (“Clampdown”) y la vida de Montgomery Cliff (“The Right Profile”).

La inolvidable “Train in Vain” iba a ser lanzada como flexi disc en el semanario NME pero su autor, Mick Jones, decidió a último momento que se incluyera en el álbum.

Esta adición tardía no permitió que apareciera listada en la contraportada, por lo que los seguidores de la banda lo bautizaron como “Stand by Me” por su estribillo. En sucesivas reediciones fue incluido el nombre correcto.

El rockabilly lo abordaron desde dos ángulos, el frenetismo surf de “Brand New Cadillac” y el jazzeado “Jimmy Jazz”.

Uno de los temas más pop -si cabe el término con The Clash- es “Death or Glory”, con excelente alternancia vocal de Jones y Strummer y un gran bajo de Simonon.

La crítica “Koka Kola”, es la canción más corta, mientras que “The Card Cheat” es la mas dramática con una trompeta de cierta reminiscencia beatle.

La variedad en el disco es tal que cada canción es una sorpresa. “Death or Glory” es un punk controlado, mientras “Four Horsemen” e “I’m Not Down” son los más notables vínculo con el pasado inmediato, pero con un sonido y grabación depurados.

Diecinueve canciones para la historia que resuenan una y otra vez sin que lleguen a cansar. Es el legado de Jones, Strummer, Simonon, Headon y el productor Guy Stevens, fallecido al poco tiempo de edición de esta joya atemporal que acaba de cumplir 30 años de editada sin el menor síntoma de agotamiento.