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50 años después del segundo capítulo de Traffic

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Traffic 2nd album

En octubre de 1968 se publicó el homónimo segundo disco del cuarteto inglés liderado por Steve Winwood, una mezcla de rock, blues, folk, jazz y psicodelia

Traffic
Traffic (2nd album)

Island Records/UA. 1968. Inglaterra

En 1967, cuatro mozos ingleses descargaron en un club llamado The Elbow Room en Aston, Birmingham. Eran el organista Steve Winwood, quien tocaba en una exitosa banda para entonces llamada The Spencer Davis Group; el baterista Jim Capaldi (†), el guitarrista Dave Mason de The Hellions y Deep Feeling; y el flautista y saxofonista Chris Wood (†).

De esa descarga nació Traffic, una de las más atractivas propuestas musicales inglesas de finales de los 60 y comienzos de los 70. Su álbum debut Mr. Fantasy (1967) sigue siendo considerado una obra maestra, especialmente el tema del mismo nombre.

Tras haber grabado ese primer disco, Mason decidió dejar el grupo pero la ausencia no sería muy larga y el guitarrista retornaría componiendo un considerable número de temas para nuestro celebrado álbum, cuyo primer contacto visual es el cuarteto posando para el lente de Gered Mankowitz.

Una sutil mezcla de folk, pop y rock inicia el repertorio de diez temas que conforman Traffic. Compuesta por Dave Mason, “You Can All Join In” (Todos ustedes pueden participar) nos relata: “Aquí está una pequeña canción, todos ustedes pueden participar, es simple y espero que sea nueva, inventa tus propias palabras si así quieres, cualquier palabra vieja sirve, tal vez me siente aquí a pensar, amarillo, azul, ¿Qué haré?, negro, blanco, dejen de pelear, ¿Alguna vez te molestó uno de estos colores?

La obra es un claro tema de unión racial que se desgrana con un rítmico atractivo que tiene en la voz un dejo a Crosby, Stills & Nash.

El álbum sigue con una canción de Jim Capaldi y Steve Winwood llamada “Pearly Queen” (Perlada reina). Con un mayor acento en el blues, Winwood toma el micrófono y sobre Mason y la armónica nos dice: “Le compré un traje de lentejuelas a una reina perlada y ella podía tomar más vino que cualquiera, por sus venas corría sangre gitana, y en el momento correcto ella me diría que encontraría mi destino”. Mason hace acá un llamativo solo.

La primera tríada del lado A la completa “Don’t Be Sad” (No estés triste), un tema compuesto de una sola estrofa de ocho versos escrita por Mason: “No estés triste, sólo quiero verte superar las cosas, todo lo que tengo es tuyo si crees que puede ayudarte, bueno o malo, nadie puede realmente juzgarte”.

Escuchamos el órgano de Winwood llevando la pieza hasta dar el acorde final.

Los dos últimas del primer lado son “Who Knows What Tomorrow May Bring” (¿Quién sabe que pudiera traer el mañana?) y el éxito “¿Feelin Alright?” (¿Te sientes bien?). Capaldi, Winwood y Wood coescribieron la primera.

Un tema con tintes de soul donde Steve destaca en el órgano. El segundo, compuesto por Mason, logró entrar en las carteleras de Estados Unidos.

Joe Cocker le haría una buena versión a este tema en el que Wood sobresale con su tenor. “Parece que debo cambiar de escenario, porque sueño cosas raras cada noche, encarcelado de un modo que no puede ser, abandonado a mi suerte o así parece, debo salir antes de empezar a gritar pero alguien trancó la puerta y se llevó la llave, es parte de la letra.

Un cierto aire festivo inicia el lado B con “Vagabond Virgin” (Virgen Vagabunda) de Capaldi y Mason. La letra va: “Dime cómo quieres que sea, mira de nuevo y verás que soy el mismo amor, piénsame como sea, tu retorcida mente no tiene escape, pero no te avergüences, el amor es un juego”.

Las armonías vocales y la flauta de Wood se entretejen con el piano de Winwood. La historia es clara pero te dejo la segunda mitad como sorpresa.

La siguiente pieza es un tanto polémica y lleva por título “Forty Thousand Headmen” (Cuarenta mil líderes). En uno de sus cinco cuartetos, esta composición de Capaldi y Winwood con trazos jazzísticos nos cuenta: “Dejando mi tesoro ante la puerta de hierro, llamo rápidamente con la esperanza de no haber llegado tarde, pero alguien vino y me dijo, no pierdas tu tiempo, y cuando le pregunté quién era, me dijo, mira atrás”.

Winwood adorna con rasgos barrocos parte de la pieza que tiene ese temperamento que nos da sosiego, similar a “Dear Mr. Fantasy”, pero interpuesto con pasajes contrastantes. La última de la tríada es otra composición de Mason llamada  “Cryin’ To Be Heard” (Gritando para ser escuchado), también con elementos de jazz y barroco.

Los tres versos cuentan: “Alguien está gritando para ser escuchado y hay alguien que escucha cada palabra… Navega por el océano con tu espalda contra el viento, escuchando nada que sea seguro, el llamado de un pájaro. Y cuando comience a llover no empieces a maldecir, puede que sean sólo las lágrimas de alguien a quien jamás habías escuchado”. El juego vocal y el órgano de Winwood inyectan intensidad e interés.

Las dos últimas piezas fueron escritas por Jim Capaldi y Steve Winwood. Son “No Time To Live” (Sin tiempo para vivir) y la pegadiza “Means To An End” (Medios para un fin). En la primera Wood comienza con su saxo soprano en un modo que evoca a Jan Garbarek.

Winwood entra con una hermosa melodía al piano que conecta con las líneas de Chris. “Así como el tiempo comienza a arder sobre mí, y los días se hacen cortos, la gente hace todo por rechazarme, pero de cierto modo, no serán sus conciencias atrapadas…”.

Finalmente otro poco de blues y folk en la breve “Means To An End”, donde el segundo de los tres cuartetos nos relata con ese característico swing the Winwood, “Soy un medio para el fin y amigo de todos, el rico, el pobre, el mendigo o ladrón, desde mi corazón envío un mensajero para inclinarse y arrancarte la agonía y el pesar”. Winwood toca el bajo, además del piano y la guitarra eléctrica.

En 2004, la banda Traffic entraba al Salón de la Fama del Rock and Roll. Este segundo disco ya dejaba en claro que su música giraba en torno a una fusión de géneros de temas propios en los cuales la improvisación era el eje sobre el cual apreciamos elementos de música barroca, blues, rock, pop y jazz, con una combinación de instrumentos que bajo el concepto descrito alcanzaría su auge en John Barleycorn Must Die de 1970.

En mi incipiente mundo púber, la radio y gente de mi entorno, pondría en mis oídos a “Empty Pages”, (Páginas vacías) de ese clásico LP.

Otra interesante obra fue The Low Spark of the High Heeled Boys de 1971. Winwood sigue como fuerza inspiradora evocadora de esta gran banda que finalmente cerró su ciclo precisamente ese año que entró al famoso salón.

Leonardo Bigott