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Ater Vitae, una clase magistral de progrock

Ater Vitae

Ater Vitae

Teatrex, El Bosque, Caracas

(Marzo 16, 2017)

 
¡De nuevo el prog!

Bajo la producción de Orlando Zurita, inició con este concierto en la Sala Teatrex de El Bosque, una serie de conciertos enmarcados dentro del rock progresivo. Este género, que está pronto a arribar al medio siglo de existencia, goza del aprecio de una élite de características muy peculiares dentro y fuera de Venezuela.

Las experimentaciones de grupos como Moody Blues, The Beatles, The Beach Boys y The Byrds ayudó, con la incorporación de elementos folklóricos, músicas de otras latitudes y uso de las tecnologías de grabación, a delinear lo que finalmente se conocería como rock progresivo, rock sinfónico o como dicen muchos art rock.

En ocasiones el épico álbum debut de King Crimson, In The Court Of The Crimson King (1969), suele nombrarse como punto inicial del género pero es importante recordar que toda historia tiene un lado débil y debemos dejar espacio para la duda aunque ciertamente ese álbum rompió todo esquema hasta ese momento planteado y representa un importante punto de inflexión en la historia del rock.

En Venezuela, también a finales de los 60, surgió Espiga, banda conformada por Gustavo Merchán, Bernardo Montoto, Simón Álvarez, Ricardo Rojas y Héctor Di Donna. Influida notoriamente por Pink Floyd, Emerson, Lake & Palmer y Crosby, Stills, Nash & Young, Espiga logró colocar en la radio dos temas, “Dama gentil” y “Hombres de paz”, ambas audiovisibles en Youtube.

Esto significa que podemos, dentro de lo razonable, decir que Espiga es, al menos, uno de los precursores del rock progresivo local. Grupos como Aditus, Témpano, Nemketaba, Estructura, Obertura, Ficción, Parthenon, Antares y Equilibrio Vital fueron destellos de ese movimiento en la segunda mitad de los 70 y comienzos de los 80.

Para inicios del milenio, los álbumes de grupos como Kré y Pig Farm On The Moon para el sello Musical Mind de Elliot Levy, ayudaron, cuando menos, a recordar que no era causa perdida. Fueron, tal vez, las producciones de ACIC y Emmanuel Abramovits las que en el primer quinquenio del milenio hicieron arder la llama con mayor esplendor, trayendo a legendarias bandas del género como Premiata Forneria Marconi, Focus, Kansas, Steve Hackett, After Crying, Rick Wakeman y Camel, The Flower Kings, entre otras. También, esporádicamente nos visitarían Roger Waters, Asia, Peter Hammill, Peter Gabriel y Yes. Todo esto como una somera referencia previa al momento que ahora me ocupa.

Este miniciclo es un acto heroico y la agrupación Ater Vitae es la primera en recibir la antorcha. Conformada por el teclista y fundador Anthony Febres, el baterista Diego Cabrujas (hijo del recordado dramaturgo José Ignacio Cabrujas y la gran dama de la música renacentista y barroca, Isabel Palacios), el bajista Ysmael Rodríguez y el guitarrista Julio Sánchez, el concierto inició con un sonido fantasmal y la ausencia del grupo por un tiempo prolongado que invitaba a la imaginación.

Ya a oscuras, se podía ver reflejado en pantalla frases sobre la “psíquica cálida” o qualia que, dicho de otro modo, son las experiencias en primera persona como el dolor, la intuición y la pasión, entre otras. Este elemento en sí, ya es parte de esa cultura del progrock que nos envuelve en un clima de misterio y provocador de reflexiones densas.

Los integrantes poco a poco tomaron la escena para ofrecernos una sonoridad limpia, delicadamente delineada y con todos los elementos característicos del género, fusión de diversas corrientes y la alternancia de solos de batería, bajo, guitarra y teclado, ejecutados acorde a los tiempos. Esa era la “Overture / Progression” de la banda.

“Mechanical”, el segundo tema de la noche, fue complementado con videos alegóricos a la revolución industrial con imágenes de fábricas, trenes, maquinarias etc. La pieza estuvo caracterizada por la alternancia de una sonoridad arrolladora con cambios interesantes bajo un temperamento dramático en cierta sincronía con el video.

Ater Vitae Ater Vitae Ater VitaeDos de los momentos más gratos del concierto fueron los temas “Remains” y “Solitude” que contrastaron con los anteriores del repertorio por tener un temperamento lento y una sonoridad espacial donde Ismael demostró su técnica como bajista, arpegiando al instrumento y creando una atmósfera extraterrenal.

Las transiciones entre lo espacial y lo estruendoso también marcó el estilo del cuarteto donde frecuentemente bajo, guitarra y teclado compartían solos. También en ocasiones la corporal batería de Diego Cabrujas añadía una dimensión más profunda. Muy buen baterista, sin duda.

La banda en ocasiones evocaba las composiciones de Steve Wilson por esos contrastes de hermosas melodías creadora de espacios abiertos y explosiones sonoras dramáticas y abruptas siendo Ater Vitae también sutil en las transiciones de uno a otro momento. Esa solitud se reflejó en la imagen de un hombre al final de un muelle durante dos estaciones diferentes.

“Road”, “Qualia”, “Resignation” y “Magic Forest”, fueron las piezas que dieron continuidad a la noche en las cuales prevalecieron los elementos antes descritos. De éstas, la primera inició con un sublime feeling de jazz amén de las frases de Anthony e Ysmael al tiempo que un video mostrando dunas y estrellas nos hipnotizaba. La segunda, fue otro momento atractivo del concierto.

Este tema en midtempo expuso a Diego una vez más, denso, corpóreo y en ocasiones inesperado pero nunca apresurado y que tuvo sus momentos de esplendor pero tal vez menos acertado aunque igualmente efectivo en este tema que será el titulo del álbum primogénito de Ater Vitae próximo a salir.

Diego también habló un poco de “Resignation” destacando que era una composición en 5/8 (merengue caraqueño) evocadora de la situación venezolana y todo el cúmulo de situaciones entorno. Sonidos de agua y pájaros colmaron la sala de Teatrex en la interpretación de “Magic Forest”, pieza complementada con la proyección de un bosque.

“Despite The Storm” fue otro excelente tema que estuvo acompañado por el video de una lluvia y una vez más la cadenciosa sonoridad de Ater Vitae que impregnó el teatro subyugándonos una vez más. “Regression” selló el final del concierto con sendos solos de guitarra y teclado y esos hermosos pasajes que ya son elementos indivisibles de la banda.  Hacia el final, Diego presentó una vez más a la banda recalcando que el cuarteto en realidad tiene un quinto elemento, el guitarrista Leonardo Limonghi quien está fuera del país actualmente.

Ater Vitae El encore, lo que acá solemos llamar bis, llegó con “House Of Illusion”, un tema que será parte del repertorio del segundo álbum del grupo. Una vez más bajo y guitarra exaltaron con sus solos este tema final.

Ater Vitae tiene un sonido fresco y bien estructurado, colmado de pasajes contrastantes y lleno de matices que reflejan un mayor interés en composiciones coherentes y no en alardes de virtuosismo. Es una banda con una propuesta y actitud maduras, poseedora de una vitalidad y una sonoridad originales que ha sabido contrastar cúmulos sonoros cargados de una fuerte energía con instantes melodiosos y espaciales. Estos elementos lo hacen ciertamente merecedora de abrir esta serie de conciertos que nos presenta Orlando Zurita.

Lenardo Bigott