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Puticlub: el intenso retorno de Culto Oculto 20 años después

Culto Oculto Puticlub

La recordada banda de dark psycho rock nacida en Caracas en los años 90 ha regresado a la acción con un atractivo disco producido por Javier Corcobado

Culto Oculto
Puticlub

Music Mangiatore. 2023. Venezuela/España

 
Una de las grandes noticias de 2023 es sin duda el retorno discográfico de una de las bandas protagonistas, más recordadas y queridas de la escena rock caraqueña de los años 90.

La banda nunca se disolvió oficialmente, y a pesar de un intento de publicar hace ya más de 10 años y esporádicas presentaciones a ambos lados del Atlántico, no ha sido hasta 2021 cuando José Henríquez (voz, guitarra y principal motor de esta reaparición), Sidney “Gato” Reyes (bajo), José Juan Sanguinetti (batería) y Paulo De Oliveira (teclados) volvieron a verse las caras, a ensayar y grabar, ahora que ninguno vive en Venezuela y se reparten por tres países (España, México y Colombia).

La historia de Culto Oculto es realmente especial. Pocos casos hay como el de esta banda nacida en Caracas durante los años 90 y que fue clave en la efervescente escena de la ciudad en aquella etapa final del siglo 20 cargada de vaivenes e incertidumbre, pero también de mucha intención y actitud.

Cuando el grupo publicó el que era su más logrado disco hasta aquel momento, Blanco (2002), ya se había producido el primer punto de inflexión con la ida de José Henríquez a Madrid.

A pesar de ello, las canciones pudieron presentarse en directo en unos pocos locales caraqueños (La Belle Epoque) y Mérida, y en España y Portugal durante 2003, incluidos Moby Dick Club Círculo de Bellas Artes en Madrid; Sala Sidecar en Barcelona y los Conciertos de Radio 3 de Televisión Española

El Festival Sziget en Hungría ya vendría en 2007.




Culto Oculto fue una de las más activas bandas en la Caracas de la segunda mitad de los 90, lo que obviamente no volverá a pasar de la misma manera, aunque ahora existen las condiciones entre sus miembros para que el retorno a los escenarios, la recuperación de antiguos seguidores y la ganancia de nuevos en otras latitudes de habla hispana como México o España contribuya a una estabilidad creativa y económica. Ahora es mucho más común de lo que se sospecha que los integrantes de una banda no vivan ni siquiera en el mismo continente.

Por ello, es muy destacable que no hayan abandonado el espíritu grupal ni las ganas de seguir produciendo música. Este quinto trabajo –si incluimos el homónimo casete de 1995 y BarAtl000mix de 2000– recoge el testigo de Blanco (2002), ahondando en la psicodelia más dark, en los ambientes lisérgicos, los boleros envenenados y libidinosos, el funky y el rock de garaje.

La historia de Puticlub comenzó hace ya más de una década. Algunos de los seguidores de la banda quizá recuerdan que en 2012 Culto Oculto, en ocasión de la presentación en el ciclo Trasnocho Sonando en Caracas (que curó y produjo Ladosis), presentó los temas de Puticlub y el disco fue publicado digitalmente.

Sin embargo, salvo algunos temas, este Puticlub es otro distinto a aquel, aunque conserve el nombre y el espíritu. Aquel fue retirado de las platormas hace ya un tiempo.

El Puticlub que nos ocupa fue producido por Javier Corcobado, tras un acercamiento propiciado por José Henríquez que llevó a Javier a un “amor a primera vista” con la propuesta de Culto Oculto, sin duda, habitando terrenos similares. Ya desde los 90, el grupo había mostrado cierta afinidad con el sonido maldito de Corcobado en los tiempos con los Chatarreros de Sangre y Cielo, en especial con el mundo de los boleros.

La cercanía y aprecio mutuo ha llevado a que Culto Oculto abriera el concierto de Corcobado en el prestigioso Metropolitan de CDMX, y haya servido de banda base varias veces en conciertos realizados en México, donde se grabó la mayor parte del disco.

El bolero “Perr@” nos introduce en la intensa noche de pasiones de Culto Oculto. La pieza transcurre con Henríquez cantando frases como “Perra mi amor / ladrándole a la vida / me engañaste / Y ahora el burdel de mi alma / está cerrado / aunque te arrepientas / de no saber querer” sobre un colchón de sintetizadores, el órgano de De Oliveira, la guitarra tormenta de Corcobado (que contribuye en parte de la composición) y un plácido rítmo que incluye las congas de Emil Anaya.

La cantante y artista gráfica Aintzane con G de Gloria hace una intervención estupenda en la segunda parte de la canción, cantando: “Perro mi amor / hipócrita vicioso / traidor hermoso / tú sí que no sabes querer / Y aunque te deslices / por todas mis noches / amarga es la luna / de tu anochecer

La grabación de la batería fue realizada por Francisco “Coco” Díaz en Caracas en 2012, siendo uno de los pocos vestigios del primer intento de Puticlub.




Culto Oculto decidió comenzar de esta manera para establecer las premisas que se desarrollan a lo largo del disco y que tienen en “Io Me Lo Mangio Tutto” uno de los momentos más directos.

Culo, teta, culo, teta, culo, teta…. io me lo mangio tutto” es el mantra que Henríquez canta de forma circular. Son dos intensos minutos que transcurren sobre un contundente ritmo de batería y un potente bajo distorsionado, todo ello rodeado de un wall of sound guitarrero.

La pieza (originalmente titulada «El Pescozón» en la versión 2012) fue remezclada en 2023 y acompañada de un videoclip realizado solo con con gifs y memes típicos de Internet que se consiguen gratuitamente.

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El espíritu bolerístico vuelve con “Te voy a olvidar”, un hedonista tema con un fantástico saxo ejecutado por Abraham Yacaman que tal como recuerda la letra, nos lleva a un tugurio de mala muerte en la Avenida Baralt en el centro de Caracas: “Te voy a olvidar / aunque me cueste mil putas / Te voy a olvidar / por todos los burdeles de la Baralt / Voy a ahogarme en la entrepierna del mundo / hasta chupar el filo de mi muerte / Y te voy a olvidar

Surge entonces el pegadizo tema, “Bestia”, una especie de dance punk con influencias de LCD Soundsystem y !!!, con la voz grave de Corcobado sonando desde el background y su guitarra tormenta contribuyendo al ambiente de jolgorio de este Puticlub que nos invita a pervertirnos.

Otro temazo es “Vinimos a reventarnos”, en este caso coqueteando con el psychobilly. Edgar Torres aka Sr. Gasolina contribuye con guitarra, y Corcobado vuelve con su guitarra tormenta.

Es uno de los momentos estelares de Sanguinetti, quien se luce con un ritmo acelerado.

El tema es una de las composiciones sobrevivientes de la versión 2012 de Puticlub

El vals bolerístico y ranchero “Pinche canción”, de nuevo con Sr. Gasolina y los fantásticos saxo tenor y soprano de Yacaman, destila influencia mexicana, en especial de grupos como San Pascualito Rey o La Barranca

El videoclip muestra parte del proceso de grabación en Estudios Noviembre en Ciudad de México, en octubre de 2021, durante la pandemia.

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Uno de los puntos álgidos de Puticlub es “Escupe hielo”, una pieza de afiladas guitarras (incluida la de Corcobado), gran base rítmica de de Gato Reyes y JJ Sanguinetti, y un José Henríquez dramatizando su vocalización de manera soberbia.

La belleza del hielo / se sentó frente al rebaño / con sus labios carnosos / cortó las fibras de mi aliento / Se abrió su belleza / y entonces el frío se hizo verbo / escupiéndome hielos

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La influencia bolerística de Corcobado retorna con fuerza en “Puertas adentro”, y de nuevo Yacaman hace un grandioso aporte con sus saxos y el Sr. Gasolina con su libidinosa guitarra.

Los arpegios de guitarra y el ritmo circular de batería conducen este lamento en forma de canción llamado “En el calabozo de tu amor”, en la que Henríquez canta: “En el calabozo de tu amor / han reposado mis horas / faltan días sin contar / e incontables segundos de vida / en el filo de tu no / fui lamiendo el vacío / el delirio de tu sí / fue asfixiando mis motivos

La parte final posee un atractivo juego entre guitarras

Puticlub cierra con los dramáticos y oscuros siete minutos de “Contigo”, con un ritmo machacante, guitarras distorsionadas, bajo tormento y aullidos de Corcobado, y un Henríquez histriónico.

Afloran aquí las referencias a los Chatarreros, The Birthday Party o el ruidismo ritualístico de Swans.

Es, sin duda, un final digno de un disco que sorprende por su genuina intensidad lírica e instrumental.

Culto Oculto ha protagonizado uno de los retornos discográficos de mayor envergadura entre el vasto panorama iberoamericano. No cualquier banda permanece 20 años sin discos y es capaz no solo de establecer vínculos coherentes con su pasado, sino de superar aquello con lo que crearon su nombre.

Juan Carlos Ballesta