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Feels Good to Me: el sorprendente debut de Bruford

Bruford Feels Good to Me

Tras sus años con Yes, King Crimson y los cortos períodos con Gong, Genesis y National Health, el gran baterista inglés debutó con su propia banda en 1978

Bruford
Feels Good To Me

EG Records. 1978. Inglaterra

Pocos músicos de los años 70 pueden jactarse de haber sido parte esencial de dos bandas seminales como Yes y King Crimson, y de haber participado en giras y grabaciones con Gong, Genesis, National Health, Absolute Elsewhere, Roy Harper, Pavlov’s Dog y por supuesto, U.K.

Bill Bruford había logrado un estatus envidiable gracias a su distintivo estilo y su seriedad como músico. Su sonido es probablemente uno de los más prístinos y reconocibles que exista entre el vasto universo de la batería, gracias en especial al timbre del redoblante, la afinación de los toms y la manera de golpear los platillos, tanto en modo “ride” como “splash”. Tal como el siempre ha reconocido, es un baterista de jazz prestado al rock.

Aunque son muchos los grandes bateristas del género, nuestro All Star Band del rock progresivo, a no dudarlo, contaría con Bruford detrás de los tambores.




Luego de que King Crimson cesara actividades en estudio con el disco Red (1974) y enseguida con la última gira en los 70 que dio como resultado USA (1975), Bruford estuvo girando con Gong y Genesis, y pasó a ser cofundador de National Health junto al teclista Dave Stewart y el guitarrista Phil Miller.

Sin embargo, tenía demasiadas ideas en su cabeza y en 1977 conformó junto a Stewart en los teclados, Allan Holdsworth en la guitarra y el bajista estadounidense Jeff Berlin la primera encarnación de su banda, a la que daría su apellido por nombre.

Con la participación adicional de la vocalista y poetisa Annette Peacock y el fliscornista Kenny Wheeler, el cuarteto grabó Feels Good To Me, con Robin Lumley de Brand X en la producción y el destacado Steven W. Tayler como ingeniero de audio.

Pocos discos debut de un baterista son tan impresionantes como Feels Good To Me, con 10 composiciones de Bruford (tres compartidas con Stewart y una con Peacock), en un terreno medio que emparentaba el jazz fusion, el sonido Canterbury y el rock, sin decantarse del todo para ninguno de ellos.

Para entonces, el jazz fusion aun tenia aire, aunque los grandes y paradigmáticos discos de Mahavishnu Orchestra, Return to Forever y Weather Report ya habían sido publicados. Sin embargo, bandas como Brand X -donde tocaba su amigo Phil Collins– estaban en su mejor momento, y quizá por ello Bruford apeló a Lumley para que lo ayudara en la producción.

La foto de Gered Mankowitz mostrando el perfil de Bill en primer plano con un gong detrás es la invitación a sacar el LP y poner a rodar el lado A.

El comienzo con la ágil “Beelzebub” no podía ser mejor. Bruford con el vibráfono y batería lleva el liderazgo, mientras Berlin acompaña la rítmica, Holdsworth desliza su distintiva sonoridad guitarrística y Stewart proporciona un delicado soporte de teclados.




En una tónica menos acelerada, “Back to the Beginning”, presenta a Annette Peacock en su peculiar estilo narrativo, bastante sensual y expresivo.

Con letras del propio Bruford, el primer tramo sirve para que Peacock despliegue el texto, para entonces dar paso a la instrumentación en la que Berlin y Stewart “funkean” y Holdsworth solea maravillosamente, al tiempo que poco a poco Bruford va incrementando la intensidad de su performance acoplando al tempo que llevan las palmas.

El crescendo da paso de nuevo a Annette, quien vuelve con mayor misterio

La siguiente pieza, “Seems Like A Lifetime Ago”, está dividida en dos partes. La primera de ellas se desarrolla como una balada jazzeada, con Peacock cantando otra letra de Bill, esta vez con un sentido más melodioso.

Aparece aquí el magnífico Kenny Wheeler con un solo de fliscorno corto pero sumamente expresivo. Su performance se mantiene en segundo plano mientras canta Annette.

La segunda parte es radicalmente distinta y es Stewart el que primero lleva protagonismo con los acordes de teclado, con Holdsworth regalando otra gran intervención. Bruford aprovecha para realizar algunas de sus síncopas.

El lado A cierra con “Sample and Hold”, composición de Bruford y Stewart, que es uno de los platos fuertes del disco.

El vibráfono vuelve y Bill se las arregla para crear una rítmica sólida e intrincada, dando libertad a Jeff Berlin para que demuestre su gran habilidad con el bajo sin trastes.

Stewart, por su parte, nos hace recordar a National Health, la banda que llevaba en paralelo y de la cual Bruford había formado parte antes de decidirse a iniciar su propio proyecto. El bajista Neil Murray, también miembro de National Health, aporta bajo adicional.




El lado B lo abre el tema título, de temperamento alegre. La pieza cuenta con la participación de John Goodsall, guitarrista de Brand X.

Stewart tiene carta abierta para lucirse tanto con los sintes como con el piano, mientras Holdsworth cobra protagonismo y tal como fue en el primer álbum de U.K. publicado poco después, sus solos son cortos pero sustanciales

Either End of August” nos lleva de la mano con sosiego, con un Stewart magistral en el sintetizador y de nuevo Wheeler haciendo de su intervención un momento de gran sensibilidad.

Bruford deja el espacio para todos los demás se luzcan, en especial Jeff Berlin.

If You Can’t Stand The Heat…” comienza de manera acelerada con escalas en vibráfono, acompañadas de batería y soberbio bajo, con Stewart proporcionando acordes y Holdsworth interviniendo de manera alternada.

Probablemente este sea el tema en el que Bruford demuestra su mayor habilidad como vibrafonista.

La pieza recuerda las incursiones de Pierre Moerlen’s Gong, en las que también Holdsworth hizo grandes aportes.




La balada otoñal “Springtime in Siberia”, quizá la composición mas netamente jazz del disco, la llevan Stewart en el piano y Wheeler en el fliscorno, y en ella Bruford no toca a pesar de ser compositor junto a Stewart.

El tema final, el más largo con casi nueve minutos, trae de vuelta a Annette Peacock. Fue titulado “Adiós a la pasada (Goodbye to the Past)”, obviamente una traducción equivocada de la que se dieron cuenta tiempo después.

La pieza tiene todos los ingredientes que la hace un clasicazo de aquella etapa de Bruford que se extendió por dos discos más, One of a Kind (1979) y Gradually Going Tornado (1980), antes de unirse a la renovada encarnación de King Crimson en los 80 y darle vida a Discipline (1981)

La pieza comienza con ambientaciones de sintetizadores sobre las que se monta una rítmica muy atractiva, la cual da paso a la narrativa de Peacock (ésta si de su autoría) que sube y baja en intensidad dependiendo de la instrumentación.

Sin duda, un cierre épico para un disco que sigue conservando su frescura y atractivo intacto, y que presentaba por primera vez a Bill Bruford como un compositor brillante.

Juan Carlos Ballesta



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