Inicio Ahi estuvimos Guitarrísimo: Enrique Bravo & Luis Quintero

Guitarrísimo: Enrique Bravo & Luis Quintero

Enrique Bravo & Luis Quintero

Guitarrísimo (Enrique Bravo & Luis Quintero)

Centro Cultural B.O.D., Caracas

(Diciembre 4, 2016)

 

La guitarra clásica pareciera atravesar un momento difícil. Algunos de los motivos son un repertorio exhausto, una difusión escasa o limitada y tal vez una errada veneración del instrumento que suele ser tratado como un Dios. Es como si el ‘guitar hero’ del rock fuese un virus altamente contagioso. No en vano es el instrumento más popular en todo el planeta, al menos esa es la idea que se tiene.

David Russell, Manuel Barruecos, Ana Vidovic, Goran Sölscher, Elena Papandreou y Dimitri Illarianov son grandes nombres de la guitarra clásica actual. Sin embargo, mi criterio va más allá en conceptos como el de Flavio Sala, Luis Quintero y Enrique Bravo.

En sus repertorios, si bien están los clásicos como “El Concierto de Aranjuez”, las composiciones de Agustín Barrios Mangoré e Isaac Albéniz, también ellos nos brindan la oportunidad de disfrutar las sonoridades de la guitarra clásica en temas populares como “Heal the World” y “Tears in Heaven” en el caso de Sala o “Milonga” y  “Tango in the Sky” en el caso de Bravo y Quintero, quienes a dos guitarras nos brindan la oportunidad de algo más intimista con excelsa hermosura.

Guitarrísimo es eso. Enrique y Luis dieron inicio al concierto con “Romance anónimo”, pieza clave para todo aspirante a concertista que cobró nueva vida interpretada a dos guitarras. “Danza paraguaya” de Agustín Barrios (†) y uno de los temas más hermosos del repertorio barroco, “Adagio en Sol Menor”, de Tomaso Albinoni, continuaron la tarde del domingo.

Sobre este último, destacó el arreglo con una dinámica ligeramente acelerada que en mi opinión fue idónea para este formato a dos guitarras que presentaron Bravo y Quintero en la primera parte del programa.

Tras esas excelentes piezas, Quintero nos llevó a Río de la Plata evocando la segunda mitad del siglo 19 con ¨Milonga”, de su autoría. “Tango in the Sky” de Roland Dyens (†), con sus iniciales armónicos, nos mantuvo en Argentina por otros minutos más antes de venir a Venezuela con dos emblemáticas piezas de Antonio Lauro (†), “Carora” y “Natalia”.

Es importante destacar la obligatoriedad de conocer e interpretar la música de Lauro en conservatorios del mundo. Su complejidad y belleza, han seducido a músicos como Sting y Dominic Miller.

Las últimas dos piezas fueron clásicos universales del repertorio guitarrístico. La primera de ellas “Asturias” de Isaac Albéniz (†), ligeramente silenciada al inicio, y el segundo movimiento (adagio) del “Concierto de Aranjuez” de Joaquín Rodrigo, donde se procuró recrear la orquesta con la segunda guitarra.

Ambas, sin dudas, cautivaron la atención de los asistentes por las hermosas melodías y el altísimo nivel que exigen para ser interpretadas. Ambos explicaron la importancia de estos temas. Una breve pausa daría un poco de tiempo a la audiencia para reflexionar sobre esta primera parte que sin duda demostró la versatilidad y virtuosismo de Enrique Bravo y Luis Quintero.

Enrique Bravo & Luis Quintero
Enrique Bravo por Emilio Méndez
Enrique Bravo & Luis Quintero
Luis Quintero por Emilio Méndez

En la segunda parte, Bravo y Quintero estuvieron acompañados por la mandolina y maracas de Giovanni Sciortino, el bajo de Carlos Rodríguez (Siempre así – 2013) y el novel cuatrista Luis Anselmi. Los cinco iniciaron la segunda parte con dos temas representativos de la obra de Aldemaro Romero (†), “Quinta Anauco” y “De Conde a Principal”.

En formato de quinteto de cuerdas, ciertamente una gema dentro de este variado y exigente repertorio. Luego, los músicos ofrecieron un tema que en lo personal resultó una gran sorpresa para mí, “Nelly”, una gaita de Antonio Lauro. Tras la cual Quintero y Anselmi quedarían solos en escena para un “Pajarillo” compuesto por Luis Quintero donde Anselmi pudo demostrar sus dotes musicales. “Los caujaritos” de Ignacio “Indio” Figueredo con arreglos de Alirio Díaz (†) nos acercaba al final.

Este tema de recio carácter fue seguido del sempiterno “El diablo suelto” de Heraclio Fernández donde, una vez más, Anselmi demostró que va bien encaminado a convertirse en un importante cuatrista.

Este concierto debe repetirse.  No dudo que Guitarrísimo de Enrique Bravo y Luis Quintero, de mantenerse, está elaborado para reposicionar la importancia de la guitarra clásica dentro y fuera del país. Ambos guitarristas son de dilatada trayectoria artística y con una gran amistad que refleja la empatía entre ambos.

Tano Enrique como Luis se sintieron cómodos con el repertorio pese a una dolencia en la mano derecha de Enrique que no menoscabo la ejecución de este bien hilvanado y complejo repertorio.

Leonardo Bigott