Inicio Discos La Provisional «Estación espacial Caracas» (2015) (Venezuela)

La Provisional «Estación espacial Caracas» (2015) (Venezuela)

993

La Provisional

Estación Espacial Caracas

Independiente. 2015. Venezuela

 

Desde que Caracas se convirtió en una urbe moderna en los años 50, ha ejercido una especial fascinación en muchos creadores. Una ciudad que se montó en el tren de la modernidad pero que al mismo tiempo nunca dejó de poseer todas las características de una ciudad caribeña y del tercer mundo. Entre la añoranza por un pasado en que Caracas prometía ser una de las capitales más importantes de Occidente y un futuro que todos soñamos sea mejor, se mueve el concepto retrofuturista de este debut de La Provisonal.

A todas luces es muy interesante el proyecto ideado por el guitarrista y compositor Humberto Scozzafava (guitarra, bajo, teclados) en el que confluyen y conviven, sin pelearse, diversas corrientes musicales como el acid jazz, nu jazz, el funk, los ritmos latinos (bugalú, cha cha cha, mambo), el space disco y el lounge. Lo acompañan en la aventura el saxofonista y flautista Glenn Tomassi, los trompetistas José Ramoncini y Alain Henriot, el trombonista David González y el baterista Manuel Montañez, quienes grabaron el disco debut. También participan en las cuerdas el Cuarteto Millenium (Ollantay Velázquez, Miguel Nieves, Jesús Pérez y Valmore Nieves), Francisco “Coco” Díaz (percusión menor, mezcla) y Gerardo López (batería).

El álbum comienza con el tema “Baile con la Billos en la Estación Espacial Caracas el 29/8/2098”, que funciona como una declaración de intenciones. A lo largo del disco hay imaginativos títulos como “Volando por la Cota 1000”, “Cha Cha Cha interpretado por el Robot Cheo 3000”, “Matisse toca el Cha Cha Cha” y “Arsenio Vicious Cruz, el hijo de Sid Vicious y Celia Cruz”, que sumados al diseño de arte del venezolano Yitzhak Fowks que muestra a una Caracas suspendida en el espacio, dan idea clara de la orientación de este trabajo, muy bien ejecutado y grabado.

La Provisional parece que llegó para desmentir a su propio nombre.

Juan Carlos Ballesta