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Rompan Todo: la versión de los vendedores

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Rompan Todo Netflix

La mini serie Rompan Todo de Netflix ha generado todo tipo de reacciones. La voz autorizada del Sr. González nos da sus valiosas impresiones


Si hay una voz autorizada y respetada para contar con detalles la historia del rock mexicano, esa es la de Rafael González Villegas, mejor conocido como Sr. González, cuya historia dentro de la música comenzó en Caracas, Venezuela, a finales de los años 70.

De regreso en Ciudad de México a comienzos de los 80, su extensa y muy valiosa labor ha abarcado ya no solo su rol de músico con diferentes bandas y proyectos solistas, sino que se extiende a la producción, sellos discográficos, investigación y periodismo, autor de tres libros indispensables, “60 años de Rock Mexicano”.

Ubicado en uno de los grandes epicentros del rock en América Latina, escribe en primera persona sus impresiones sobre la reciente serie de Netflix, “Rompan Todo”.

Sr. González

La miniserie de Netflix, Rompan Todo – La Historia del Rock Latinoamericano”, me ha generado algunas impresiones encontradas. En un principio, aplaudí lo que pensé era un trabajo de investigación para articular una historia de lo que ha sido el rock en nuestros países. Además admiro y conozco personalmente a varios de los que aparecen en pantalla, algunos de ellos buenos amigos.

También he sido partícipe de varios de los sucesos ahí narrados. Me sorprendió encontrar en varios momentos, imágenes de archivo que nunca había visto. Incluso aparezco unos segundos junto a otros músicos en una de estas escenas. Ver a mi compañero de banda fallecido, Armando Vega-Gil cantando “La Valona de la Conquista”, en uno de los conciertos que Botellita de Jerez dio en Ciudad Universitaria, me hizo un nudo en la garganta.

Pero, también apareció un cierto desconcierto conforme avanzaban cada uno de los seis episodios que comprenden la miniserie. Algo no me cuadraba.

Hacer un trabajo que lleve por título “Rompan Todo – La Historia del Rock Latinoamericano”, no solo se presume una labor titánica de investigación, también implica una depuración de información que inevitablemente terminará dejando contenido fuera.

Esto provocará reclamaciones de todo tipo, algo que es de esperar en estos trabajos. Así que como televidente, uno debería de saber de antemano que se está ante la presentación parcial de una historia que es más amplia. No siempre pasa así y algunos toman por única, la verdad que se les ofrece.

En una circunstancia ideal, los creadores de una empresa de este tamaño, tendrían que contemplar la suma de opiniones especializadas y diversas, que desde diferentes puntos de vista construyeran una versión más o menos cercana a una realidad objetiva. Mientras más voces fueran, mejor.

Pero esto no sucedió en “Rompan Todo – La Historia del Rock Latinoamericano”. ¿Por qué poner entonces un título tan ambicioso, si en los hechos nos quedamos con la impresión de que nunca existió la voluntad de narrar con el rigor que merecía dicha historia?

Por las opiniones que he leído al respecto tras su estreno, la gran mayoría de los críticos coinciden en que este trabajo tiene la función de enaltecer la carrera del productor de la miniserie, Gustavo Santaolalla, que a su vez tiene una reconocida trayectoria como productor musical de una parte del rock comercial en el continente.

Algunos consideran que esto no fue casual y que hubo una intencionalidad al elegir ese nombre, anticipando la polémica causada después de su estreno. El productor en cuestión se ha convertido en el villano del momento, de la noche a la mañana. Sea un paso calculado o no, lo cierto es que la serie no está pasando desapercibida.

Sobre el tema de investigar la historia tengo algo de conocimiento al respecto. Ahí están los tres volúmenes de mi autoría (“60 años de Rock Mexicano”) que narran la historia del rock mexicano. Por lo mismo, me gustaría mencionar algunos datos que pueden ayudar a entender mi desconcierto con el título de la miniserie:

-La historia del rock iberoamericano es más amplia que la que está solamente ligada a los artistas firmados por una parte de la industria discográfica transnacional. Plantearla así, ya es una verdad a medias.

• El rock latinoamericano lo han conformado una infinidad de géneros, muchos de los cuales nunca firmaron un contrato con alguna de estas compañías.

• La mayor parte de la discografía del rock iberoamericano, ha sido lanzada por compañías locales e independientes, ausentes en la miniserie.

• La mayor parte de la historia del rock en Latinoamérica ha sido subterránea, es decir, al margen de la industria de la música, sin embargo existe.

• Brasil también pertenece a Latinoamérica…y Venezuela, Panamá, Puerto Rico, Cuba, la comunidad hispanoparlante de Estados Unidos…

• La Movida Madrileña fue una escena muy influyente en nuestro continente. Si bien aparecen en la miniserie algunos exponentes de ésta, nunca se le menciona. Narrar la historia del rock latinoamericano, bien pudo haber sido también la historia del rock iberoamericano. ¿Por qué la limitación entonces?

• Existen bandas nuevas, que aunque no estén en una de estas grandes empresas, siguen escribiendo la historia del rock en Latinoamérica hoy. ¿Por qué dejar de narrar la historia con la llegada del nuevo milenio?.

Y así puedo seguir con una serie de puntos que darían sustento a la investigación del rock en nuestras latitudes, pero fueron totalmente ignorados aquí.

¿Por qué llamarle así a la miniserie de Netflix?

En términos generales y sin una linea narrativa clara, los distintos músicos involucrados, aquí convertidos en cronistas, cuentan sus historias entrelazadas con sucesos sociales y políticos, en ocasiones con imprecisiones.  Por ejemplo, Rockdrigo no murió en Tlatelolco como se llega a mencionar en cierto momento.

El trabajo de edición por otra parte, sustenta el discurso en el cual victimarios y víctimas tienen la misma responsabilidad en la violencia de una convulsionada Latinoamérica. Un discurso en donde los jóvenes y como parte de ellos los rockeros, vivían el terrorismo de estado de forma cotidiana, pero a la vez sus manifestaciones y desmanes tenían consecuencias desafortunadas como butacas rotas y consecuentes prohibiciones.

Rompan todo” la gran travesura. Desde una visión maniquea, moralista y apolítica, la serie de Netflix pretende dar sustento a la rebeldía implícita en el rock latinoamericano. Igual hay reclamos libertarios justos, que recriminaciones fuera de lugar (Javier Bátiz reclamando las groserías de Ricardo Ochoa en el Festival de Avándaro)

Pareciera que todo el continente vivió lo mismo y de la misma manera. Y claro que muchos grupos tenían causas válidas, lo sé bien. Y varios lo expresaron, pero estas pasan de largo ya que no importan para la trama central de la serie. Así, la rebeldía es un cliché en el sistema. Se incluye convenientemente, en el último momento, las mujeres que han trascendido al machismo del rock. Pero nadie profundiza, simplemente pasa.

¿Si “romper todo” o “la historia del rock latinoamericano” no son realmente los ejes conductores de esta miniserie, entonces cuál es el eje conductor real?

Me temo que en el mejor de los casos, la mayoría de los participantes posiblemente no tuvieron idea de como iba a ser utilizada su participación en favor del verdadero argumento final: El rock latinoamericano existe gracias a la mano divina de un grupo de productores y directivos que tomaron las decisiones “correctas” (Llámense Santaolalla, Lara, López, Calderón, etc). Tuvieron buen ojo para el business, pues.

Y los músicos involucrados cumplieron así una función específica: la de justificar dicho argumento y en el caso de algunos participantes, aderezarlo con su ego. No faltaron los personajes que según ellos, han sido los primeros en crear, en grabar, en enseñar, en descubrir, bla bla bla.

El discurso de que el rock en Latinoamérica es trascendente por ser parte de la gran industria discográfica, ha sido utilizado hasta el cansancio en el pasado, de ahí su normalización. Es una versión incompleta en la que muchos creen.

En ese sentido, este trabajo no aporta nada nuevo. Tomando como hilo conductor esta falsa premisa, participan en “Rompan Todo – La Historia del Rock Latinoamericano”, solo una parte de los artistas de dicha industria, siendo llamativo que la mayoría de éstos han sido producidos por el productor de la miniserie.

Así que no me es difícil intuir que cuando los viejos lobos de la industria discográfica crean un documental con un título oportunista, no solo lo hacen para reafirmar su conveniente versión de la  “historia del rock”. Lo hacen porque quieren, pueden y sin duda es un buen negocio, que por lo pronto ya les está dando dividendos.

Estos tal vez serían menores, si por ejemplo la miniserie se llamara “La Versión de los Vendedores”.


Rafael González Villegas – Sr. González

Es un músico, compositor, productor y escritor mexicano. Como solista tiene editados siete discos y ha publicado cuatro libros, entre los cuales está la trilogía de 60 Años de Rock Mexicano. Fue dueño del sello discográfico Discos antíDOTO. Fue miembro de Botellita de Jerez en las etapas de 1988-1997 y 2012-2019. Actualmente tiene un grupo con Zaira Franco llamado Combo Movox.

Ha colaborado con artistas como Julieta Venegas y Café Tacvba, con quienes ha tocado en vivo y grabado discos (producidos por Gustavo Santaolalla). También fue, junto a otros músicos, co-organizador de los conciertos pro zapatistas durante la segunda mitad de la década de los años 90.