El 22 de marzo de 1982 la influyente banda de heavy metal inglesa comenzaba con su emblemático tercer álbum la era con el cantante Bruce Dickinson
Iron Maiden
The Number of The Beast
EMI. 1982. Inglaterra
Considerada como una de las bandas de mayor impacto en Inglaterra a principios de los años 80, para el momento en que Iron Maiden acudió a los Battery Studios de Londres para grabar su tercer álbum (entre finales de 1981 y principios de 1982), el cual llevaría por título The Number Of The Beast, el bajista fundador y principal compositor Steve Harris había asumido un gran riesgo al incorporar dentro del grupo al cantante Bruce Dickinson (ex integrante del grupo Samson) para sustituir a Paul Di’Anno, quien había grabado los dos primeros discos del grupo y gozaba de gran popularidad por parte de los seguidores de la banda.
Sin embargo, a pesar que en aquélla época a los fans nos disgustó la salida de Paul Di’Anno, tengo que reconocer que la entrada de Bruce Dickinson resultó ser ventajosa para el grupo, ya que al poseer un rango vocal mucho más amplio y melódico que el de su predecesor, permitió que Iron Maiden desarrollara canciones de mayor complejidad compositiva, lo que la llevó a convertirse en una banda de heavy metal de primer nivel, obteniendo así una amplia aceptación tanto por parte del público inglés como en el resto del mundo.
Una vez incorporado Dickinson en Iron Maiden, inició su nueva etapa con una serie de conciertos efectuados a finales de octubre de 1981 en Italia y Francia, con la finalidad de presentar a su nuevo cantante y continuar con la gira “Killer World Tour” (iniciada en febrero de 1981 para promocionar su segundo álbum Killers), la cual concluyó oficialmente con un concierto efectuado en el Rainbow Theatre de Londres en noviembre de 1981, realizando posteriormente un concierto secreto en el Ruskin Arms de Londres, el 23 de diciembre de 1981, en donde se presentaron bajo el nombre de “Genghis Khan”.
Todo ello ocurría mientras se efectuaban las sesiones de grabación de The Number Of The Beast, cuya producción estuvo a cargo de Martin Birch (1948-2020), quien trabajó junto al ingeniero de sonido Nigel Hewitt-Green.
Comienza el disco con unas ráfagas lanzadas por la batería de Clive Burr (1957-2013), junto a las guitarras de Dave Murray y Adrian Smith, mientras que el bajo de Steve Harris les hace el contrapunteo, todo para dar inicio a “Invaders” (escrita por Steve Harris), la cual presenta un ritmo acelerado y en donde la voz de Bruce entra posteriormente siguiendo una cabalgante melodía ejercida por la banda, la cual a su vez se acopla al ritmo marcado por el cantante durante los coros.
Después del segundo coro, podemos escuchar a Murray descargando un potente solo de guitarra, siendo secundado posteriormente por Smith, cuyo solo nos conduce luego a la última parte del tema, cuando volvemos a escuchar la voz de Bruce entonando la última estrofa y coros, con el grupo interpretando el ritmo utilizado en la introducción para darle su punto final.
Las letras de “Invaders” describen las consecuencias provocadas por la invasión de los vikingos en tierras inglesas y cuya temática ya había sido explorada en otra canción de Harris titulada “Invasion”, la cual se había publicada en la maqueta The Soundhouse Tapes en noviembre de 1979, y como lado “B” del sencillo “Women In Uniform” en octubre de 1980.
A pesar de ser una gran canción, Steve Harris siempre ha manifestado sentir cierta disconformidad con la misma, siendo probablemente éste el motivo que “Invaders” nunca haya sido interpretada en vivo por Iron Maiden.
El segundo tema del disco es la estupenda “Children Of The Damned”, escrita también por Harris y la cual se inicia con un ritmo lento, en donde escuchamos a las guitarras y el bajo siendo interpretados conjuntamente, siguiendo una melodía algo reminiscente al “Remember Tomorrow” de su primer disco.
La batería de Burr suena de manera discreta en un principio, para luego entrar de lleno al momento en que la guitarra de Murray interviene con un emotivo solo que luego le da paso a la delicada voz de Bruce, quien demuestra su amplio rango vocal al momento de cantar el coro, en donde va repitiendo el título de la canción, para luego regresar con la melodía inicial.
Cuando llegamos al puente, el tempo se acelera bajo los toques de la batería de Clive al que luego se le suman los demás instrumentos los cuales son acompañados por la voz de Bruce, quien luego conduce a la banda para que éstos interpreten un acelerado ritmo con las guitarras sonando al unísono, para después intervenir la guitarra de Dave Murray descargando un agresivo solo, entrando luego una melodía vocal por parte de Bruce quien va siguiendo a la guitarra de Adrian, para después cantar de manera rítmica la última estrofa del tema.
La composición de “Children Of The Damned” se inspiró en una película británica del mismo nombre, la cual se había exhibido en enero de 1964 y cuyo argumento señala la historia de seis niños con poderes telepáticos y de telequinesis; aunque la canción solamente describe a un solo niño al comienzo, al final nos habla de la condenación de todos ellos.
“Children Of The Damned” ha formado parte del repertorio de Iron Maiden de manera intermitente a lo largo de su carrera. Por su parte, Bruce Dickinson manifestó que él llegó a participar en la composición del tema, pero debido a que todavía se encontraba bajo contrato de publicación con el grupo Samson, no pudo ser acreditado. Igual situación se le presentó con las canciones “The Prisoner” y “Run To The Hills”.
álbum continúa con una estupenda composición de Adrian Smith y Steve Harris titulada “The Prisoner”, cuyo diálogo que escuchamos a modo de introducción pertenece al actor Patrick McGoohan (1928-2009); el cual fue extraído de una serie de televisión inglesa del mismo nombre (transmitida entre 1967 y 1968) que fue creada por el propio McGoohan, quien también trabajó como protagonista y director en la referida serie.
El dialogo en referencia junto al sonido del fondo, fue editado parcialmente en el disco y se puede escuchar después de la secuencia de apertura en los capítulos 3 y 4 de la serie (denominados “A, B and C” y “Free for All”, respectivamente).
Para poder incluir el diálogo de apertura en la canción, el mánager del grupo (Rod Smallwood) tuvo que contactar a Patrick McGoohan (dueño de los derechos de la serie), quien le dio la autorización al grupo para su publicación.
Después del diálogo, entra de manera lenta pero con un alto nivel de potencia la batería de Clive Burr, interviniendo de manera pausada las guitarras y el bajo para después lanzar la banda un acelerado heavy metal, en donde la voz de Bruce (sobregrabada en los coros), sigue el argumento de la serie original y nos cuenta las peripecias de un personaje llamado “Número Seis”, quien intenta escapar de una agencia de espionaje, el cual lo tiene secuestrado y vigilado en un pueblo.
Después del segundo coro, la guitarra de Adrian Smith sobresale con un solo que suena por encima de una sección rítmica y pausada, guiada por la batería de Clive, junto al bajo de Steve y la guitarra de Murray, quienes luego aceleran el tempo mientras que Smith continúa interpretando su correspondiente solo, el cual es sustituido posteriormente por Murray justo antes de entrar el último coro.
“The Prisoner” formó parte del repertorio del grupo durante la gira promocional de The Number Of The Beast, para después ser interpretada intermitentemente a través de los años.
En 1984, el grupo retomaría la temática de “The Prisoner” en la canción “Back In The Village”, publicada en el álbum Powerslave.
El primer lado del disco concluye con “22 Acacia Avenue”, escrita por Steve Harris y Adrian Smith, interpretando éste último un acelerado riff con su guitarra, interviniendo luego la banda mientras que Bruce nos cuenta sobre un lugar y una chica capaz de levantar el ánimo a quienes acudan a ella pagando un precio.
Tal como se menciona en el texto del álbum, la chica en cuestión es la misma protagonista del tema “Charlotte The Harlot” (incluido en el primer disco de Iron Maiden), quien a pesar de las advertencias del cantante, se rehúsa a abandonar su profesión.
Cuando el tema supera el primer minuto y medio, el grupo inicia un cambio de ritmo que es seguido por la voz de Bruce, en donde todos mantienen el tempo acelerado y el bajo de Steve va manteniendo un cabalgante ritmo el cual continúa hasta que llegamos al puente del tema, en donde los músicos contestan el fraseo de Bruce por medio de sus instrumentos,
Luego entra en un lento interludio instrumental en donde Dave Murray interpreta un emotivo solo de guitarra, el cual se extiende hasta que la batería de Clive da la señal para acelerar de nuevo el ritmo y entramos entonces hacia la última parte, en donde Bruce le implora a “Charlotte” que abandone todo y se marche con él.
Seguidamente nos encontramos con un contundente solo de guitarra ejecutado por Adrian Smith, quien luego es acompañado por el bajo de Steve Harris, cuyo sonido sobresale en cierto punto para que después la banda le dé punto final al tema.
El grupo interpretaría en vivo “22 Acacia Avenue” de manera constante hasta 1984, para después aparecer de manera esporádica a partir de 1988. Por otro lado, las referencias a “Charlotte” aparecerían posteriormente en canciones como “Hooks In You” de 1990 y “From Here To Eternity” de 1992.
El lado “B” del disco comienza con una de las canciones más famosas y distintivas en la historia de Iron Maiden.
Se trata de “The Number Of The Beast” escrita por Steve Harris, en donde una voz siniestra recita “a capela” y a modo de introducción, un pasaje del libro del Apocalipsis incluido en la Biblia en donde se habla sobre la llegada del anticristo; dicha voz perteneció a un actor y narrador de programas de radio y televisión de nombre Barry Clayton (1931-2011).
Steve Harris comentó que se inspiró en escribir las letras de la canción al despertar de una pesadilla que había tenido luego de ver la película “Damien: Omen II”, así como de una lectura del poema de Robert Burns (1759-1796) titulado “Tam o’ Chanter”, el cual cuenta la historia de un pueblerino escocés quien es perseguido por el diablo y sus discípulos, cuando intenta regresar a su casa en una noche oscura luego de una larga juerga, describiéndose en “The Number Of The Beast”, las impresiones y temores del protagonista luego de su encuentro con el demonio.
Después de la apertura vocal de Barry Clayton, escuchamos conjuntamente a la guitarra de Dave y al bajo de Steve efectuando un cabalgante ritmo que inicia el tema, interviniendo de inmediato la voz de Bruce utilizando un tono aprehensivo.
Entra después la guitarra de Adrian junto a los platillos de Clive, quienes van siguiendo la melodía inicial, concluyendo esta introducción con un delirante grito por parte del cantante dándole paso a la parte acelerada de la canción.
Se cuenta que el productor Martin Birch encerró a Bruce Dickinson en la cabina de grabación durante cuatro horas hasta obtener del vocalista el efecto deseado en la introducción, manifestando el propio Bruce que el grito que se escucha fue producto de su propia frustración.
Por su parte, Steve Harris comentó que dicho grito es un tributo a Roger Daltrey (The Who), quien efectuó un grito similar en el tema “Won’t Get Fooled Again”, incluido en el álbum Who’s Next de 1971.
La canción mantiene un ritmo acelerado durante toda su estructura y sus coros adornados con la mención de “666” la han convertido en todo un clásico para la banda. Después del segundo coro, escuchamos un solo de guitarra por parte de Dave quien va tocando hasta llegar a una breve pausa en la sobresale el bajo de Steve, entrando luego la guitarra de Adrian descargando su solo que después le da paso al distintivo bajo de Steve, quien logra que su instrumento actúe como solista.
Interviene finalmente Bruce entonando la última estrofa y último coro, para terminar el tema con el vocalista utilizando la tonalidad que escuchamos al principio.
“The Number Of The Beast” fue publicada como sencillo en abril de 1982, incluyendo en su lado “B” una versión en vivo del tema “Remember Tomorrow”, la cual fue registrada en Padua, Italia, en octubre de 1981, durante las primeras presentaciones efectuadas por Bruce Dickinson junto a la banda.
El tema ha permanecido dentro del repertorio de Iron Maiden durante la mayor parte de su carrera.

El álbum continúa con otro clásico del grupo escrito por Steve Harris, el cual lleva por nombre “Run To The Hills”, cuya temática es muy similar al tema “White Man” del grupo Queen, en donde se narra el sufrimiento de los nativos americanos con motivo de la invasión a sus tierras por parte de los europeos.
Comenzando la canción con el rítmico sonido de la batería de Clive Burr, entrando después las guitarras de Adrian y Dave (con un tono más agudo) junto al bajo de Steve, ejecutando todos al unísono unos distintivos riffs cuya melodía es seguida por Bruce, quien canta unas letras escritas desde el punto de vista del nativo americano.
Después de la primera estrofa, la banda inicia su característico ritmo cabalgante en donde Bruce canta asumiendo el papel de los conquistadores, siendo posteriormente acompañado por las voces de Steve y Adrian durante los coros, para después entrar el cantante narrando en la última estrofa (y en tercera persona) las atrocidades cometidas por los conquistadores en contra de los nativos;
Interviene Dave Murray con un potente solo de guitarra después del siguiente coro, escuchándose después el bajo de Harris quien junto a un ascendente grito por parte de Dickinson, dan la entrada a los últimos coros que se van repitiendo hasta el final de la pieza.

“Run To The Hills” sería publicada como sencillo en febrero de 1982 y sería interpretada en casi todas las giras efectuadas por el grupo durante toda su historia. En el lado “B” de dicho sencillo se agregó el tema “Total Eclipse”, cuya composición se acreditó a Dave Murray, Steve Harris y Clive Burr; incluyendo una excelente interpretación del baterista durante la introducción, para luego intervenir la guitarra de Smith conduciendo un movimiento rítmico cuya melodía es seguida por los demás, mientras que el cantante describe la impresión de las personas que se enfrentan a una oscuridad total en todo el mundo, siendo acompañado por los solos de Smith en ciertos pasajes.
A mitad del tema escuchamos un acelerado solo de guitarra por parte de Murray, interviniendo luego el solo de Smith que preludia un puente lento con la voz de Bruce al mando, para después sonar el ritmo inicial con el cual se termina la canción, en donde escuchamos a Clive Burr haciendo sonar un gong.
“Total Eclipse” fue interpretado en vivo durante la gira europea de 1982 y después sería incluido como penúltimo tema en la edición remasterizada en CD del álbum en 1998.
En la edición original del disco, el penúltimo tema fue “Gangland”, escrito por Adrian Smith y Clive Burr, en la quese presentan unas letras que describen el ambiente en donde se desenvuelven los gangsters y en especial a un personaje que intenta escapar de las garras de unos asesinos a sueldo.
Inicia la canción con el sonido de la batería de Burr en un estilo reminiscente al de Ian Paice (Deep Purple), entrando posteriormente los demás músicos bajo la guía de la guitarra de Murray y desarrollando un potente y acelerado rock, el cual se acrecienta al intervenir la voz de Dickinson para después regresar al ritmo inicial durante los coros.
Destaca posteriormente el sonido de los dos guitarristas para luego darle paso al solo de guitarra de Adrian Smith, terminando el tema con el último coro, en donde la voz de Bruce es acompañada por los solos de Adrian.
A pesar de no ser un mal tema, Steve Harris siempre ha declarado no sentirse muy satisfecho con “Gangland”, manifestando que hubiera preferido relegarlo como lado “B” del sencillo de “Run To The Hills” e incluir en el disco la canción “Total Eclipse”, la cual siempre consideró como superior.
Tal vez ello haya sido el motivo por el cual “Gangland” nunca fue interpretada en vivo por Iron Maiden.
El álbum termina con otro clásico del grupo escrito por Steve Harris y que lleva por nombre “Hallowed Be Thy Name”, en la cual se relatan las reflexiones de una persona que va caminando hacia el cadalso para ser ejecutada.
Comienza la canción con el grupo mostrando sus influencias sinfónicas, con Clive Burr golpeando conjuntamente una campana tubular y los platillos de su batería, siendo acompañado a su vez por el bajo de Steve y las guitarras acústicas de Dave y Adrian, quienes crean una atmósfera lenta y siniestra mientras la voz de Bruce asume el papel del condenado a muerte.
Cuando nos acercamos al primer minuto del tema, el ritmo se acelera notablemente, con la guitarra de Murray ejerciendo como solista, para después unirse al sonido de la guitarra de Adrian y al bajo de Steve, siendo seguidos por los diferentes toques del baterista, efectuando todos un repetitivo ritmo el cual presenta breves pausas a medida que interviene la voz de Bruce, quien al terminar la estrofa le da paso para que la banda continúe con el ritmo anterior.
Después de superados los dos minutos con treinta segundos, nos encontramos con un cambio de ritmo el cual es conducido por la batería de Clive, desarrollándose el sonido de todos los músicos a medida que avanza el tema, entrando luego la voz de Bruce entonando la última estrofa.
Entonces vuelve la banda a interpretar el ritmo inicial, interviniendo posteriormente la guitarra de Murray quien junto al baterista, nos señala la entrada hacia la parte más acelerada de la canción, la cual arranca después de los cuatro minutos con treinta segundos, en donde se destaca posteriormente la guitarra solista de Murray a quien después le hace el contrapunteo la guitarra de Smith.
Una vez concluido los solos de guitarra, el grupo continúa con su acelerado tempo hasta que a la señal de Clive Burr, la banda vuelve con el ritmo principal con Bruce repitiendo dos veces el título de la canción, para después terminar el tema de manera épica bajo la guía del baterista.
Salvo raras excepciones, “Hallowed Be Thy Name” ha permanecido dentro del set list de la banda. Por otro lado, la canción fue objeto de una demanda efectuada por los antiguos integrantes del grupo británico “Beckett”, quienes manifestaron que “Hallowed Be Thy Name” incluía parte de las letras de su canción de 1974 “Life’s Shadow”; llegándose a un arreglo de manera extra judicial en marzo de 2018.
La portada del disco fue realizada por el artista Derek Riggs, en la que podemos observar a “Eddie” controlando con unas cuerdas al diablo, quien a su vez lo está controlando a él mientras sostiene una marioneta con su figura.
Lamentablemente, The Number Of The Beast sería el último álbum que contó con la participación de Clive Burr, quien después de participar en la gira mundial “Beast On The Road” durante 1982, fue despedido del grupo y el baterista Nicko McBrain (proveniente del grupo Trust) ocupó su lugar, permaneciendo estable la formación de Iron Maiden hasta 1990.
Para efectuar esta reseña consulté la página web “setlist.fm”; el libro “Run To The Hills – The Official Biography of Iron Maiden” por Mick Wall, publicado en 1998; entrevista a Steve Harris por John Stix, incluida en el libro de partituras para guitarra “Iron Maiden”, publicado en 1984; y las entrevistas incluidas en el vídeo “Classic Albums: Iron Maiden – The Number Of The Beast”, publicado en 2001.
Rafael Coutinho
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